El lunes por la tarde, la calma de la pequeña localidad conquense de Graja de Iniesta se vio interrumpida por un espectacular incendio que afectó a dos camiones portacoches en un taller local. Un manto de humo negro se elevó al cielo mientras explosiones resonaban en el aire, alarmando a los residentes de la zona. Sin embargo, a pesar de la magnitud del incidente, no se registraron heridos, lo que representa un alivio para la comunidad.
El fuego comenzó a las 18:49 horas en las instalaciones de un taller situado en el kilómetro 220 de la N-3. Los camiones, que transportaban varios vehículos, estaban aparcados peligrosamente cerca de la nave del taller y de un depósito de gasoil, lo que podría haber aumentado considerablemente el riesgo de una catástrofe mayor. Las explosiones, provocadas por el calor y la inflamabilidad de los materiales, mantuvieron en vilo a los residentes, que temieron por su seguridad.
Ante la emergencia, los equipos de respuesta rápida actuaron con celeridad. Los efectivos de la Guardia Civil aseguraron el área mientras que los bomberos de Motilla del Palancar trabajaron intensamente para sofocar las llamas. Asimismo, se desplazaron al lugar una ambulancia de soporte vital básico y una UVI móvil, listas para atender cualquier eventualidad, demostrando la eficiencia de un dispositivo preventivo bien coordinado.
Gracias a la intervención rápida y eficaz de los servicios de emergencia, se logró controlar la situación antes de que las llamas se extendieran más allá del perímetro del taller o alcanzaran el depósito de combustible, lo cual hubiera tenido consecuencias desastrosas.
Las autoridades ya han iniciado una investigación para determinar las causas exactas del incendio y las circunstancias que llevaron a este peligroso incidente. Mientras tanto, la comunidad de Graja de Iniesta respira aliviada, agradecida por la labor de los servicios de emergencia y deseosa de obtener respuestas que permitan evitar futuros sustos de esta naturaleza.