El Hospital General Universitario de Ciudad Real ha iniciado un ambicioso proyecto dirigido a revisar la categorización de pacientes considerados alérgicos a los antibióticos betalactámicos en su área sanitaria. Este esfuerzo busca contactar a más de mil ochocientas personas que, según los registros, han sido etiquetadas como alérgicas a estos medicamentos para ofrecerles un estudio alergológico que confirme o descarte dicha condición.
El jefe del Servicio de Alergología, Jesús Borja, explica que muchos de estos pacientes fueron catalogados como alérgicos tras presentar una reacción a un medicamento, pero en la mayoría de los casos, estas reacciones no han sido estudiadas a fondo. Borja subraya que más del 80% de estas alertas resultan ser falsas, lo que significa que una gran parte de las personas consideradas alérgicas a los betalactámicos realmente no lo son.
Las implicaciones de estas etiquetas incorrectas son significativas, especialmente en situaciones de urgencia o durante ingresos hospitalarios por infecciones graves. Los betalactámicos, una de las familias de antimicrobianos bactericidas más amplias y utilizadas, a menudo no pueden ser administrados, obligando a los médicos a recurrir a alternativas menos efectivas o con más efectos secundarios.
Con el objetivo de anticiparse a estas complicaciones y evitar el uso indebido de alertas de alergia, el equipo de Alergología ha adoptado un enfoque proactivo, contactando a los pacientes para ofrecerles pruebas que verifiquen su posible alergia. Aunque algunos pacientes podrían desestimar la oferta por falta de interés o tiempo, Borja confía en que muchos reconocerán la importancia de este estudio.
El proyecto ha sido seleccionado por la Gerencia para el concurso I+DEAR del IDISCAM y cuenta con un buzón de desetiquetado. Este recurso permite a los especialistas del hospital redirigir a los pacientes que se declaren alérgicos a la penicilina u otros derivados durante sus atenciones médicas.
Jesús Borja enfatiza que adelantar estas evaluaciones podría evitar problemas en situaciones de emergencia, como el tratamiento de neumonías, donde los betalactámicos serían la opción más eficaz. En muchos casos, estos retos pueden resolverse con antelación mediante un estudio alergológico adecuado.
Las estadísticas demuestran que solo un 15% de los pacientes que acuden con sospechas de alergia a betalactámicos reciben un diagnóstico confirmado. Al utilizar etiquetas falsas, se desaprovecha el uso del fármaco más efectivo, con menor riesgo de reacciones adversas y más económico para el sistema de salud. Borja concluye que el proyecto no solo mejorará la precisión en el tratamiento de los pacientes, sino que también fortalecerá la eficacia del sistema sanitario.
















