Texto: Florencio Martín de Blas Dorado, hermano de la Cofradía del Santo Entierro.

Santo entierro yacente Virgen de los Dolores - Reflexión cofrade para la estación de penitencia del Santo Entierro

Cuando en la tarde del Viernes Santo, al atardecer del llamado Entierro de Cristo, en medio de las afinadas notas de la Banda del Santo Entierro, la Urna del Santo Entierro hace su aparición en el pórtico de la iglesia parroquial de nuestra madre Inmaculada Concepción, patrona de Herencia y Presidenta de Honor Perpetua de esta Cofradía, Ahí esta Jesucristo ante la Stma. Virgen de los Dolores, que le mira con dolor mientras este cruza los umbrales del templo, todos los Herencianos ven una imagen yacente de Nuestro Señor, dentro del mejor paso de la Semana Santa Herenciana.

Pero, ¿es esta imagen la que siempre nos ha sobrecogido en su salida en la procesión del Santo Entierro? Hemos de afirmar rotundamente que sí. Además, es la imagen de Jesús Yacente, verdadera protagonista de este día, de esta noche, de este “Viernes Santo”, junto a su madre la Stma. Virgen, de los Dolores que acompaña en su último viaje a Jesús, su hijo muerto.

Cumpliendo con esta función, Santo Cristo y Stma. Virgen de los Dolores. Ya de antiguo fue cuando se produjo, ininterrumpida hasta nuestros días, que ocupará el espacio protagonista en la procesión del Santo Entierro.

Estos Misterios Sagrados son cada vez más realistas, más emotivos, más solemnes, para buscar y remover la piedad de los fieles, sobre todo con las representaciones de la Pasión y los ritos procesionales, característicos de la religiosidad popular La contemplación y veneración de la Pasión de Cristo.

Es necesario que cuando te concentres en estos pasos, estas imágenes durante la contemplación, hagas como si de verdad estuvieses presente en el momento mismo que El sufría. Y cuando te lamentes, actúa como si tuvieses a nuestro Señor sufriendo ante tus mismos ojos y como si estuviera allí para recibir tus oraciones ¿Qué harías entonces al ver estas cosas? ¿No te arrojarías sobre Nuestro Señor y dirías ¡No, no, no hagáis más daño a mi Jesús? !Aquí estoy, hacédmelo a mí y no le inflijáis penas a Él! y luego te postrarías y abrazarías a tu Señor, y aguantarías los golpes sobre ti”. Pues ese es Jesús, IMITEMOSLO.