Hoy día 28 de diciembre de 2014 han aparecido en todos los bancos de nuestra localidad el Manifiesto Inocente de Stop Desahucios al igual que en algunas ciudades de España.

En los carteles con forma de muñeco inocente se hacen referencia algunos artículos de la Constitución Española, Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

  • Artículo 47 de la Constitución Española. Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.
  • Artículo 34 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. 3. Con el fin de combatir la exclusión social y la pobreza, la Unión reconoce y respeta el derecho a una ayuda social y a una ayuda de vivienda para garantizar una existencia digna a todos aquellos que no dispongan de recursos suficientes, según las modalidades establecidas por el Derecho de la Unión y por las legislaciones y prácticas nacionales.
  • Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. 1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

Haciendo referencia a uno de esos manifiestos, el de Zamora, reproducimos aquí el mismo:

Los desahuciados y estafados, los sin trabajo, los que trabajamos en precario, sin derechos, semiesclavizados, los pobres y excluidos de este País de Países, nos declaramos inocentes de creer que éste era un mundo bueno, de que vivíamos en el menos malo de los mundos posibles, de creer que no había clases sociales ni que había luchas de clases en las que se dirimen intereses contrapuestos, pagando con la pérdida de derechos de todo tipo, de nuestros hogares, de un trabajo digno, nuestra equivocada e inocente creencia.

Los desheredados del capital, los parias de la tierra declaramos estar cansados de ser inocentes por tener derechos como el derecho a una vivienda digna, el derecho al trabajo, el derecho a tener satisfechas las necesidades básicas recogidas en la Declaración de los DD.HH. que conquistó en sus luchas a lo largo de su historia el movimiento obrero y de no haber sabido continuar la labor histórica de humanizar la tierra, permitiendo que los dominadores, los detentadores de privilegios, los accionistas y directivos de las grandes empresas, de los bancos, los explotadores se hayan adueñado de la vida, mercantilizándolo todo, convirtiendo lo más sagrado, nuestro hogar, la Tierra, en un estercolero químico, farmacéutico y radiactivo.

Somos inocentes de que las tramas neocaciquiles formadas por banqueros, especuladores, promotores, constructores y políticos que se han hecho con el gobierno de las instituciones, se hayan adueñado de las mismas corrompiéndolas y poniéndolas a su servicio.

Somos inocentes de haber caído en el estado de ingenuidad bobalicona creyendo que los descreadores de la tierra pueden tener la suficiente decencia como para mantener un mínimo de libertad, solidaridad y justicia respecto a los explotados, pobres y humildes.

Somos inocentes de que los Herodes de este tiempo, los oligarcas, manden en economía, en la sociedad, en la cultura, en política, hagan, o las manden hacer, las leyes que favorecen sus intereses en contra de la mayoría, compren voluntades y corrompan la vida pública.

A fuerza de ser víctimas inocentes, hemos comprendido, los de abajo, la clase trabajadora, los desposeídos, los humildes que no se puede ser inocente, que no se puede ser ingenuo en el mundo actual, que hemos de desarrollar la inteligencia, el conocimiento liberador, el conocimiento crítico y científico para sacudirnos todos los yugos de la dominación, de la sumisión, de la alienación y de la explotación, para expulsar del poder a los privilegiados de siempre, a los destructores de la tierra, para ser sujetos en una comunidad de hermanos, ser solidarios con el próximo y con el distante y para que el pueblo soberano tome las riendas de la historia.