En el emotivo y solemne acto celebrado en la Subdelegación del Gobierno de Ciudad Real, el vicepresidente cuarto de la Diputación, Adrián Fernández, lanzó un contundente llamado a la acción contra la violencia machista. En compañía de varios representantes institucionales, Fernández lideró un minuto de silencio en memoria de Mercedes y Paloma, dos mujeres cuyas vidas fueron segadas por esta lacra en Cantabria y Huesca. Más que un lema, «Hacer algo más» es una necesidad urgente, según expresó.
Con firmeza, Fernández condenó los atroces asesinatos que constituyen esta vergonzosa realidad social, resaltando que el sistema actual carece de la efectividad necesaria, como evidencian las alarmantes cifras: trece mujeres asesinadas solo en este año, superando las mil trescientas desde que se comenzó a llevar un registro. La lucha demanda unidad y medidas más robustas, alejadas de las propuestas actuales.
Fernández no se posiciona solo en este llamado. La significativa presencia de líderes como el subdelegado del Gobierno en Ciudad Real, David Broceño; la concejal de Igualdad, María José Escobedo; y el delegado provincial de Economía y Empleo, Miguel Ángel Díaz, simboliza un frente común en esta batalla. Broceño acentuó la gravedad del problema, recordando que este año ya ha registrado trece mujeres asesinadas y que en total se cuentan 1.356 víctimas desde que se tienen registros oficiales. Este sombrío panorama reafirma la urgencia de una alianza férrea contra esta violencia.
En sintonía con esta necesidad, María José Escobedo del Ayuntamiento de Ciudad Real, extendió su pésame a las familias de las víctimas. A su vez, demandó sanciones más severas y leyes que verdaderamente protejan a las mujeres. Miguel Ángel Díaz describió los asesinatos como «brutales» e insistió en una colaboración estrecha entre las instituciones y la ciudadanía para detener esta irracionalidad en una sociedad que se dice democrática.
Este evento trascendió lo simbólico, sirviendo como un claro llamado a la implementación de acciones concretas. Proteger a las víctimas, como subrayó Fernández, debe priorizarse. Es esencial que las mujeres sientan confianza en que sus denuncias serán tratadas con seriedad y eficacia. La determinación de los presentes era contundente: las buenas intenciones no son suficientes, es urgente un análisis profundo y la implementación de acciones para asegurar que ninguna otra mujer tema por su vida. En esta lucha, cada minuto que pasa es crucial y cada silencio exige justicia.

















