Llevas unos días parado en Tiblisi (o Tiflis), la capital de Georgia, acuciado por una serie de inconvenientes y diatribas que tienes que solucionar antes de ponerte en marcha.

 

 

 

 

 

Por una lado, elegir  el recorrido por los siguientes países de tu periplo aventurero se está convirtiendo en una elección complicada y no exenta de dificultades. Por un lado, Turkmenistán de momento no te concede el visado para atravesar su territorio. A la espera de este visado en la capital georgiana pasan los días y tu inquietud ante tu interrupción aventurera es patente.

Entre las opciones que te planteas están la de arrancar rumbo a Armenia e Irán y, una vez allí, reincidir en los trámites burocráticos para atravesar el país forzado turkmeno. Si la concesión no llega varias perspectivas estás estudiando, aunque todas implican un trastorno en el desarrollo de la marcha, tal y como tú lo tenías previsto.

Una de las opciones en coger un avión de Irán a Uzbekistán (atravesando por aire la traidora, para tus objetivos, Turkmenistán). La otra sería volver atrás en tus pasos y de Irán pasar a Azerbaiyán y desde su capital (Bakú) tomar un barco  con dirección a Kazajistán.

Cualquiera de estas dos alternativas conllevan unas molestias añadidas, como son el coste económico del avión o el barco y de los nuevos visados si recorres países que no estaban previstos.

Por si fuese poco, estos países no tienen buenas relaciones entre ellos así que, por ejemplo, Azerbaiyán te deniega al entrada en su territorio si en tu pasaporte aparece estampado el sello de Armenia. ¡¡¡Impresionante!!!

Y como dicen por nuestra tierra, “entre col y col un ajo”. Se te ha roto el móvil y has tenido que andar gestionando su reparación para evitar el desembolso económico por un aparato nuevo. Ya lo has conseguido, número nuevo… y sigues enganchado a esa tecnología que nos acerca tu aventura a todos los que te seguimos y admiramos.

Durante estos días de espera y en ausencia de etapas, y para contentar a tantos que me reclaman noticias tuyas, voy a insertar la entrevista entera que hiciste para al revista “Ayer y Hoy”  y que fue condensada en la publicación del mes de Febrero. Sin embargo, conociendo de tu don de la palabra, lo que se publicó sólo fue una parte de un conjunto de declaraciones y reflexiones dignas de ser conocidas por todos los que te seguimos. Por eso, y esperando que pronto Perlé siga su camino a lomos de Penélope,  incorporo aquí lo que ya colgaste tú, amigo Elías, en tu página web.

Lo dicho

3 Febrero, 2017

         “Hace unos días contestaba algunas preguntas que me lanzó la revista Ayer y hoy. Es una publicación familiar y simpática,  que habla de la actualidad de la provincia de Ciudad Real. Supongo que por motivos de redacción no pudo entrar todo lo dicho. El montañista Calleja me cae fantástico, es el mejor, pero no aparece por ningún sitio en el texto original. Ahí lo comparto: 

         Es pregunta obligada, ¿por qué decidió emprender esta aventura de La Mancha al mundo y con el Perlé del Carnaval como bandera?

         Se que puede sonar fantasioso decir que quieres dar la vuelta al mundo en bici. Pero nada más lejos de la realidad. Es simplemente una ilusión, e ilusiones tenemos todos. Para unos esa ilusión es casarse, para otros comprarse un coche. Todos tenemos sueños y proyectos, cada uno los suyos. Ni más ni menos, ni mejor ni peor. En Herencia,en Alcázar, en Villafranca, en Puerto Lápice…en todos sitios la gente emprende proyectos.

         Y bueno, pienso que no hay una explicación, no existe un porqué. Creo que es algo propio de nuestra especie. Los sueños son algo que se forjan dentro de cada uno. Desde hace años o desde no hace tanto. Algunas ilusiones son pasajeras, y otras te rondan la cabeza durante años. Unas se llevan a cabo y otras, se quedan en el tintero de los deseos para siempre sin escribirse en el papel de la vida. A veces esas ilusiones son materiales, y están a 15 km de distancia, en un concesionario. Otras veces son ese tipo de cosas que no puedes tocar con las manos, y se encuentra a miles de kilómetros, en la otra punta del mundo. Pero la ilusión es la misma y de ilusión se vive. Esta travesía no puede concebirse sin una dosis altísima de ilusión. Eso si, reconozco que este proyecto pueda es un tanto peculiar, quizás extravagante, y supone un reto, claro que si. Es como bien dices, una aventura.

