Monasterio de Poio - Foto extraída de www. mercedarios.comDurante el pasado fin de semana, el Coro de la Merced de Herencia, así como un nutrido grupo del Seminario Menor Mercedario, representaron a nuestra localidad en el IV Festival Vocacional Mercedario, que tuvo lugar en el magestuoso monasterio de Poio recorriendo de esta forma los pasillos y dependencias donde hace ahora 50 años fuera rodado el documental dirigido por Christian Anwander, “Blancos Mercedarios”, con el cual comenzó a emitir de manera oficial TVE.
El Padre Mario Alonso Aguado, O. de M., Cronista Oficial del Real Convento de la Merced de Herencia, relata esta efeméride histórica es un artículo que pronto verá su publicación en la revista La Merced-Caminos de Liberación, y que reproducimos a continuación:

BLANCOS MERCEDARIOS.
Así nació TVE hace 50 años

Mario ALONSO AGUADO

En un Chalet, sin demasiada capacidad, en el Paseo de la Habana de Madrid, se improvisaba, hace ahora 50 años, un estudio en el garaje con gran lío de cables y cámaras. Cuarenta trabajadores formaban la recién estrenada plantilla de la “tele”. “No salía nada bien, pero nada, nada, nada…”, así lo recordaba recientemente Pedro Amalio López, realizador pionero de la televisión en España, puntualizando que: “aquella primera emisión oficial de TVE, el domingo 28 de octubre de 1956, fue un sufrir”. Nada que ver con lo que reflejó el NODO de la época: una inauguración prefecta, rígida y formal. Pero la realidad era muy otra. En verdad muy pocos pudieron seguir el histórico estreno. Apenas había 600 televisores en España y todos ellos en Madrid.
Alguna enciclopedias televisivas señalan erróneamente que el primer día de emisión se presentó un documental sobre los “Blancos mercenarios”, graso error, porque en realidad el documental era de temática religiosa y no bélica, su verdadero título era “Blancos mercedarios”. Aquellas primeras prisas, fueron malas consejeras, y por un equívoco en el traslado de la copia se emitió en francés. Otro fallo más.
“Blancos Mercedarios” era un documental cinematográfico que ya se había estrenado con gran éxito en Madrid, el 31 de diciembre de 1951. Al año siguiente, un 29 de enero, recibió un primer premio nacional otorgado por el Ministerio de Información y Turismo, en calidad de “película corta” o documental. El guión fue compuesto por el P. Gonzalo Alonso Fuentes, teniendo como base la obra “Estampas mercedarias” del gran literato mercedario P. Gumersindo Placer. En ella reflejaba la vida de la comunidad mercedaria que habitaba el monasterio de Poio, destacado cenobio, que de las antiguas y negras cogullas benedictinas pasó a los actuales y blancos hábitos mercedarios, y que hunde sus cimientos en el verdor gallego alzando sus torres mirando a las aguas de la ría pontevedresa.
El diario “Arriba” de Madrid, el 13 de enero de 1952 se hacía eco del éxito obtenido por este cortometraje mercedario. Luis Gómez Mesa, crítico de cine, en un lenguaje muy de la época, escribió: “Nuestra España, tan variada en su original y compleja personalidad, contiene para esta clase de cine unos resplandecientes temas, que esperan las miradas amorosas que sepan ahondar en sus significaciones e íntegramente comprendidos los reflejen y difundan en unas inspiradísimas películas.
Cine ejemplar y genuinamente español es este documental titulado “Blancos Mercedarios”.
“En excepcionales ocasiones, como en este documental, irradia la pantalla una luminosidad tan completa en sus latidos, dirigidos a Dios, y en su plasticidad, digna de nuestra mejor pintura religiosa.
Contemplamos, con la emoción jubilosa de toda actitud devocional, la vida de los monjes en su realidad.
La cámara fílmica, muy expertamente empleada, ha captado ese ambiente de fervorosidad activa, no sólo en su conjunto, sino en sus detalles principales.
Se suceden imágenes –que realzan un sobrio comentario hablado, unos cánticos y música de órgano interpretados en el propio monasterio- en el ritmo exacto que corresponde a la armoniosa serenidad del tema”.
Un bautizo mercedario para televisión española. Tras él, llegó un verdadero “boom” televisivo en el que se sucedieron ininterrumpidamente series de diversa índole, concursos participativos, documentales variados, reportajes de todo tipo, películas propias…, en definitiva: fama inmediata…medio siglo de historia que hemos tenido la oportunidad de poder seguir a través de los Telediarios de TVE y de la información colgada en Internet.
Hoy, a 50 años vista, un buen modo de conmemorar la efemérides mercedaria televisiva sería filmar un nuevo documental en el monasterio de Poio, émulo del anterior, comparativo en sus instantáneas e imágenes, para dar cumplida cuenta de cuantos cambios se han operado en un monumento, que pasa por ser uno de los más conocidos y más emblemáticos de toda Galicia.

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  • V.Pereira

    Efectivamente, el monasterio de Poyo sufrió un cambio en profundidad. La famosa “Salve” cantada por los frailes hizo llegar a Poyo innumerables gentes, atraídas por el fervor mariano y por la belleza del canto. Se amplió su superficie con una nueva estructura en piedra donde se ubica la residencia para turistas.
    Pero, sobre todo, fue importante el paso por el monasterio de Poyo del pintor checo Machurek, fundador de la escuela de pintura y de mosaico. Allí quedó su impronta reflejada en las paredes del monasterio.
    Allí descansan también las cenizas de Antonio Rey Soto, poeta y bibliófilo ourensano, que donó al monasterio su valiosísima biblioteca.
    Quiero que conste aquí mi afectuoso recuerdo para Fray Valentín Casado, que con tanto interés y cariño me enseñó todas las dependencias.

  • Puedo decir, que yo tuve la suerte de poder asistir a este IV Festival vocacional mercedario, rodeado de un montón de [email protected], y de recorrer todos los pasillos y rincones de este espectacular monasterio y admirar la sorprendente obra de Machurek gracias al Padre Jesús Torres, al que tengo la suerte de incluir en el grupo de amigos antes citado.
    Lo dicho, que aquel que quiera pasar unas vacaciones tranquilas de esas que no se olvidan, que no dude en acudir a la hospedería del monasterio de Poio

  • Amén!