Crónica de las etapas 183, 184, 185, 186, 187, 188, 189, 190 y 191 de Perlé por el Mundo desde el lunes 29 de mayo al martes 6 de junio de 2017.

“En los reinos y en las repúblicas bien ordenadas, había de ser limitado el tiempo de los matrimonios, y de tres en tres años se habían de deshacer, o confirmarse de nuevo, como cosas de arrendamiento; y no que hayan de durar toda la vida, con perpetuo dolor de entrambas partes”. “El Juez de los divorcios”. Miguel de Cervantes

 

Debo reconocer que estos diez días, desde mi último contacto contigo, han sido en los que más inquieto me he sentido tras once meses de tu aventura perleriana. No tener noticias tuyas sabiendo la dificultad de los territorios por los que discurres me ha preocupado por lo que cuando he recibido tus fotos y mensajes de audio mi corazón ha dado un vuelco.

Perlé por el mundo. Etapa 183, 184 y 185.

Tres etapas contrareloj para cubrir la distancia desde Mashhad a la frontera con Turkmenistán, sin pasarse de los días que te han ampliado el permiso de estancia en la antigua Persia.

El último día en Irán te encuentras con un apicultor. Te ha cedido uno de sus trajes y has compartido con él la experiencia de abrir las colmenas y, pese a la protección, has sido picado por algunas abejas.

Acampas cerca de la frontera para pasar al día siguiente al enigmático país turkmeno y proseguir con un pedaleo interminable para recorrerlo en tan sólo 5 días.

Perlé por el mundo. Etapa 186.

Perlé se despide de los caminos persas, oteando ya el Asia Central.

Tu reflexión lo dice todo:

“Encantado de conocerte, Irán! Desierto y nieve, llanura y montaña. Sin duda un territorio con un pueblo de lo más humano que yo he visto.

Dejando Irán después de un mes descubriendo a este país con una de las personas más amables y hospitalarias del planeta. Gran aplauso para ti IRÁN.

Un viaje que ha cubierto desde el valle de Aras en el noroeste a la costa húmeda y verde del Mar Cáspio. Enormes montañas con nieve en el camino a Teherán y luego el desierto en el camino hacia el este. Pero, sin duda, lo mejor, conocer a sus gentes”.        

Y al comenzar el mes de Junio una nueva frontera que unir a tu periplo caballeresco. Entras en Turkmenistán, un país donde el desierto de Karakum (que significa arena negra) ocupa la mayor parte del país.

 

En la actualidad, Turkmenistán cubre un territorio que ha estado en la encrucijada de civilizaciones durante siglos. El país fue un anexo del Imperio ruso desde 1881, y en 1924, Turkmenistán se convirtió en una república constituyente de la Unión Soviética, denominada oficialmente República Socialista Soviética de Turkmenistán. Se independizó tras la disolución de la Unión Soviética en 1991.

Tras lograr su independencia, Turkmenistán fue gobernado por el presidente vitalicio Saparmurat Niyazov hasta su repentina muerte el 21 de diciembre de 2006. Gurbanguly Berdimuhamedow fue elegido nuevo presidente el 11 de febrero de 2007. Según la organización en defensa de los derechos humanos Turkmenistán “sigue siendo uno de los países más represivos del mundo. El país está prácticamente cerrado al escrutinio independiente, los medios de comunicación y las libertades religiosas están sujetas a restricciones draconianas y los defensores de derechos humanos y otros activistas se enfrentan a la amenaza constante de represalias del gobierno”.

Turkmenistán posee la cuarta reserva de recursos de gas natural más grande del mundo. Desde 1993, los ciudadanos reciben electricidad, agua y gas natural de forma gratuita y proporcionada por el gobierno, en una garantía programada para durar hasta 2030. Uno de los yacimientos de gas natural más conocidos del mundo es el pozo de Darvaza, conocido popularmente como «puerta al infierno», que se ha convertido en un foco de atracción para los turistas.

El país tiene una población de algo más de 5 millones de habitantes en una extensión de, aproximadamente, 500.000 km2.

Tu primera etapa en este país te lleva, tras un centenar de kilómetros en tus piernas, a la capital del país Asgabat. Se trata de una ciudad relativamente joven que se desarrolló a comienzos del siglo XIX. Se encuentra situada cerca del emplazamiento original de Nisa, la antigua capital de los partos, y de las ruinas de la ciudad de Konjikala en la Ruta de la Seda, que fue destruida por los mongoles.

En 1869, el ejército ruso construyó una fortaleza sobre una colina cercana a la aldea, y la presencia militar, unida a la seguridad derivada de ésta, atrajo a numerosos mercaderes y artesanos a la zona. La región fue anexionada en 1884 por Rusia, que decidió desarrollar la ciudad como un núcleo comercial debido a su proximidad al territorio de Persia, entonces bajo influencia británica. En aquella época, se la consideraba una ciudad moderna y elegante, con muchas tiendas y hoteles, y edificios de estilo europeo.