         Llevar el pijama de Perlé me parece sencillamente algo natural, lo hago porque quiero y sin ningún esfuerzo. Porque me gusta el carnaval. Porque es un guiño a la Tierra. Porque Perlé – aunque a veces sea difícil de explicar y de entender ya que visualmente es solo un pijama- representa una de esas curiosas figuras que hacen el Carnaval de Herencia algo singular. Digo que me parece normal porque uno es de donde nace y yo nací en este pueblo donde el Carnaval es una filosofía de vida. Es algo que nos apasiona. Y qué mejor que abanderar esta festividad, donde se combina la felicidad con la identidad.        

         ¿Es usted carnavalero, a qué peña o grupo pertenece, qué es lo que más le gusta del Carnaval de Herencia?

         Claro que soy carnavalero, pero como todo hijo de vecino en este pueblo. Me encanta. Crecemos haciendo el indio en los desfiles, o corriendo delante de Perlé. Es muy divertido. Yo fui jineta cuando tenía 5 años. Para los que no lo sepan, las ginetas son parejas de niños pequeños, que bien engalanados y de la mano de sus madres, representan los diferentes gremios de oficios del Pueblo, llevando una cesta con flores, que representa una ofrenda. Mi abuela Venancia también sacó engalanado a su hijo Antonio (mayor que mi tío Santiago y mi padre) en los años 50 del siglo pasado, formando una gineta. Cuando veo esas imágenes en blanco y negro, pienso que es bonito formar parte de estas tradiciones.

         No pertenezco a ningún grupo excepto a la Banda de Música, a la cual me gustaría mandar un fuerte abrazo. Y con ella desfilo los pasacalles, acompañando precisamente a los Gigantes, las Jinetas, a las autoridades, al mismísimo y auténtico Perlé.

         Lo que más me gusta del Carnaval de Herencia es – sin duda- la “máscara guarra”. No digo más. En cuanto a desfiles, el pasacalles nocturno de los últimos años me parece increíble, surrealista, especial. 

         En su partida no iba solo, ¿con qué apoyos cuenta en este largo viaje?

         El apoyo recibido ha sido impresionante. Ya antes de salir, me sentí arropado por una ola de gente, que en en algunos casos ni conocía. Como el caso de Maria Antonia Martinez, periodista de TVE y natural del pueblo de Herencia, que quiso conocerme y me ha brindado junto con Elena, un apoyo y una generosidad admirables. Fontecha, el cronista oficial, es otra pieza clave esta travesía.

         Y el apoyo colectivo que recibí el día de la partida. Un domingo del mes de Julio, buen grupo de vecinos, amigos, familiares, la Banda, el Ayuntamiento, los chicos de la Maldita, la asociación “Entierro de la Sardina”, gente de la familia del Hermógenes, el Comando Vinazas, se acercaron a la Plaza de la iglesia a decirme adiós. Allí se creó una fuerza de propulsión que guardo en una batería, para las subidas. Ese empujón de gente está muy presente en mi.

         Luego he tenido el apoyo de empresas locales como Maesa, Tubyder, Neodigital, Ábrego, Tecnove, La Maldita, Poetopía (Málaga) y por supuesto el Ayuntamiento, que desde un principio creyó en esta locura.

         Salimos de Herencia hacia el este, por el camino del Rondadías. Íbamos un grupo espectacular. Parecíamos espartanos antes de una batalla, dispuestos a comernos el mundo. Se nos hizo de noche por el camino y llegamos a Criptana a ver la segunda parte del Portugal-Francia, final de la Eurocopa y tomar unas cañas. Solamente que ellos se regresaron, y yo continué algunas etapas más, hasta llegar a Atenas, donde escribo esto.

         A veces pienso cómo me gustaría compartir muchos momentos con aquellos camaradas que vinieron conmigo esa primera etapa. Han pasado muchas cosas desde entonces, hubiera sido tremendo haberlo vivido en grupo. Mara, mi primo Samuel, Jesus Ángel de Honolulu, Xavi, Darío, Antonito, Katy…¡Buena gente y nada más! 

