Antiguo busto del Cristo del ConsueloRealizando un rápido recorrido por el rico patrimonio histórico-artístico de Herencia, llama la atención como entre las imágenes de pasión proliferan las representaciones del Ecce Homo, es decir, del momento en el cual, según el Evangelio de Juan, (19:4-6) el gobernador romano de Judea, Poncio Pilato, presenta, a Jesús de Nazaret, ya flagelado, atado, escarnecido y coronado de espinas, ante los judíos congregados fuera del lugar donde transcurría el juicio de Cristo, con las siguientes palabras: «Aquí tenéis al hombre».Varios lienzos reproducen este momento. Uno, en la ermita de la Encarnación, otro, en la sacristía de la iglesia conventual de La Merced y, un tercero, en el claustro alto de la casa-residencia de los Padres Mercedarios. Mención especial merece la talla del Santísimo Cristo de la Misericordia, la más antigua de cuantas imágenes escultóricas existen en Herencia, que de nuevo nos muestra el episodio arriba referido.

Antigua capilla del Cristo del ConsueloLo mismo sucede con la representación del Cristo del Consuelo, imagen de otro Ecce Homo que cuenta también con gran devoción entre las gentes de la población desde la llegada de los frailes mercedarios. Prueba de lo dicho, es la existencia de un grabado de Palomino donde se reproduce esta iconografía y se le denomina como «Milagrosa Imagen del Santísimo Cristo del Consuelo» , y es que, ya desde el siglo XVIII existen en la iglesia conventual de La Merced una capilla dedicada a esta advocación. Primero, en una de sus naves laterales, donde presidiendo un majestuoso retablo barroco y bajo templete, se encontraba la efigie del Cristo del Consuelo, representado mediante busto y ante el cual eran enterradas «personas de las más nobles y esclarecidas de este pueblo». Después, en lo que fuera la antigua capilla de San José y que hoy, tras diversas remodelaciones, se denomina del Cristo del Consuelo, pues una réplica de la desaparecida imagen, situada actualmente en la Sacristía de la iglesia conventual, presidía su altar principal que es ocupado en la actualidad por otra majestuosa talla de tan popular Cristo, en esta ocasión Ecce Homo de cuerpo entero realizado en los Talleres Companyá de Barcelona sobre boceto original de Antoni Parera y Saura, usado también, para tallar la imagen del Ecce Homo de Crevillent (Alicante), si bien esta última con un tamaño inferior y con policromía más sencilla.
Profundizando un poco más en este breve recorrido sobre las representaciones del Ecce Homo en Herencia, llama la atención, como varias de las imágenes antes mencionadas cuentan con su propia leyenda en la localidad. La más conocida, gracias a los estudios del historiador Mario Alonso Aguado, O. de M., es la del Cristo de la Misericordia, si bien, la tradición oral también nos narra la leyenda del Cristo del Consuelo que tenemos a bien reproducir aquí:

Parece ser, que allá por el siglo XVIII, encontrándose el pueblo de Herencia, inmerso en la celebración de su Semana Santa, salió a procesionar, como era costumbre de la época, la milagrosa imagen del Santísimo Cristo del Consuelo veneraba en el Convento Real de Religiosos descalzos de Nuestra Señora de la Merced Redención de Cautivos. Era una noche serena, de cielo estrellado. La Luna, alta ya en su cielo, bañaba con rayos de plata todos los rincones de la población. El silencio y el recogimiento reinaban en calles, donde el paso del busto del Consuelo, bajo su majestuoso templete, era acompañando por numerosos penitentes que portando antorchas con las que iluminar su caminar, emulaban a los cautivos redimidos. Así, vestidos con el blanco amarfilado del hábito mercedario confeccionado en estameña por ser descalzos, con los pies descubiertos y arrastrando pesadas y gruesas cadenas que rompían el silencio de la noche, era presentada la imagen de Cristo, de Dios hecho hombre, afrentado y calumniado. Sobre su cabeza, inclinada a su izquierda, la consabida corona de espinas. Una soga rodea su cuello y se prolonga hasta atar sus manos que, cruzadas piadosamente ante el pecho sostienen una caña a modo de cetro.
Tal comitiva llenaba de recogimiento a las gentes de este pueblo manchego, que mudos ante tan conmovedor espectáculo veían desfilar la imagen de su Cristo del Consuelo. Pero tan admirable espectáculo pronto se vio quebrantado, pues al pasar por unas céntricas callejuelas salieron a su paso unos mozalbetes venidos de un pueblo vecino, que sin mediar explicación comenzaron a injuriar e increpar a tan sagrada imagen. Ante tal situación, el Comendador del convento, que presidía la procesión, mandó regresar y guardar a toda prisa la imagen del Cristo. Así, pasando bajo las armas de Juan José de Austria que dominaban la entrada principal de la iglesia conventual, fueron selladas sus puertas con estruendoso cerrojazo mientras la voz del Comendador sentenciaba: “Jamás volverá a salir”
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E aquí, la leyenda de una de las imágenes más veneradas y queridas de Herencia, que si bien, durante más de doscientos años no procesionó en su Semana Santa, el año pasado, con motivo de la celebración del 350 aniversario de la fundación del Convento de La Merced, volvió a hacerlo, esta vez con renovada imagen pero igual fervor. Y lo mismo sucederá en este 2007, donde la imagen del Cristo de Consuelo saldrá en procesión tanto el Jueves como el Viernes Santo, dentro de la Cofradía hermana del Santísimo Cristo de la Columna, Nuestro Señor de los Afligidos y Stma. Virgen de la Soledad.

Claro Manuel Fdez.-Caballero Martín-Buitrago
Artículo publicado en el semanario Canfali

30-03-2007