Manuel Fernández-Caballero Moreno-Manzanaro

  • Exposición de pintura: Manuel Fernández-Caballero, natural de Herencia (Ciudad Real).
  • Autor: Manuel Fernández-Caballero.
  • Lugar: Sala de Exposiciones de la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial (Madrid).
  • Fechas: del 4 a 10 de noviembre.
  • Entrada Libre: Público en general, accesible para personas con discapacidad.
  • Colabora: M. I. Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial. Concejalía de Cultura

Más información en: www.aytosanlorenzo.es

Manuel Fernández-Caballero, pintor autodidacta.

Nació en Herencia, Ciudad Real, en el año 1944. Siendo muy joven se trasladó a Madrid por motivos laborales.  Gran parte de su carrera profesional le ha ejercido como mecánico ajustador.


Su afición a la pintura le llegó visitando exposiciones en museos, salas de arte de fundaciones, galerías, etc.

Poco a poco empezó a pintar.  Primero en vacaciones y algún que otro fin de semana esporádico.  Después,  de modo más continúo.  La afición fue creciendo hasta el punto en que no importaba lo dura y larga que fuese la jornada de trabajo, siempre había tiempo para pintar a diario.  Así, día a día, fue madurando y forjándose como pintor.

Más tarde le llegaría el momento de comenzar a exponer su obra. Esos trabajos que hacía con tanta ilusión.  A lo largo de sus más de cincuenta muestras realizadas se puede apreciar la evolución y crecimiento en su técnica pictórica.

En su larga vida como pintor ha expuesto en más de 50 ocasiones, en centros culturales, galerías, ateneos, etc, siendo recordadas por su importancia las realizadas en la Galerías Altea de Madrid (2000), Galerías Hator y Pablos (Gijón 2001 y 2006), Oviedo (2007) y por supuesto también en varias ocasión en su pueblo natal, Herencia.

Mª Sol G. Moreno, de la Revista Crítica de Arte, hace la siguiente reseña de la obra pictórica de M. F. Caballero:

“Cuando uno contempla la pintura de Manuel Fdernández-Caballero percibe a través de todos los sentidos: con la vista, el olfato y el oído percibe el paisaje, el olor de las flores, el susurro de la leve brisa cuando balancea los tallos con movimientos acompasados.

El pintor ejecuta los paisajes con gran maestría; estudia las composiciones, la organización espacial y la perspectiva. Sin embargo, lo que preocupa especialmente es la luz, una luz que cambia a lo largo del día y modifica los efectos de luces y sombras, una luz primaveral u otoñal, potente cuando es de día, tamizada cuando hay nubes y refulgente al atardecer.

La paleta cromática que emplea Caballero se compone esencialmente de amarillos, verdes, rojos y violetas, con una amplia gama de tonos complementarios y suplementarios; y es que este artista conoce y domina el mundo cromático, sabe cómo hacer resaltar cada color por medio de su complementario, algo que ya demostró Delacroix y más tarde los Impresionistas.

Pero el arte de Fernández-Caballero no sólo es luz y color, también es dinamismo y atmósfera, a la vez que sentimiento y precepción íntima; este pintor conoce todos los secretos de la naturaleza, su belleza su ambiente y entorno, su fuerza regenerativa, su sentido poético… es una naturaleza en estado salvaje, de zonas campestres, efímera y al mismo tiempo cíclica, indefensa ante la intemperie y las inclemencias del tiempo, cambiante y sensible, pero eterna.

El artista, con una pincelada impresionista (pequeña, suelta y segura), realiza unos excepcionales paisajes que asemejan paraísos terrenales. Parece que después de todo, el Paraíso no está tan lejos”.

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