         Lleva casi 7.000 kilómetros de los 27.000 previstos hasta Nueva Zelanda.¿Qué balance hace hasta ahora? ¿Por qué Nueva Zelanda como destino final?

         Esos mismos kilómetros son los que hay entre Cádiz y San Petersburgo, aproximadamente. Pero creo que los kilómetros no son lo más determinante para hacer balance. Cierto es que todos y cada uno de ellos hay que ganárselos, ninguno es de balde, pero son únicamente números. Me llamó especialmente la atención ver los primeros 1000 km en el cuentakilómetros. Al igual que me impactó mucho cruzar la primera frontera. Es decir, salir por la puerta de mi casa, pedalear, y en varios días haber llegado a Francia

         Pero aún es pronto para sacar conclusiones. No he salido de Europa. Ahora empieza la parte difícil. En muchos sentidos. Es invierno, hay lluvia cuando no nieve. Cada vez más lejos de casa, cada vez en tierras más desconocidas, pero confío en que no serán hostiles. Vienen países donde se requiere visado que implica que no puedo parar, dado el número limitado de días para transitarlo, como Irán, Turkmenistán, Uzbekistán, China, etc.

         Entonces aún es muy pronto para hacer balance, demasiado pronto para sacar conclusiones. Aunque ya puedo adelantar que me ha tocado ver ataques feos al medio ambiente. Que me hacen pensar en el estado en el que vamos a dejar el planeta a las próximas generaciones. Si alguien hace este mismo viaje dentro de 30 o 40 años…cómo será todo. Eso me preocupa. 

         ¿Por qué Nueva Zelanda? El proyecto De la Mancha al Mundo tiene como objetivo final alcanzar las Antípodas, que es el lugar más alejando a nuestra comarca. Dicho lugar se encuentra en la Isla Norte de Nueva Zelanda. Antípodas viene del griego, anti (contrario) y podas (pies), es decir, lo que hay en el lado opuesto a nosotros, en la otra parte del mundo. 

         Su fiel compañera es una bicicleta, que no sé si ya ha bautizado, ¿lleva algún otro tipo de apoyo o persona que le acompañe?

         La bicicleta se llama Penélope y es “made in La Mancha”, concretamente en Albacete.

         No solamente mi compañera, si no mi medio de transporte. La travesía es precisamente un reto porque es en bicicleta. No voy a Nueva Zelanda en avión, voy en bicicleta, con mis piernas. Por caminos y por carreteras. Y eso es un peligro constante, cada día. Parece ser que en algunos países de Asia, es común que los camioneros fumen opio, y el hecho de compartir la misma carretera, me aterroriza más que cualquier otra cosa. Veremos.

         Y además de la carretera, un peligro a partir de ahora es el agua y la comida. Habrá que tener muchísimo cuidado, porque donde enfermas te quedas, no se puede pedalear con gastroenteritis , y recordemos que el visado expira y tienes que salir del país. Así que a partir de ahora la cosa empieza a ponerse interesante. 

         ¿Cuál es su rutina diaria, cuántos kilómetros recorre cada día?

         Hay días que por diferentes circunstancias he seguido pedaleando y he hecho más de 100km, sabiendo que al día siguiente descansaba. Pero no merece la pena forzar de esa manera. Es una larga travesía, y las lesiones pueden ser fatales, sobre todo ahora que – repito- llegan países donde estás forzado a salir una vez cumple el visado, por lo que no te puedes detener. Es por eso que hay que hacer las cosas con cabeza. Dosificando. Ahora en invierno arrastro en torno a 60kg de peso, que hay que mover, independientemente del estado de ánimo.

         Pero la etapa ideal son entre 65 y 75 km. 

         ¿Cómo ha sido la acogida de las gentes por los países de Europa por los que ha pasado? ¿Por cuántos países ha estado hasta ahora, dígame cuáles?

         Extraordinaria. Existe un mundo paralelo en cada país, de gente de mente muy abierta, que te invitan y te abren las puertas de sus casas. En cada lugar encuentras gente así, sin excepción. Y sin duda esos encuentros son lo que hacen el viaje. Aunque alimenta los sentidos, uno no vive únicamente de paisaje. Voy solo y esas interacciones dan sentido al día a día. Las que se planean y las que surgen así de manera arbitraria. Me han invitado a casas, a comer y a dormir, en muchos lugares. Desde un pastor en Suiza a un artista plástico en Austria. Y estoy muy agradecido con todas y cada unas de esas personas. Con la mayoría de ellos estoy en contacto.

