Otra vez en Herencia
Escribe: Juan José Fernández Delgado.
…Llovía en Toledo, y durante el viaje, y en Herencia no ha dejado de llover. Es verdad que llovía con mesura, pero ya caía el agua sobre mojado, pues había charcos por todas partes que brillaban a lo lejos como espejos esparcidos a lo largo del asfalto de la carretera o sobre las lanchas de pizarra que marcan el pavimento de la calle más peatonal de la villa.
Mientras los cincuenta y dos alumnos de segundo curso de bachillerato, que ya han superado las primeras pruebas de ortografía en sus respectivos Institutos de E.S. de la comunidad castellano-manchega, realizaban, ahora, los ejercicios pertinentes a nivel a autonómico, un joven licenciado en Historia, conocido como Juanfran, nos ha enseñado a los profesores acompañantes lo más granado de la villa manchega.
Desde el I.E.S. Hermógenes Rodríguez, en que se debatían los alumnos con la –b y la –v, con la –g y la –j, etc., la emprendimos hacia el centro de la ciudad. Y nada más salir a la ancha y pavimentada acera que recorre la fachada del Centro, el guía nos invita a levantar la vista sobre los tapiales urbanos para observa los tres carillenos molinos de viento encaramados sobre el cerro de San Cristóbal, fieles testigos del trabajo honrado y de la literatura universal de la Mancha.
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