Ya, desde los primeros días de Diciembre, se puede observar como un sentir especial indunda a un gran número de personas, “niños y grandes”, que esperan con ilusión y alegría la llegada de este momento del año. Las calles se llenan de colores y luces con motivos navideños, mientras que los diferentes establecimientos y los edificios de las instituciones públicas se engalanan con adornos, espumillones, y en definitiva con buenos deseos y felicitaciones. Entre toda esta amalgama de adornos destacan las figuras del popular y tradional belén, de gran arraigo en todo el mundo católico y del que existen antecedentes ya desde los primeros siglos del cristianismo. No obstante, tendremos que esperar hasta el primer tercio del siglo XIII para que la representación del belén tome fuerza y se exitenda por todo el mundo. La tradición atribuye este mértio a San Francisco de Asís, quien, en 1233, con la autorización del Papa Inocencio III, representa en su convento de Greccio el Nacimiento durante la noche de Navidad. Empero, la primera representación artístico-plástica de la cual se tiene conocimiento, es bastante posterior, y data de comeinzos del siglo XIV, cuando el arzobispo de Amalfi, Arnoldo di Cambio presentó un conjunto de figuras que representaban un bello Nacimeinto. El belén, tal y como lo concebimos y entendemos hoy en día, tiene un ulterior desarrollo, siendo el siglo XVIII la época de oro del belenismo artístico.

En la actualidad, el belén, a pesar de la aparición y difusión de otros motivos, como el árbol de navidad, sigue siendo una pieza indispensable en nuestras casas durante estos días. En el transcurso de todo este mes y parte del siguiente, se relizan concursos, competiciones o simplemente recorridos en los cuales admirar estas soprendenstes composiciones artísticas.

En el caso de Herencia destaca un belén sobre todos los demás, me refiero al conocido popularmente como “Belén de La Labradora”, por encontrarse ubicado en la ermita de dicho nombre, pero que no es otro que el belén de Jesús López-Escribano Rodríguez, “Chamusca, vecino de la localidad que, a sus 58 años de edad, ha llegado a convertirse en una de las personas más populares y queridas de la población. Este reconocimiento se debe a un gran espíritu siempre inquieto que le ha llevado a preocuparse por diferentes aspectos culturales, así, son famosas sus exposiciones de fotografía antigua durante las Ferias y Fiestas de la localidad, o sus participaciones en el Carnaval herenciano para el cual ha realizado ya unas 50 carrozas. Es pues, un hombre amante de lo suyo, que siempre ha sentido un gran aprecio por sus gentes y por su tierra, y en cuyo interior siempre ha bullido la llama del artista. De esta manera, ha experimentado con diferentes materiales y técnicas que han llevado sus obras a muy diferentes rincones de la geografía española, como por ejemplo, a la toledana localidad de La Guardia, donde el pasado 31 de Mayo, día de Castilla-La Mancha, se instaló uno de sus Quijotes de grandes dimensiones.

La faceta belenística de Chamusca viene de su niñez, cuando todos los años esperaba con ilusión la colocación del grandioso belen del Convento de la Merced, de grandes dimensiones, no sólo por el espacio que ocupaba, toda la actual capilla del Cristo del Consuelo, sino también por el tamaño y realismo de sus figuras realizadas en barro, y del cual actualmente sólo se exhibe el Nacimiento. Como él mismo señala todo el amor a los belenes me viene a mí del Convento. De esta manera, pronto empezó a reunir las piezas de su belén que inicialmente colocaría en casa de sus padres, y que con el devenir de los años tendría diferentes ubicaciones: una vez casado, su propia casa, más tarde, la capilla del Sagrario de la iglesia parroquial de Herencia y, finalmente, desde hace 20 años, la ermita de La Labradora, situada en la salida a Puerto Lápice.

Con unas dimensiones de 3´50 x 13 m., algo más pequeño que en años anteriores, ya que en esta ocasión también ha dispuesto un belén de 3 x 7 m. en la sala de acceso a los multicines de Alcázar de San Juan, es toda una obra de arte realizada con el tensón, cuidado y mimo, que sólo las personas como Jesús pueden atesorar, realizando muchas de las figuras y restaurando aquellas que año a año necesitan de sus cuidados. Entre sus características señalamos el empleo de los más diversos materiales como barro, arcilla, metales, escayolas, poliester, etc.; y la representación de figuras individuales, e igualmente grupales, tanto de pequeño, como de gran formato que reproducen diferentes pasajes bíblicos y, junto a las cuales, también se pueden observar escenas del quehacer humano: costrumbres, oficios, juegos, y un largo etcétera de elementos característicos de La Mancha. La noria, los molinos de viento y de aceite, las tinajas, el pastoreo, la trilla y el arado…, aparecen aquí perfectamente representados, como si de un museo etnográfico en miniatura se tratara. Pero las peculiaridades de este belén no terminan aquí, pues su autor siempre busca sorprender y llamar la atención del espectador, por ello, en algunas ocasiones suele introducir diferentes elementos que reproducen parajes o edificios emblemáticos de su localidad como la plaza de España, la sierra de San Cristobal, o la ermita del Cristo de la Misericordia. Tampoco faltan las figuras móviles o la reproducción más sorprendente de efectos climáticos como la lluvia y la nieve o incluso la plasmación del paso del día a la noche. Es pues, un gran elenco de piezas y curiosidades, como la figura de uno de los reyes magos, realizados en los talleres artesanales de los Hermanos Peño, grandes alfareros de Villafranca de los Caballeros, muy amigos de, permitanme decir, nuestro Chamusca, tal y como se demuestra al visitar su taller donde se puede observar una escultura a tamaño real de Jesús López-Escribano Rodríguez.

Para finalizar y, esperando poder contemplar terminado el belén de este año, me atrevo a parafrasear las palabras que María de los Ángeles Curros y Ares, O. de M., dirijiera a Baltar, posiblemente el más original belenista español del siglo XX. “Chamusca es un autodidacta que sabe unir al más escrupuloso respeto de la escritura bíblica, el localismo y la ingenuidad simpre pletóricas de la poesía.”

Artículo aparecido en el semanario Canfali el 23-12-2005.
Claro Manuel Fdez.-Caballero
Ldo. en Hª del Arte.
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