En 1991, con la proclamación de la independencia de Turkmenistán, se convirtió en la capital nacional del nuevo estado.

Precisamente el llegar a la capital turkmena lo haces para visitar la mítica Nisa. La descrición que haces de Asgabat no deja de ser curiosa:

“En Agsabat los hoteles 100 dólares ¡Increíble! Los jóvenes atemorizados. La policia me paró dos veces para pedirme la documentación.

 Coincidí con un grupo de chavales, uno de ellos habla inglés, y me invitaron a un kebab. Conversamos sobre la poca libertad existente en el país y el control que hay sobre internet”.

Perlé por el mundo. Etapa 187.

Tras una fugaz visita los restos de la villa de Nisa, enclave crucial de la Ruta de la Seda, partes cuando aún no ha amanecido intentando hacer los máximos kilómetros para cumplir con   los plazos estipulados en el visado que te ha concedido la administración turkmena.

Atraviesas la localidad de Yashlik y prosigues sin apenas descanso hasta llegar a Dushak, una pequeña ciudad situada en el desierto de Karakum en el borde de las montañas Kopet Dag. El tremendo calor y un viento de frente inmisericorde te muestra la realidad de lo complicado de atravesar el país en tan sólo 5 días. Totalmente extenuado puedes llegar a hacer algo más de 100 kilómetros por jornada, pero es imposible alcanzar los 140 o 150 kilómetros de media que tenías previsto.

En la citada Dushak un ofrecimiento de un lugareño te abre una esperanzadora solución para cubrir tu objetivo kilométrico. Te ofrece llevarte a la ciudad de Mary (a 200 kilómetros de distancia) y de esta manera podrá seguir manteniendo las expectativas previstas. Por supuesto accedes y, totalmente rendido, caes en el camión con destino a la bella ciudad turkmena.

No deja de ser curiosa tu reflexión sobre la diversidad étnica de los pobladores turkmenos. Así ves esa mezcolanza de rasgos europeos, con semblantes asiáticos y destacas como las mujeres con trajes ceñidos al cuerpo, tapadas hasta los tobillos y con colores llamativos.

En la inmensida del país turkmeno coincidiste con unos franceses que recorrían aquellos parajes a bordo de un camión todo terreno. Un saludo y compartir, de forma breve, algunos presentes.

Perlé por el mundo. Etapa 188.

Y así llegas Mary (antiguamente conocida por los nombres de Merv, Meru o Margiana).

Según la tradición hindú, Mary es el hogar original de los Arios. En el breve periodo entre 1145 y 1153 sobrepasó a Constantinopla como la ciudad más grande del mundo, con unos 200.000 habitantes. Durante la época rusa fue un importante centro militar y administrativo y un enclave muy importante para la producción del algodón gracias al uso de la irrigación extensiva. En 1968, fueron descubiertas unas enormes reservas de gas natural a 20 km al oeste de la ciudad.

Mary está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y es denomianda como la “perla del Este”. Cuentan que Merv rivalizó en belleza con las mismísmas Damasco o El Cairo y que pudo haber sido la verdadera inspiración para “Las Mil y Una Noches”.

Perlé por el mundo. Etapa 189.

Tras acampar en Mary visitas de forma rápida los sensacionales yacimientos arqueológicos del lugar, y como una necesidad que ya era urgente, tomas un reparador baño en una improvisada que encuentras detrás de una iglesia ortodoxa. Siete días llevabas sin poder ducharte y esto atravesando el infernal desierto.

Inicias tu maratoniana jornada y atraviesas el canal de Qarakum y, siendo tres de junio, con el deseo de poder ver la final de la Champions de fútbol entre tu querido Real Madrid y la Juventus.

A la caida de la tarde llegas a la pequeña localidad de Zahmed y pasas a una tienda en plena carretera donde puedes comprar un refresco. Cuando pasas al local compruebas que en el mismo hay una antena parabólica y que el propietario se dispone a ver el partido de fútbol que paraliza todo el universo deportivo. Evidentemente, un favor del destino que te permite disfrutar a más de doce mil kilómetros de tu hogar de la pasión de unos colores.

 

En la inmensida del país turkmeno coincidiste con unos franceses que recorrían aquellos parajes a bordo de un camión todo terreno. Un saludo y compartir, de forma breve, algunos presentes.

Perlé por el mundo. Etapa 190 y 191.

Todavía queda mucho para la frontera y el plazo concluye.

Haces acopio de todo el agua que puedes sabiendo que la presente jornada será tremenda e incluso terminarás pedaleando por la noche.

En tu recorrido en pleno desierto atraviesas la Reserva Natural de Repetek que apoya al conjunto más completo de especies de aves típicas del desierto de arena del Karakum.

Tras una jornada inhumana acampas en mitad del desierto ya anochecido. Te quedan 110 kilómetros hasta la frontera, a la que tienes que llegar al día siguiente antes de las 5 de la tarde; momento en el que cierran el punto fronterizo.

