JOSÉ MARÍA MATEOS. MADRID  29/05/2010 www.público.es

Pasan pocos minutos del mediodía la Casa de la Cultura de Herencia, municipio de Ciudad Real. Unos 200 alumnos de instituto, de entre 13 y 16 años de edad, observan a un hombre que rompe un puñado de cucharas de la misma manera en la que lo hizo en tiempos Uri Geller. Esta vez, en cambio, se aclara que todo es un truco; los llamados “poderes paranormales” se explican manteniendo la cabeza fría y empleando la razón.

Quien rompe las cucharas es Juan Soler, socio de ARP- Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, que imparte una conferencia en un instituto. Después de la visita, Soler, que lleva unas “unas treinta charlas” de este tipo, repetirá las conferencias, pero esta vez a profesores, para que puedan estar preparados ante las dudas de unos alumnos que “confunden ciencia con pseudociencia”, como explica una profesora.

Los niños “confunden ciencia con pseudociencia”, dice una profesora

Estas charlas quieren extender en España el escepticismo, un movimiento que cada vez es más visible, y también más necesario, visto el éxito de la superchería en programas televisivos o en Internet. Existen multitud de asociaciones dedicadas a promover el racionalismo y el espíritu crítico por todo el mundo, dos de ellas en España: la mencionada ARP-SAPC (que data de 1986) y Círculo Escéptico (nacida en 2005). Aunque son modestas en tamaño (alrededor de 230 y 40 socios, respectivamente), entre las dos cubren un amplio espectro de actividades que tienen como objetivo acercar este movimiento a la calle.

Desde el año 2006, además, la editorial Laetoli está publicando una colección de libros, en colaboración con ARP-SAPC, titulada ¡Vaya timo!, cuyo contenido consiste en desmontar afirmaciones extraordinarias de todo tipo, desde la Sábana Santa al yeti pasando por esa popular conspiración que dice que el aterrizaje del hombre en la Luna fue un montaje.

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2 Comentarios

  1. Desgraciadamente cada día tenemos unas tragaderas más y más grandes. Nos creemos lo que dicen los políticos, nos creemos lo que nos dicen los grandes lobbies financieros y farmacéuticos, nos creemos (como si fuera una verdad absoluta o una ciencia extacta) lo que nos cuentan en las noticias de televisión….

    Pero como tenemos pan y circo, continuamos callados y asintiendo. Da igual que se nos recorten los derechos sociales (alegando lo que convenga en el momento)…. seguimos creyéndonos tantas mentiras.

    Si al menos ganara la Selección, estaríamos contentos.

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