La Iglesia ha iniciado el plan de canonización de varios mercedarios, entre ellos el ourensano Luis Arias López, asesinado en la Guerra Civil. Destinado en Herencia como primer y último destino antes de ser martirizado.

Luis Arias López recibió el hábito de la Orden de la Merced en el convento de Sarria en febrero de 1914 y realizó la profesión solemne en Poio, a finales de mayo de 1921. El 11 de marzo del año siguiente fue ordenado sacerdote.

Biografía

Con los estudios eclesiásticos terminados, Arias fue destinado al convento de Herencia, en Ciudad Real, primer y último destino antes de ser martirizado.

El religioso trivés tuvo que estar recluido por obligación, junto al resto de compañeros, en el convento durante tres días desde el el 20 de julio de 1936. Desde la calle les acercaban víveres.

Al ser liberados, los mercedarios se dividieron en grupos y fueron hacia la sierra, según se hace constar en la publicación semanal del Obispado de Astorga, Día 7 .

Luis Arias y Ramón Lago fueron a Villarte donde estuvieron detenidos cuatro días. Como llegaron los milicianos de Manzanares para matarlos, el alcalde los hizo salir por una puerta secundaria. Vagaron dos días por el monte hasta alcanzar una casa cercana. Allí les dieron cobijo.

La muerte

Ambos religiosos decidieron ir a Daimiel, donde los detuvieron y les mandaron cavar sus tumbas. En una echaron vivo al padre Arias y con la hazada utilizada para abrir la zanja, le destrozaron la cabeza.

Cuando los autores del suceso preguntaron a Fray Ramón qué quería que hiciesen con él, les respondió que deseaba correr la misma suerte que su hermano de religión. Acabada la persecución religiosa, los cadáveres fueron enterrados en la iglesia de la Merced de Herencia, el 14 de junio de 1942.

La Congregación para la Causa de los Santos estudia canonizar a ambos frailes y a sus compañeros que fueron asesinados en aquellos convulsos años de la vida española.

fuente: lavozdegalicia