“Holgaos, hijos, ahora que tenéis tiempo;
que vendrá la vejez y lloraréis en ella los ratos que perdistes en la mocedad,
como yo los lloro;
 y encomendadme a Dios en vuestras oraciones,
que yo voy a hacer lo mismo por mí y por vosotros,
porque Él nos libre y conserve en nuestro trato peligroso,
sin sobresaltos de justicia”.

 (“Rinconete y Cortadillo”)

Es muy complicado resumir en pocas líneas la historia de Irán (la antigua Persia) por la que deambulas, amigo Elías, en estas jornadas del mes de Mayo.  En esta región se desarrolló una de las más antiguas civilizaciones del mundo, que, a lo largo de miles de años, pasó por diferentes etapas: desde la antigua civilización en la meseta iraní, la civilización manaeana en Azerbaiyán, Shahr-i Sokhta (‘ciudad quemada’) cerca de Zabol en Sistán y Baluchistán, y la antigua civilización de Jiroft en Kermán (más de 5000 a. C.) seguido por el reino de Elam (más de 3000 a. C.) y las dinastías meda, aqueménida, parta, sasánida y los siguientes imperios hasta la moderna República Islámica de Irán.

Así Irán presenta vestigios de ocupación humana y restos culturales pertenecientes a casi toda la Edad de piedra y ha sido conocido en Occidente hasta 1935 como Persia, nombre derivado del griego Persis, usado para referirse a la nación irania, su pueblo y sus imperios antiguos.

Durante la Edad Media en Persia, se sucedieron diferentes pueblos. Fueron los árabes quienes conquistaron el lugar a mediados del siglo VII. En esta época, el desarrollo del gran comercio, en particular marítimo, se dejó notar en las ciudades meridionales como Siraf u Ormuz, en la que recalaban navíos que luego llegaban hasta la India o China, actuando así como activos centros comerciales.

El enfrentamiento entre los persas y los califas de Damasco cristalizó en una serie de revueltas y, posteriormente, a lo largo de los siglos diferentes ramas islámicas fueron la base de sucesivos gobiernos. Así se sucedieron los alidas, abasí (descendientes de Abbas, tío de Mahoma), jorasanitas, samánidas, buyíes, timúridas o chiítas; con periodos de invasión de los turcos selyúcidas o los mongoles.

Con el inicio de la Época Moderna se consolida definitivamente la diferencia entre los persas y el resto de los musulmanes, al consagrar la preeminencia del chiísmo dentro de Irán. De esta dinastía, cabe destacar el reinado de Abás el Grande (1587-1629).

En el siglo XVII, los países europeos como Gran Bretaña, El Imperio Ruso y Francia, comenzaron a establecer pequeñas colonias en la región. Como resultado de esto Persia perdió el control en varias de sus provincias. Entre 1870 y 1871 una fuerte hambruna azotó al reino, lo que causó la muerte de 2 millones de personas. Una nueva era en la Historia de Persia surgió con la Revolución constitucional iraní que aconteció a finales del siglo XIX y principios del siglo XX y que se oponía al poder absoluto del Shah. En 1906 el Shah estableció la primera constitución de Irán con lo que la nación se convirtió en una monarquía constitucional. El primer Majlis (parlamento) fue inaugurado el 7 de octubre de 1906.

El descubrimiento de petróleo en 1908 por los británicos en la región de Juzestán reavivó el interés de los británicos en Persia. El control por Persia era disputado por Rusia y Gran Bretaña en lo que se conoció como El Gran Juego y resultó en la Entente anglo-rusa, el cual dividió a Persia en dos grandes esferas de influencia, lo que le quitó soberanía a la nación. Durante la Primera Guerra Mundial, el país fue ocupado por los británicos, los otomanos y los rusos, pero Persia era un país neutral.

En el año 1925 subió al poder Riza Pahlavi, jefe militar de ideología nacionalista. En 1941 Riza Pahlavi, germanófilo, abdicó en su hijo Mohammad Reza Pahlevi. Los ejércitos soviético e inglés invadieron Irán durante la Segunda Guerra Mundial. La ocupación extranjera acabó en 1946, y durante la posguerra se intensificó el movimiento nacionalista, contrario a las injerencias extranjeras.

En 1953, el primer ministro Mohammad Mosaddeq, fue expulsado del poder al intentar nacionalizar los recursos petrolíferos, en una operación orquestada por británicos y estadounidenses. En 1955 se firmó el pacto de Bagdad. El sah, con el apoyo de los Estados Unidos y el Reino Unido empezó la modernización de la industria del país, y al mismo tiempo eliminó toda oposición a su régimen con la ayuda de la agencia de Inteligencia SAVAK. Su principal opositor fue el Ayatolá Ruhollah Jomeini muy popular entre los círculos religiosos del país, que fue arrestado y encarcelado durante 18 meses. Al ser liberado en 1964 criticó a los Estados Unidos por el apoyo dado al régimen autocrático del sah, se exilió en Turquía y más tarde terminó en París, desde donde prosiguió su crítica al régimen de los Pahlavíes. En 1967 se produjo la solemne coronación como emperadores de Reza Pahlevi y su esposa Farah Diba.

