javier-mateo-calleveredaPor el P. Mario ALONSO AGUADO, (Mercedario)
Real Academia de Bellas Artes
y Ciencias Históricas de TOLEDO.

Con fuerza creadora y aprobación manifiesta, irrumpe Javier Mateo en el difícil mundo de los que consiguen hacer de la acuarela un arte cabal, casi mágico. La sutileza del pincel es sublime y en muchas ocasiones inabarcable, pero ahí está Javier Mateo sorprendiendo a cuantos conocen su trayectoria de acuarelista autodidacta, hijo de la tierra, forjado a sí mismo con tesón y constancia. Castellano-manchego de Campo de Criptana fija su mirada en los amplios horizontes manchegos, teñidos de atardeceres únicos, de cielos elevados fundidos en azules de diversas tonalidades. Gusta recrear, este criptanense artista, cuanto le rodea y forma parte de su ser más íntimo y cotidiano. Afincado en la localidad de Herencia, donde mora, trabaja y pinta, ha logrado crear composiciones únicas: majestuosos molinos, típicas bodegas, finitos paisajes, aquietadas marinas…rincones y recovecos. Y siempre en sus dos técnicas predilectas, en acuarelas o en grafitos. Títulos revestidos de poesía: Poniente, Detrás del tejado, Portón de Toledo, La Sierra y la toba, Molino y tejado, Pescador de bahía, El vendedor de pollos, Camino al pueblo, El caño roto…Obras revestidas de luz, reflejos relevantes que realzan primeros planos. Cuadros que trasportan a la claridad más honda, a la pureza de líneas; imágenes que se allegan siempre a sus orígenes, a La Mancha, tierra persistentemente eterna.
Nos encontramos ante un artista principiante que posee un gran acierto en la composición, una ajustada ponderación en el sabio juego de los tonos. Dibujo seguro, color limpio, luz y sombras armoniosas se dan la mano para lograr una obra de elegante simplicidad. Preguntado por sus colores predilectos nos responde que su paleta es bastante básica, usa pocos, entre ellos su preferido: el azul ultramar francés. Y junto a él, el tierra sombra tostada, el amarillo, el rojo de cadmio, el carmesí alizarina, los siena tostado y natura, y el tierra natural.
javier-mateo-molinosReconoce que pinta desde siempre, “comencé cuando era crío” –apunta- .Tras un paréntesis de vacío en su época adolescente, cuando acudía al instituto, retoma de nuevo su trabajo años más tarde. “hice unos carteles de unas fiestas, para un local de copas” -recuerda con nostalgia- . En Londres conoció la obra de Turner y Sargent, en plena “Nacional Galery”, con ocasión de una exposición sobre la acuarela en Venecia. Poco a poco, fue adentrándose en la apasionante maestría de la acuarela. Bebió en las fuentes de este arte, devoró libros de historia del arte, entusiasmándose con Fortuny, Fresquet, Ceferino Olivé, Lloveras, Viçent Ballestar, y otros grandes maestros ya consagrados. Desde hace poco más de un año, se hizo socio de AEDA (Agrupación Española de Acuarelistas), lo que le posibilita estar en contacto directo con acuarelistas de reconocido prestigio nacional, y compartir, obras y prácticas, con ellos.
Javier Mateo muestra un enardecido entusiasmo al numerar sus pintores favoritos. Se siente atraído principalmente por los españoles, puestos a quedarse con uno, se decantaría por la paleta de Velázquez. También, le agradan sobremanera Murillo, Zurbarán, Goya y Sorolla. A su lado pondría a los renacentistas italianos y a los paisajistas holandeses. Su estilo predilecto es el realismo, la pintura figurativa. No tiene empacho alguno en afirmar con rotundidad que el arte contemporáneo “es una tomadura de pelo…muchos de los artistas contemporáneos creen que el arte es un cajón de sastre donde todo cabe y todo vale…hay una gran confusión entre la mayoría de la gente que no distingue entre arte y decoración, en el mejor de los casos; y entre arte y bricolage, en el peor.”
Auguramos larga vida a la obra de Javier, revestida toda ella de entusiasmo y juventud. Frente a la crisis que asola, pinceladas de colores. Pongamos un poco de color en la frialdad grisácea de nuestras vidas y gocemos con este paisano nuestro que da deleite a nuestros sentidos, recreando paisajes cercanos y creando vida a su alrededor.

Por el P. Mario ALONSO AGUADO, (Mercedario)
Real Academia de Bellas Artes
y Ciencias Históricas de TOLEDO.

Para saber más: www.artistasdelatierra.com