El pasado 23 de enero se celebró en Herencia el Love Sound Festival. Lo mejor de todo fue, sin duda alguna, la gente que acudió en masa al evento. Abarrotó el antiguo cine local en la esperanza de disfrutar de algo realmente bueno y novedoso en nuestro pueblo. Se llenó el espacio y el orgullo de quienes organizaron, con toda esperanza, esta iniciativa plausible. No cabe sino felicitar a quienes han rescatado y reciclado una sala que abre multitud de posibilidades para futuros conciertos, festivales y demás actividades musicales y culturales en nuestro pueblo siempre y cuando se cuiden algunos detalles olvidados como el agua corriente en los baños que, casualidad o no, estuvo cortada durante toda la noche.

No obstante, el sabor de boca no quedó tan amargo. Uno se queda con lo positivo de haber vivido algo nuevo en nuestro pueblo y de esperar que esta iniciativa abra las puertas a otras venideras, y mejor organizadas, aprovechando un espacio que se antoja muy pero que muy óptimo para conciertos de cualquier pelaje. Eso sí: también queda la duda de por qué fue tan criticado aquel Space of Sound Festival que acampó en nuestra feria de hace pocos años y en el que pinchó Ismael Rivas y Juanjo Martín, de una calidad descaradamente mayor a la del sábado. Ojalá se vuelva a intentar montar un auténtico festival house aprovechando las posibilidades tan fabulosas que ofrece el antiguo cine ya que el reclamo y el éxito estarían asegurados dada la cantidad de gente local y forastera que acudió el sábado. Y por qué no: que se continúen promoviendo conciertos rockeros, poperos o de cualquier género musical en esta sala de conciertos tan sui generis y abandonada hasta el sábado pasado que gracias al Love Sonud Festival fue rescatada.

por Ismael Gómez-Calcerrada