Festejo taurino en la localidad de Herencia (Ciudad Real).Mari Carmen Ramírez
Festejo taurino en la localidad de Herencia (Ciudad Real). Foto: Mari Carmen Ramírez

Texto: JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO DÍAZ-MECO

Bella es la Francia torera, sus paisajes, sus campos y montañas, sus gentes, su cultura y amor a al toreo y a la Fiesta ante todo. Y su criterio, que es la virtud más hermosa de la que se jacta toda aquella afición grande y valiente por su condición de ovejas en medio de lobos. Desde el bello Coliseo nimeño, la sobriedad torista de Arles, la emblemática Bayona, la alegría de Dax,  la gracia de los festivales pirenaicos…Todos ellos constituyen un conjunto que hace grande a la Fiesta no en Francia, sino en todo el orbe taurino. Lección de torería la que da el país galo al toreo español por su organización y sus formas. Y eso es tan fácil como aplicar su forma de ser y de pensar al sistema taurino francés. Tan sólo eso.

Dentro de ese criterio que conlleva un amor inmenso a su propia cultura y sus tradiciones  se encuentran los tres ideales que laten en el corazón de todo francés. La República que descansa sobre la igualdad, la fraternidad y la libertad natural en cada ser humano da un testimonio sureño a ese Sur español y torero que entre la roña empresarial-taurina y los derechos de imagen de los diestros está tirando al cubo de la basura su propia dignidad como Fiesta.

Una de las virtudes más relevantes con las que cuenta cada uno de los pueblos de la Francia taurina es precisamente esa personalidad al confeccionar sus Ferias. Se lo toman como es: algo importante, de los que va a disfrutar todo el pueblo, de lo que va a gustar el propio mundo del toro; es algo digno. Para ello en cada localidad en la que se llevan a cabo festejos taurinos existe una Comisión organizadora de estos eventos encargada de confeccionar los carteles de las mismas. Son, ante todo, aficionados que siguen la temporada taurina durante todo el año y utilizan ese mismo criterio para elegir a las ganaderías que realmente lo merecen, los matadores que se la han jugado en las grandes Ferias y las empresas competentes. Son los que realmente hacen grande la Fiesta porque la hacen justa; una justicia de la que debemos tomar parte en España.

El caso singular de Herencia es un ejemplo más de que el toreo tiene futuro entre la sociedad moderna, es importante y cuaja en medio de sus gentes. El ambiente festivo de un pueblo en torno a su Madre de las Mercedes condiciona que los festejos taurinos de la localidad den derechazos con empaque al viento de la Fiesta. Pero no podemos quedarnos tan sólo en un aperitivo más que apetitoso. Es el momento perfecto para ir más allá en este proyecto, para plantearse realmente metas importantes, para crear un grupo sólido con el que lograr una gran Feria para un pueblo que ama la Fiesta. Y como Herencia, mil ciudades, mil para los espadas del trabajo, la ilusión y la juventud. Que los hay.  Y como sobresaliente, una televisión comprometida… ¿alguien da más?

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