En 1979 regresó Jomeini procedente de Francia y con ello se inició una revolución el que concluyó con el triunfo de Jomeini que convirtió el país en una República Islámica.  Las relaciones con los Estados Unidos se volvieron antagónicas y desde entonces se ha sucedido cientos de conflictos diplomáticos entre ambas naciones que se mantiene en la actualidad.

Perlé por el mundo. Etapas 167.

Tras tu descanso en Tabriz, inicias una sucesión de etapas que como destino te llevarán a la capital iraní: Teherán.

En la primera jornada concluyes en Bostanabad. La tradición marca que esta ciudad actual fue construida sobre las ruinas de Ujan (o Ojan), la capital de verano de los mongoles que desapareció y su nombre fue mencionado en la mayoría de los libros de historia desde el siglo VI A. C.

En este lugar acampas cerca del denominado lago Quory que es uno de los lugares de ocio más bellos de la región y uno de los principales refugios naturales para muchas aves migratorias.

 

Perlé por el mundo. Etapas 168.

Abandonas la peligrosa carretera que te lleva hasta Teherán en un giro que te lleva hasta las orillas del Mar Caspio.

Acampas en Sarab, situada entre las altas montañas de Bozquosh y el pico de Sabalan. Esta ciudad es uno de los asentamientos más antiguos e históricos de la región. Las montañas volcánicas situadas alrededor de la ciudad contienen un gran número de aguas termales, y arroyos.

Este lugar es muy popular por sus alfombras artesanas.

 

Perlé por el mundo. Etapas 169.

Acampas próximo a Ardebil, en una meseta a mas de 1500 metros sobre el nivel del mar. .

En 1209, una incursión georgiana causó una gran matanza (las fuentes hablan de 12.000 víctimas). Pocos años más tarde, la ciudad sufrió dos asaltos hasta ser otra vez saqueada a principios de la década de 1220, esta vez por los mongoles. Curiosamente en época mongola los historiadores hacen referencia al gran tamaño que alcanzaban las ratas de Ardabil, por lo que fue necesario impulsar un notable comercio de gatos con las ciudades de alrededor.

A finales de este siglo, la ciudad renace al instalar en ella su centro la dinastía safávida.

Sus antiguas murallas fueron bombardeadas en la guerra ruso-persa de 1826-1828 y las tropas rusas ocuparon la ciudad y saquearon los ricos fondos de su biblioteca histórica a mediados del siglo XIX.

Ardabil es conocida por su tradición de comercio de seda y alfombra y en su término se encuentra el Santurario de Ardabil, donde se encuentra la tumba de Shaikh Safî ad-Dîn, fundador de la dinastía safávida y que está declarado  Patrimonio de la Humanidad.

 

Perlé por el mundo. Etapas 170.

Tras tu descanso acampando inicias una nueva etapa con destino a las orillas del Mar Caspio. Han sido unas etapas de un descenso continuado desde Tabriz hasta el nivel de la costa cáspica.

Terminas en la ciudad de Astara, cuyo nombre en persa significa “el lugar donde el viaje se hace más lento”, en referencia a los pantanos que rodeaban la región en el pasado y de los que aún hoy quedan vestigios.

Y ten encuentras en el Mar Caspio, con una superficie de 371 000 km² considerado como el lago o mar interior más extenso del mundo. Está fundamentalmente alimentado por el río Volga y por otros menos caudalosos como el Ural, el Emba y el Kurá.

Perlé por el mundo. Etapas 171.

Tu acampanada a las orillas del Mar Caspio te sorprende por el entorno que te rodea. Árboles frutales, arrozales, plantaciones de té y un embriagador olor a azahar.

Hoy tú, amigo Elías, en tu montura Penélope emulas al impresionante Alejandro Magno que a lomos de su caballo Bucéfalo fue el rey de toda esta región en el  siglo IV a. C.

Terminas tu etapa en Marzanabab. Las etapas de descenso dan paso a nuevas etapas de subida hasta llegar a lugares con nieves perpetuas.

El final de la etapa te deja una sorpresa. Un profesor iraní al que has conocido durante el día te ofrece alojamiento para que pases la noche. No sabe inglés así que vuestra comunicación es limitada. Sin embargo, el quería tener el honor de meter a un extranjero en su casa.

 

Perlé por el mundo. Etapas 172.

Tras tu descanso en la casa del profesor iraní inicias una nueva jornada ascendiendo hasta cotas milenarias.

El recuerdo de tu anfitrión de la noche anterior te hace reflexionar que “la amabilidad de esta gente no tiene límites… ¡Qué buena gente!”.

