No a la competencia desleal.

Ahora que se acercan las fechas del carnaval, me encuentro, como hace tantos años, haciéndome una composición de lugar sobre el próximo febrero (todo lo referente a los Pelendengues, si he de preparar algo para la Inauguración, el entierro de la sardina…). En alguna ocasión he preparado algún monólogo (aceptado mejor por el cariño del público que por su propia calidad) para amenizar alguna de las actuaciones de la Chirigota.

Ahora, estaba inmiscuido en esa tarea… cuando he descubierto la competencia desleal de uno de los más influyente jerifaltes de nuestro mundo.

Días y días pensando en como hacer humor, cuando llega el inigualable Papa Benedicto y nos adelanta un argumento para su singular monólogo carnavalero: “en el portal de Belén no había ni buey ni mula”.

¡¡ Increíble ¡!. Qué premisa tan original para todo un monólogo de humor. Luego podrá certificar, sorprendente, que el tío del belén cagando tampoco existe, que el castillo de Herodes no era más pequeño que el portal, que el río no fue de papel albal, que una gallina no podía ser mayor que un camello, que un play mobil no podía formar parte del nacimiento… ¡Qué capacidad tan satírica!

¿Cómo no se me habrá ocurrido a mí?

Esto es intrusismo. Sin embargo, hay una diferencia. Yo lo hago por puro amor al arte, por pasar un buen rato con mis conciudadanos, por buscar una sonrisa últimamente tan inusuales en nuestros rostros… pero, sinceramente, el señor Papa no sé que busca.

¿Estará preparando una chirigota?  ¿lo veremos en el Teatro Falla de Cádiz? ¿participará en el Ofertorio herenciano? …

Señor Papa, antiguo Cardenal Mazinguer, ¿no tiene otras cosas en qué preocuparse usted y la Iglesia que encabeza? Déjenos el sentido del humor, a los que sólo tenemos la intención de alegrar al prójimo.

Estamos hartos del intrusismo carnavalero.

ANGEL FONTECHA