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La Guardia Civil de Ciudad Real ha detenido a 5 personas e imputado a una sexta, en el marco de la denominada Operación “BARBAS”,  como miembros de una organización criminal que había robado  50.000 litros de gasoil, valorados en  67.000 euros, en diecinueve robos cometidos en gasolineras y casas de campo de la provincia de Ciudad Real, algunos de ellos en Herencia.

Las investigaciones se iniciaron a mediados del mes de enero de este año cuando la Guardia Civil tuvo conocimiento de que se habían producido numerosos robos de gasóleo B de los motores de riego de varias casas de campo y de gasóleo A, en este caso directamente de los tanques de las gasolineras asaltadas y de los depósitos de camiones estacionados en áreas de servicio.

La Guardia Civil obtuvo las primeras informaciones en los lugares en los en los que se habían cometido los robos, distribuidos a lo largo de toda la provincia de Ciudad Real, y estableció las primeras líneas de investigación centradas en la identificación y localización de todos los integrantes de lo que, por su forma de actuar, ya se consideraba un grupo criminal, la determinación de las relaciones entre ellos y sus grados de participación en la estructura criminal.

Modus operandi

El grupo de delincuentes investigado estaba perfectamente estructurado y jerarquizado y realizaba una compleja preparación de cada uno de los robos, para cuya ejecución contaban con herramientas muy sofisticadas y dos camiones cisterna de reparto de gasóleo, dotados de autobomba, que habían sustraído al inicio de su actividad delictiva y que utilizaban para extraer el combustible de los tanques de las gasolineras. También disponían de una furgoneta para transportar el gasóleo para su venta a pequeña escala.

Varios integrantes de la organización reconocían la zona en la que pensaban actuar antes de cada uno de los robos para determinar los posibles movimientos de personas, los sistemas de alarma y el nivel de vigilancia de su objetivo, así como los accesos y las posibles vías de huida.

Una vez determinado el objetivo se desplazaban hasta él con un vehículo lanzadera para detectar la posible presencia policial, situando a algunos de sus integrantes en las vías de acceso para avisar en el caso de detectar presencia policial en la zona. Mientras tanto, otros miembros de la organización utilizaban linternas y focos para iluminar la zona y radiales y otras herramientas para violentar las cerraduras y precintos de los depósitos.

En sus actuaciones vestían ropas oscuras y utilizaban pasamontañas para ocultar sus caras y guantes para no dejar prueba alguna.

Una vez consumados los robos programados en la zona de actuación seleccionada se dirigían hasta varios depósitos auxiliares, con capacidad para 2.000 litros, que tenían repartidos en casas de campo abandonadas en distintos lugares de la provincia. De esta forma se aseguraban que, en el caso de ser descubierto uno de estos depósitos, no se perdiera todo el producto de sus robos.

Una vez trasvasado el combustible escondían los vehículos robados con los que actuaban en una nave aislada en la zona de la La Poblachuela, de Ciudad Real.

Una vez realizadas todas estas actuaciones los delincuentes regresaban a los depósitos auxiliares, donde llenaban garrafas de gasóleo para posteriormente venderlas a particulares en Puertollano y Ciudad Real a 80 céntimos el litro de gasóleo A y a 50 céntimos el litro de gasóleo B, precios muy inferiores a los de mercado.

Todos los robos eran cometidos con un mismo patrón de actuación, cuya preparación y ejecución permitió afirmar que respondían a la actividad criminal desarrollada por una organización delictiva.

Explotación de la operación

Una vez obtenidas pruebas incriminatorias suficientes la Guardia Civil detuvo a los integrantes de la organización delictiva investigada, llevándose a cabo las detenciones en dos fases sucesivas.

En la primera de estas fases se detuvo a dos de sus integrantes, en plena comisión de uno de los robos.

En la segunda fase la Guardia Civil detuvo al resto de sus integrantes y realizó cinco entradas y registros en otros tantos inmuebles, dos de ellos situados en Ciudad Real, otros dos en Porzuna y el último en Puertollano.

Con la explotación de la OPERACIÓN BARBAS la Guardia Civil ha desarticulado una organización delictiva a la que se imputa un total de DIECINUEVE (19) ROBOS CON FUERZA EN LAS COSAS, perpetrados todos ellos en provincia de Ciudad Real, no descartando que puedan ser esclarecidos nuevos delitos.

Los hechos delictivos cometidos por esta organización delictiva se perpetraron en las localidades de Daimiel, Brazatortas, Ciudad Real, Corral de Calatrava, Porzuna, Malagón, Fuente El Fresno, Herencia y  Piedrabuena.

Detenidos

I.S.S., de 47 años de edad, J.S.S., de 46 años de edad, S.B.S., de 27 años de edad, F.B.S., de 28 años de edad, J.C.C.M., de 42 años de edad, todos ellos vecinos de Ciudad Real e integrantes del mismo núcleo familiar, como presuntos integrantes de la organización delictiva y autores de 19 delitos contra el patrimonio.

La Guardia Civil ha imputado también en estos hechos a B.S.S., de 41 años de edad y vecino de Ciudad Real, quien había sido detenido días antes por efectivos del  Cuerpo Nacional de Policía por haber cometido otros hechos delictivos y está actualmente ingresado en prisión.

Efectos recuperados
La Guardia Civil ha recuperado los siguientes efectos:

  • 2.500 litros de gasóleo.
  • Dos camiones cisternas autobomba.
  • Una furgoneta Citroen C-15.
  • Numerosa herramienta, dos ordenadores portátiles y 11 garrafas en las que transportaban el gasoil.

La Guardia Civil informa que la receptación es una figura delictiva que consiste en la compra u ocultación de efectos procedentes de robo, siendo consciente de su procedencia, y puede conllevar una pena de prisión de 6 meses a 2 años.

Las diligencias instruidas han sido entregadas, junto con los detenidos, en el Juzgado de Instrucción número 7 de Ciudad Real.

Vía: miciudadreal.es

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