En una ocasión anterior ya presenté al primer herenciano del que tenemos referencias que buscó fortuna en América. Se trataba de Juan Vida, mercader de profesión y que comercializó con las colonias americanas. Su primer viaje lo tenemos fechado en 1576 hacia el Nuevo Reino de Granada (lo que hoy es Colombia), y durante décadas estuvo comercializando de la Península al continente americanos. En 1607 volvemos a encontrar datos de este herenciano por tierras de Puerto Rico.

A continuación veamos la curiosa historia de otro herenciano relacionado con el Nuevo Continente.

Se trata de Bartolomé de Cuevas Rodríguez. Nació en Herencia, aproximadamente en 1570, siendo hijo de Alonso de Cuevas y de Catalina Rodríguez. El 11 de Febrero de 1591 contrajo matrimonio con María Rodríguez Jiménez, hija de Juan Maldonado y de Catalina Jiménez. De este matrimonio nacieron dos hijas: Catalina y Ana.

Bartolomé, era de profesión sastre, y tuvo bastante relación comercial con las colonias del Reino de España situadas en Sudamérica.

Hallándose visitando comercialmente estas colonias, falleció en 1630 en la ciudad colombiana de Trujillo –Perú-. Por sus transacciones comerciales disponía en el momento de su fallecimiento de una cantidad de 617 pesos de oros. Tras su muerte desde la administración de ultramar se dispuso la llegada de ese dinero a España para que llegasen sus herederos.

Sin embargo, el destino deparaba un giro en los acontecimientos de ese dinero.

Esta cantidad, junto con otras cantidades de dinero y añadida con una importantísima remesa de plata fue puesta en el Galeón San José, conocido dentro del argot marinero de la época como Almiranta del Mar del Sur.

En Junio de 1631, este barco sufrió un naufragio en su viaje entre Callao a Panamá. Se trató de un naufragio más de los habituales que ocurrían en aquellos tiempos. Como ejemplo, indicar que en ese mismo año de 1631 además del citado Galeón San José, otros barcos de la armada española que naufragaron fueron: la Capitana de la flota de Nueva España, que se hundió cerca de Veracruz y se ahogaron 300 personas; una nao en que iba al gobierno de Santiago de Cuba que zozobró y murió toda la gente; dos Galeones de la armada que naufragaron en un viaje desde el Brasil a España; o la Nao Magdalena que se fue a pique en Cavite.

Quizá lo que más fue reseñando del naufragio de la Almiranta del Mar fue la pérdida “de los caudales que venían” correspondientes de los “préstamos a su Majestad”.

Según la información existente en el Instituto de Historia y Cultura Naval de la Armada Española, podemos saber algo más de este barco y de lo que ocurrió con él.

armada“El galeón San José fue bautizado el 25 de abril de 1611 con un peso de aproximadamente 700 toneladas. El 31 de mayo de 1631, el barco salió desde Callao, el puerto de Lima, Perú, cargado con una valiosa de carga. Sus vastas riquezas incluyeron nueve toneladas de plata en forma de 1.417 barras y un total de 416 cofres de madera llenos de monedas de plata, conocidos como reales de a ocho con un peso de 51 toneladas. La mayor parte de la plata procedía Potosí, el territorio del Virreinato del Perú.

El San José tenía una tripulación de 106 hombres, a los que habría que unir los pasajeros de aquel viaje.

El viaje estaba previsto para durar poco más de dos semanas y concluiría en la ciudad de Panamá, donde toda la carga sería transportada a otro barco para su posterior envío a España. Sin embargo, el 17 de junio 1631, siendo el capitán del barco Juan de Medina, una noche clara con grandes corrientes, se produjo el fatal desenlace. Al llegar al final de la Isla Saboga, del Archipélago de Las Perlas se sumergió al rozar un bajío no registrado en las cartas naúticas del momento. El casco se desprendió y parte siguió a la deriva derramando riquezas por el fondo del mar durante 70 kilómetros”.

En este hecho luctuoso del naufragio del Galeón se perdió el dinero del fallecido Bartolomé y que tenía como destino a su familia cercana de Herencia.

Tras esto, se inicia un procedimiento donde, desde la Casa de Contratación de las Indias de Sevilla, se buscan los herederos de Bartolomé suyos para que recibieran la cantidad de dinero que eran bienes que pertenecían al fallecido, que ascendían a 617 pesos de oro, y que serían abonados por la Hacienda Real.

Para ello desde Sevilla se remite una orden a la Justicia del pueblo de Herencia para “que se haga y manden pregonar públicamente en la plaza pública de esa dicha villa… haciendo saber el fallecimiento de dicho Bartolome de Cuevas… y que por bienes suyos se trajeron los dichos seiscientos y diez y siete pesos de a ocho y así mismo se diga y publique en la Iglesia mayor o parroquial de esa villa en un día de domingo o fiesta de guardar a hora de misa mayor. El pueblo presente para que los que fueren o pretendiesen ser herederos o legatarios del dicho difunto o tengan o pretendan derecho…”


Comunicación del fallecimiento del herenciano Bartolomé de Cuevas RodríguezAnte la noticia, su mujer María Rodríguez solicita los servicios del escribano Juan Alonso del Camino para iniciar los trámites que demuestren los derechos que a ella y sus hijas le corresponden como herederas de Bartolomé de las Cuevas.

Por suerte para los familiares del difunto, éste había dejado hecho testamento donde dejaba como herederas universales a sus hijas y su mujer, por lo que, desde un principio, no hubo dudas de que los 617 pesos de oro irían a parar a las manos de las tres mujeres; aunque fuese necesario la declaración de bastantes testigos de la localidad herenciana que dieron fe de la relación entre Bartolomé, su mujer María y sus dos hijas.

Sin embargo, las cosas de palacio van despacio, y aunque todo estaba claro, los trámites se prolongaron casi seis años. Así, hasta Agosto de 1636, no recibieron las familiares de Bartolomé el total del dinero que les correspondía. Fue el albacea en Herencia que ultimó los detalles del testamento el Comisario del Santo Oficio de la localidad, Luís del Pal.

El resumen de todo este caso, lo podemos ver en la presente cabecera del expediente que se conserva en el Archivo General de Indias:

TEXTO 2“Bartolomé de Cuevas natural de la Villa de Herencia, arzobispado de Toledo, murió en la ciudad de Trujillo –Perú- por el año de mis y seiscientos y treinta. Por sus bienes, seiscientos y diecisiete pesos que pertenecen a Catalina y Ana de Cuevas, sus hijas, y de María Rodríguez, su mujer”.

 Como término de este “anecdotario”, indicar que el Galeón San José fue localizado en 2013 iniciándose una lucha de intereses entre el gobierno de Panamá y diferentes empresas “cazatesoros” para rescatar toda la riqueza guardada en el barco.

Curiosamente, en 1708, otro Galeón español con el mismo nombre (“San José”) fue hundido por la flota inglesa en su viaje desde Cartagena de las Indias (Colombia) a Cuba.

Autor del texto: Ángel Martín-Fontecha Guijarro.

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