         En bici, he pedaleado 15 países del continente europeo: España, Francia, Suiza, Liechtenstein, Austria, República Checa, Alemania, Polonia, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Croacia, Montenegro, Albania, Grecia.

 

         ¿Qué es lo que más le ha sorprendido de los europeos sobre nuestra tierra, conocen La Mancha, el Carnaval de Herencia, el Quijote…, saben situarlo geográficamente?

         Esto les pasa a mí y a todos los paisanos que andan estudiando o trabajando en alguna ciudad de Europa y les cae el : “where are you from?” (¿de dónde eres?). Lo primero es decir: “Spain”, y después llega la parte interesante: dar a conocer tu tierra, que la inmensa mayoría desconoce. Toledo es a veces la referencia. Pero yo insisto en La Mancha, en Ciudad Real, en Herencia. Hay que hacer escuela. España no es únicamente Barcelona o Madrid. Castilla – La Mancha es una gran desconocida, y eso hoy día tiene muchos puntos a favor: me refiero a explorar lugares que poca gente conoce. Ahí estamos nosotros. Y al final lo mejor es ligar tu pueblo a la “Tierra del Quijote” y recomiendo leer la novela – que es muy internacional- para no volver a preguntar más dónde está La Mancha. 

         Salió de Herencia en un caluroso mes de julio ataviado como perlé, ¿le llamaba la atención esta vestimenta a la gente? ¿cómo ha cambiado la meteorología sus hábitos diarios?

         El traje de Perlé que llevo me lo hizo mi tía Pili, siguiendo el patrón del traje de mi vecino (y amigo) Manolo, y quiero que llegue a Nueva Zelanda, por lo que intento cuidarlo. Llevo poca ropa y tiene mucho desgaste, por lo que esa es mi alhaja. Por supuesto que llama la atención. Imagínate visitar la Acrópolis y encontrar a un señor en pijama allí. Eso me pasó.

         La meteorología cambia los hábitos hasta el punto que el el factor que más condiciona el viaje. Llevar materiales impermeables para la lluvia, ir cerca del mar para evitar la nieve, atravesar el Himalaya en verano (no es posible en otra estación), evitar los monzones en el sudeste asiático porque las carreteras se inundan. La meteorología manda. 

         ¿Para cuándo está previsto su regreso a Herencia?

         Lo más importante es regresar, y poder contarlo.

         A partir de ahí, puedo decir que una de las cosas que he aprendido, es que no se puede hacer con prisas este viaje y que es tremendamente difícil planificar con exactitud en el calendario una vuelta al mundo en bicicleta. Que no puedes hacerlo como tu quieras. Entre otras cosas debido a las inclemencias que mencionabas, al clima, a las estaciones. Hay que ir con ellas, no contra ellas. No se puede pedalear Rusia en invierno, por ejemplo. Así que inicialmente Europa debía ser atravesada en 3 meses, y llevo 6. He hecho cambios en la planificación una vez iniciado el viaje. Lo he hecho así porque lo más importante es llegar a Irán en la primavera, para poder estar en Asia Central (concretamente Kirgistán y Tayikistán) en Verano. Esta es una de las partes más difíciles del viaje, porque es el techo del Mundo con pasos de montaña por encima de los 4000 m de altitud, accesibles únicamente durante 60-70 días al año, en la época estival.

         En principio he planteado 2 años. Las primeras semanas recorrí pueblos y ciudades sin tregua, acelerado, y me dí cuenta con semejante rigor sería imposible no caer en algún momento, derrotado por el desgaste. No me presiona nadie. Y si no paras a conocer los lugares, si únicamente atraviesas, el viaje no tiene sentido. Son dos años, es una carrera de fondo, no de velocidad y lo más importante es pese a todo, disfrutar y aprender. 

         A su vuelta a Herencia, ¿cómo quiere que se le conozca o se le recuerde, como un perlé por el mundo, un quijote, un aventurero, un trotamundos, un defensor del Carnaval de Herencia, un loco… (que también se lo habrán dicho)?

         Defensores del Carnaval, son los que lo hacen cada año, los que están ahí en la puerta del Ayuntamiento cada desfile.

