El actual panorama político en Castilla-La Mancha está marcado por un ambiente de alta tensión, exacerbado recientemente por las declaraciones del presidente del grupo socialista en las Cortes regionales, Ángel Tomás Godoy. En un acto que ha captado la atención de los medios y la ciudadanía, Godoy lanzó un ataque contundente hacia Paco Núñez, presidente del Partido Popular (PP) en la región. Las acusaciones versaron sobre la supuesta tendencia de Núñez a priorizar los intereses del partido, aun a costa del bienestar de Castilla-La Mancha.
Godoy afirmó que Núñez seguiría sin reparos las directrices de Alberto Núñez Feijóo, líder nacional del PP, incluso cuando estas pudieran perjudicar a la comunidad autónoma. Para ilustrar sus alegatos, Godoy mencionó situaciones hipotéticas como el apoyo a la transferencia de agua de Castilla-La Mancha a Murcia, la reinstalación de un cementerio nuclear en Cuenca, o el cierre del Hospital de Almansa, siempre bajo las supuestas órdenes de Feijóo.
La confrontación política se ha intensificado particularmente tras la firma de la ‘Declaración de Zaragoza’ este domingo, un documento al que suscribieron Núñez junto a Feijóo y otros líderes regionales del PP. Este escrito ha levantado críticas debido a la posible implementación del principio de ordinalidad en la financiación autonómica, una medida que, según diversas fuentes, podría tener consecuencias adversas para Castilla-La Mancha.
En contraste, Godoy defendió las políticas y posturas del Partido Socialista de Castilla-La Mancha, presidido por Emiliano García-Page. Durante su intervención en la misa en honor al Santo Niño de la Bola en Casas de Guijarro, Cuenca, subrayó que el PSOE regional ha persistido en defender la igualdad entre todos los españoles y una financiación autonómica que garantice el coste efectivo de los servicios públicos.
Como cierre de su discurso, Godoy reiteró que sólo bajo la dirección de Emiliano García-Page y el PSOE de Castilla-La Mancha, los intereses de los ciudadanos de la región están verdaderamente salvaguardados. Este intercambio de críticas entre los líderes de los principales partidos refleja un nuevo episodio en la tensa y polarizada relación política que se vive en la región, en un momento en que se busca definir el futuro de Castilla-La Mancha.

















