En un evento significativo para la conservación de la fauna en Castilla-La Mancha, un joven ejemplar de águila imperial ibérica ha sido reintegrado a su hábitat natural en la ermita de San Isidro de Pozo Lorente. La liberación del ave, un macho que nació en la primavera del año pasado, marca la culminación de un proceso intensivo de rehabilitación y cuidado en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Albacete, gestionado por el gobierno autonómico.
El delegado de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en Albacete, Pedro Antonio Ruiz Santos, junto con Llanos Valero, delegada de Desarrollo Sostenible, estuvieron presentes en el evento que simboliza un gran éxito en los esfuerzos de conservación de especies en peligro de extinción. El hallazgo del águila, encontrada inmóvil cerca de una carretera en Albacete por un ciudadano que alertó a las autoridades, inició un proceso de rescate y recuperación que movilizó a agentes del SEPRONA y a todo el equipo veterinario del centro de recuperación.
Durante su estancia en el centro, el águila fue sometida a un exhaustivo examen clínico, incluyendo pruebas radiológicas. Tras una semana crucial de cuidados intensivos y estabilización médica, el ave fue trasladada a la sección de rehabilitación del centro, donde se completó su recuperación física. La dedicación del equipo permitió que el águila alcanzara nuevamente un estado óptimo para regresar a su entorno natural.
Ruiz Santos no escatimó en elogios hacia todas las personas implicadas en este proceso, destacando que la coordinación entre ciudadanos, agentes medioambientales, fuerzas de seguridad y especialistas veterinarios ha sido esencial para garantizar la supervivencia del águila imperial ibérica, una especie cuya fase de dispersión juvenil es especialmente delicada. También resaltó el compromiso del ejecutivo de García Page con la conservación del patrimonio natural de la región, subrayando que estas acciones brindan una nueva oportunidad a las especies emblemáticas de Castilla-La Mancha.
Antes de su liberación, al águila se le colocaron anillas identificativas y un emisor de radio, herramientas que permitirán el seguimiento de sus movimientos y comportamiento durante los próximos dos años. Los datos obtenidos serán vitales para incrementar el conocimiento científico sobre esta especie y reforzar las estrategias de conservación.
Este instante no solo representa un regreso a la libertad para el águila imperial, sino también una reafirmación del compromiso colectivo con la biodiversidad y la naturaleza de la región, promoviendo una convivencia armónica y sostenible con el entorno natural.
