         Y Quijotes somos todos, y más en esta Tierra. Todos llevamos un hidalgo caballero y un sancho dentro. A veces sólamente el Sancho habla en nosotros. Y yo he decidido darle rienda suelta por un tiempo a mi Quijote interior, porque si no lo hago ahora con 25 años, ¿cuándo lo voy a hacer?

         En mi pueblo Perlé solo hay uno, y no soy yo.

         Me gusta decir que soy el chico de “la Mariani” y “Jesús el pollo”. Soy eso, un vecino más del pueblo de Herencia.

         Para los mayores, soy nieto de Mercenario el hortelano y Antonio, panadero en la calle Concepción. Referencias de las que brillan toda la vida. Mando un beso a mis abuelas, que aún viven, y guían. 

         Es muy joven, ¿no será éste el último gran viaje que emprenderá por el mundo, no?

         Esperemos que no. El mundo es muy grande y yo soy muy vacín (curioso). Me encantaría seguir “golisneando” los diversos territorios que comprenden el mundo.

         Pero ya veremos, de momento lo que tengo entre manos no es poco. 

         ¿Qué le está aportando personalmente esta aventura?

         Esta pregunta es difícil, y puede tener una respuesta infinita.

         Hace algún tiempo que comencé a viajar por el mundo, pero no en bicicleta. Esto es algo que está superando todo lo anteriormente andado. Es una experiencia multidimensional. Una forma de viajar muy pura, y ancestral. A ras de suelo y, sin motores.

         Fundamentalmente te permite sentir muchas cosas que estando en casa no se siente. Igual te hace apreciar mucho más todo lo que tenemos. Es diferente a viajar en avión, de esta manera se pena más. Pero de esta manera eres más consciente el espacio, de la geografía. De cómo influye esa geografía en las personas.

         Digamos que es un viaje “a lo pobre” pero que contiene mucha riqueza en sí.

         Es vivir muchas y diferentes realidades. Cada día una. Es, como decía un profesor del Hermógenes Rodriguez, es aprender a mirar a la gente a los ojos y poder leer en la retina de las gentes del mundo.

         Es sentarse en la mesa y hablar con gente de lo más diversa y variopinta de diferentes países. Pescadores, refugiados, bomberos, chavales bajo el LSD, profesores, músicos, guías turísticos, entrenadores de perros guía, ciegos, abuelos hippies, artistas, mineros, ciclistas, anarquistas, inmigrantes, estudiantes, informáticos, empresarios, gente con sueños, libreros, gente racista, gente tolerante, herencianos que viven en otros países, amigos que vienen a verte, gente que no habla inglés y la comunicación es una obra de teatro, gente con historias de vida que te rompen en dos, en fin. Y quedarte con algo de cada uno.

         Pienso que a veces hay que estar en el lugar del otro para sentir lo que siente. No puedes sentir lo que sienten los “sin techo” si nunca en tu vida has dormido al ras. No se puede pensar en cuánto frío pasan si nunca lo has pasado. Por lo tanto ayuda a empatizar.

         Esta pregunta da para escribir un libro. 

         Por último, y a través de nuestra revista, ¿qué quiere decirles a sus paisanos de Herencia que van a vivir seguro un gran carnaval este mes de febrero?

         No hay nada peor para un herenciano que perderse el carnaval. Así que lo que estén, que lo disfruten al máximo. Que sean muy felices.

 

         ¿Echará de menos la fiesta del Carnaval pero qué otras cosas echa en falta, familiares, comidas típicas…?

         (Esta pregunta es muy de “españoles por el mundo”) Prefiero perderme la Feria, incluso la Navidad, pero el Carnaval es sagrado. El Carnaval (aunque acabas muerto) te da años de vida, o le da vida a los años.

         Comidas típicas de momento no demasiado porque me las he apañado para encontrar (sobre todo aquí en Atenas) los ingredientes mediterráneos con los que elaborar algunos de nuestros platos.

         Luego varios extraordinarios amigos, Adrián Peño, Gonzalito Tajuelo, Vico, Alberto, Darío, vinieron a mi encuentro trayendo la mítica ristra de chorizos de Remi, y un buen cargamento de jamón envasado al vacío (de “en ca” Pablo). Por lo que he podido tener mis macarrones con chorizo, mis gachas, mi paellita en la sartencilla que me regaló mi colega Leandrito. En fin, que puedo con ello.