Ayer, la biblioteca de Azucaica se convirtió en un lugar de asombro y aprendizaje al sumarse a la celebración del «Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia». El evento, diseñado especialmente para destacar la importancia de la educación científica desde una edad temprana, reunió a un grupo de niños de entre 3 y 5 años y sus padres para una jornada de inmersión en el mundo de la ciencia.
Esther Cabañas, investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y frecuente visitante de la biblioteca, lideró la actividad. Su entusiasmo por la ciencia contagió a los pequeños asistentes, transformando la complejidad científica en una experiencia accesible y fascinante. Con el respaldo del CSIC, Cabañas logró que los niños se sumergieran en el conocimiento, haciendo tangible el intrincado universo científico.
La jornada permitió que los niños conocieran a algunas de las científicas más influyentes de la historia, y comprendieran la magnitud de sus contribuciones. No obstante, el clímax del evento fue cuando los pequeños participantes pudieron mirar a través de microscopios, acercándose al mundo microscópico que anteriormente solo existía en su imaginación. Observar la estructura de la piel de una cebolla y los diminutos pulgones fue una experiencia que los transformó momentáneamente en biólogos, explorando las maravillas del planeta que nos rodea.
Aunque el destino científico de estos niños aún es incierto, la esperanza es que actividades como esta planten en ellos la semilla de la curiosidad y el amor por el saber. El mensaje clave del evento fue claro: la ciencia está al alcance de todos, independientemente del género. Niños y niñas por igual pueden aspirar a convertirse en científicos si eso es lo que desean.
Esther Cabañas, quien equilibra de manera admirable su vida como mujer, madre y científica, demostró que es posible perseguir nuestras pasiones y, al mismo tiempo, contribuir al desarrollo educativo de las futuras generaciones. Su dedicación y compromiso aseguran que la biblioteca continuará siendo un espacio de inspiración durante mucho tiempo.
Este tipo de celebraciones no solo fomentan el interés por la ciencia, sino que también fortalecen a la comunidad, uniéndola en torno a los valores del conocimiento y la igualdad. Con esperanza y entusiasmo, se espera que esta experiencia deje una huella indeleble en el corazón de los niños visitantes, incentivándolos a explorar el vasto universo de oportunidades que la ciencia puede ofrecer.
