Tras un descanso bajo un estrellado cielo incomensurable, a las seis y media retomas la marcha que te llevará hasta un nuevo país. A las nueve de la mañana muchísimo calor y el dichos viento de cara.

Llegas a Turkmenabat a las dos de medío día y comes algo, encontrándote a 40 kilómetros de la frontera.

Aunque actualmente es una ciudad industrial moderna, Türkmenabat tiene una historia de aproximadamente 2000 años. Antiguamente, era conocida como ?mul. Durante siglos fue un cruce de caminos que unía tres ramales de la Gran Ruta de la Seda que llevaban a Bujara, Jiva y Mery.

La actual ciudad fue fundada en 1886, durante la construcción del ferrocarril Transcaspiano. Su papel de nudo ferroviario, y la alta fertilidad del valle del Amu-Darya, la convirtieron en el principal centro comercial para los productos agrícolas de la región nordeste del país. La ciudad tuvo una floreciente industria alimentaria y fábricas de textil (procesado de algodón y seda).

Tras comer ves con recelo el poder recorrer los 40 kilómetros que te separan de la frontera, bajo un bochoroso sol, antes de las 5. Así que sopesando los riesgos (tener que quedarte una noche más en el país con el consiguiente riesgo de multa o algo más grave) decides tomar un taxi que te lleva a ti y a Penélope hacia el confín de Turkmenistan.

Menos mal, llegas a la barrera fronteriza cuando quedan 10 minutos para las 5, y aún así la vaya ya estaba cerrada. Tu desesperación es patente. Tanto que los militares que guardan el enclave hacen una radiollamada y acceden a abrirte el puesto fronterizo. Menos mal.

Los trámites son breves y en unos instantes te introduces en un nuevo país: Uzbekistán.

Nada más entrar a esta nueva nación (con mejor prensa que la pasada Turkmenistán) te sucede un lamentable suceso. Llevabas una pequeña cantidad de “manats” –moneda turkmena-, algo más de diez dólares, y se te ofrecen multitud de cambistas para permutarlas por “soms” –moneda uzbeka”-; al final acuerdas el cambio con uno de ellos y te entrega por 60 manats casi 10000 sums, los ceros te ciegan y pasará un periodo breve de tiempo hasta que compruebes que en el cambio te han estafado casi 9 dólares. En fin son los gajes de la aventura.

Terminas la jornada durmiendo a dos kilómetros de la frontera, sobre una lancha en un canal que recorre la zona.

 

Perlé por el mundo. Etapa 192.

La República de Uzbekistán (antiguamente Gran Bukaria) fue parte integrante del antiguo Imperio Samánida. La región fue conquistada en el siglo XVI por los nómadas uzbekos que hablaban un dialecto del turco oriental. La mayor parte de la población uzbeka sigue hablando el uzbeco. Fue incorporada al Imperio ruso en el siglo XIX y en 1924 se constituyó en República Soviética, en el seno de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas conocida como la República Socialista Soviética Uzbeka. Accedió finalmente a su independencia en diciembre de 1991 después de la desmembración de la URSS.

La economía de Uzbekistán reside en la producción de diversas materias primas, como algodón, oro, uranio, potasio y gas natural. A pesar de declarar su intención de convertirse en una economía de libre mercado, hoy por hoy, sigue manteniendo rígidos controles, que a veces ahuyentan a los inversores extranjeros. La política de transición gradual, estrictamente controlada ha producido sin embargo resultados en la forma de progreso económico después de 1995. La política interna de Uzbekistán sobre derechos humanos y libertades individuales es a menudo criticada por organizaciones internacionales.

En esta primera jornada en territorio uzbeko llegas a Bujhara. Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1993. Junto con Samarcanda es una de las dos ciudades históricas de la cultura uzbeka. Su arquitectura y yacimientos arqueológicos forman parte de los pilares de la historia y arte turca. Bujará ha sido tradicionalmente el principal centro de cultura islámica en Asia Central y el principal centro de peregrinación musulmana del mundo tras La Meca.

El famoso filósofo árabe Avicena eran natural de esta ciudad.

Y así concluye esta condensación de frenéticas etapas. Tras tu recorrido por el desierto coincides en Bujahara con unos alemanes a los que conociste en Mashhad, y te permites una pequeña higiene corporal, como los gatos, pues no hay duchas en el establecimiento donde pernoctas.

En la siguiente crónica hablaremos de los problemas burocráticos con China y las posibilidades ante los mismos.

Ánimo Elías, el continente asiático a los pies del Perlé herenciano.

Un abrazo.

Galería de imágenes de Perlé adentrándose en el Asia Central

  • FONTECHA

    Error de bulto.
    Lo de la frontera es "valla" no "vaya".
    Habemus error magnus.

  • victor lima

    visitaste el pozo de Darvaza enTurkmenistan ?