Y para concluir el día una nueva anécdota. La noche se iba echando encima y no llegas a ninguna localidad donde poder acampar. Cuando ya tienes decidido hacerlo en plena naturaleza al lado de un desfiladero, con el consiguiente peligro, te cruzas con un ciclista iraní que te aconseja pases la noche en un centro de la Luna Roja (lo que para Occidente es la Cruz Roja) que se encuentra cerca de esos lares. Así lo haces y, nuevamente, la hospitalidad no conoce de nacionalidades.

Noche mágica con gente muy especial.

Perlé por el mundo. Etapas 173.

Tras una noche inolvidable continúas tu pedaleo ascendiendo. Una cuesta interminable de un centenar de kilómetros.

Te acercas a la capital iraní. Hoy concluyes en Karaj, la quinta ciudad más grande de Irán y que a sólo unas decenas de kilómetros de Teherán es principalmente famosa por sus complejos de atracciones turísticas.           

Perlé por el mundo. Etapas 174.

Prosigues con la subida continuada desde que te alejaste del Mar Caspio. Atraviesas el túnel de Kandovan, 2 km de goteras, donde coincidiste con un ciclista suizo (de Basilea) que te aconsejó una ruta alternativa hacia Teherán, alejada del peligroso tráfico.

Alcanzas los 3000 metros de altitud. “Lo más duro que he hecho hasta ahora”, me dices.

Acampas al lado de la pequeña aldea de Ammameh.

Traduzco tu comentario en inglés: “Aquí estoy en la cima del paso de montaña de Dizin. La subida es simplemente increíble pero muy difícil. La nieve hace el paseo imposible. La falta de oxígeno es notoria, por lo que es una prueba desagradable para el organismo. El hecho es que esta increíble y empinada carretera  estaba cerrada al tráfico debido a la nieve. Así que estuve completamente solo durante horas. Experiencia extrema”.    

 

Perlé por el mundo. Etapas 175.

Hoy llegas a la capital persa, Teherán. Con más de ocho millones de habitantes está considerada como una de las urbes más importantes del mundo islámico (junto a El Cairo, Estambul, Karachi, Bagdad, Casablanca o Yakarta).

Es el centro político y económico de la nación. Más de la mitad de las industrias de Irán están concentradas en ella, entre las que destacan la textil, el azúcar, el cemento y la industria automovilística y el comercio de alfombras. También cuenta con refinerías de petróleo.

Llegas en plena fiesta nacional al celebrarse el nacimiento de Muhammad al-Mahd? (nacido en el 868) y que para los los chiítas es considerado como el último profeta salvador de la humanidad. Sus seguidores creen que no murió y que ha sido reservado por Alá para, en un futuro, traer la paz absoluta y la justicia en todo el mundo estableciendo el Islam como la religión global.

Pero hoy tu celebración es poder ver el partido de fútbol entre los clubs españoles del Real Madrid y del Atlético de Madrid. Que placer disfruta de un evento deportivo de cariz mundial tan largo de tu país pero donde sus participantes te son tan cercanos.

Me quedo con tu reflexión en Instagram: “El pasado 10 de Mayo el Madrid y el Atlético jugaban su partido y jugué el mío. Después un día y medio de subida (82km) desde el Caspio, por fin alcanzaba el paso montañoso de Kandovan con su famoso túnel con terribles filtraciones de agua que te duchan a 2600m de altura. Ahí decidí tomar una carretera alternativa a la nacional, para llegar a Teherán. Era más corta en km pero incluía uno de los puertos más duros, el paso de Dizin, a 3200m. La nieve, la noche acechando, el oxígeno, la presión, hicieron la subida un reto brutal.

De un lugar de La Mancha a las Antípodas. Sin límites”

Días de fiesta nacional en Irán, unido al fin de semana hace que tengas que descansar esperando solucionar los problemas burocráticos para conseguir tu visado que te permita recorrer Turkmenistán, pues todos los puestos administrativos se encuentran cerrados.

Pasados unos días parece ser que hay buenas noticias con respecto al visado y que éste lo podrás recoger en la ciudad iraní de Masshad, al este del país y muy cerca de Turkmenistán.

Preparando la inminente despedida de Teherán compartes la experiencia de ver unas manifestaciones muy especiales en el centro de la ciudad, como parte de los actos electorales  con motivo de las votaciones que se van a celebrar dentro de unos días en todo el país y que son esperadas con mucha esperanza para gente que quiere disfrutar de más libertad de la que ahora dispone.

Un momento histórico que grabas pero que rápidamente eres instado por parte de policías “secretos” a que destruyas todas las grabaciones. Te piden el pasaporte varias veces y vives unos momentos donde la tensión, hasta que se aseguran de quién eres y que has borrado todos tus contenidos audiovisuales, se podía cortar con un cuchillo.

En fin, caballero Elías, a ver si se soluciona el problema del visado y el Perlé  herenciano sigue acrecentando su aventura.

Un abrazo.

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