José-María-Moraleda-jefe-de-la-Unidad-de-Terapia-Celular-muestra-uno-de-los-tanques-en-que-se-guardan-las-células-madre.-Foto-de-M.-BUESO
José-María-Moraleda-jefe-de-la-Unidad-de-Terapia-Celular-muestra-uno-de-los-tanques-en-que-se-guardan-las-células-madre.-Fotografía-de-M.-BUESO. Vía: www.laverdad.es

El edición digital del periódico El Mundo, publica hoy un extracto del artículo más completo realizado por María Valerio sobre el mal de Hawking y los progresos en las investigaciones realizadas por un equipo de la Universidad de Harvard, liderado por Evan Snyder sobre el que realizan comentarios el Dr. José María Moraleda, nautral de Herencia (Ciudad Real), una de las principales figuras internacionales en la investigación del ELA.

Concretamente, la esclerosis lateral amiotrófica es una enfermedad neurodegenerativa y devastadora para la que hoy en día no existe tratamiento ni cura posible. Sin embargo, en los últimos años se ha abierto un resquicio a la esperanza gracias a la investigación con células madre. La última evidencia conocida esta semana demuestra, al menos en ratones, que una terapia celular puede frenar la progresión de la enfermedad y prolongar la supervivencia.

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Snyder y su equipo emplearon células madre neurales (obtenidas tanto del cerebro de ratones sanos como de fetos cadáver humanos), que después de expandirlas en el laboratorio inyectaron en la médula espinal de roedores enfermos. Tras comparar los resultados de 11 estudios independientes con la misma técnica (siempre en animales), los investigadores observaron que la inyección celular mejoraba el movimiento y la respiración de los animales afectados. La terapia celular también logró una supervivencia entre tres y cuatro veces superior a la de animales no tratados.

“Son resultados impresionantes”, admite José María Moraleda, jefe del servicio de Hematología del Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia, que dirige un estudio sore ELA junto a Salvador Martínez, del Instituto de Neurociencias de Alicante. En su caso, emplean células madre obtenidas de la médula ósea, no del cerebro, y sus resultados en fase I han sido ya publicados en la revista ‘Stem Cell’.

Martínez y Moraleda destacan que ambos trabajos coinciden en algo; el efecto de las células madre (cerebrales o de la médula) no se produce porque se diferencien y logren ‘repoblar’ la médula espinal dañada; sino porque las nuevas células que se inyectan segregan moléculas que tienen un efecto positivo y antiinflamatorio en las neuronas motoras ya dañadas por la ELA. Eso sí, insiste el especialista murciano, “hoy por hoy, los resultados con células cerebrales no son escalables a humanos [porque habría que extraerlas de este órgano], pero sí son una prueba de concepto y se podrían replicar los resultados con algún tipo de línea celular reprogramada en el laboratorio”.

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Los investigadores españoles se encuentran en la actualidad reclutando pacientes para iniciar su siguiente ensayo en fase II (el único de este tipo en nuestro país), aunque como admite Moraleda, se están viendo afectados por la falta de financiación para ensayos clínicos no comerciales.

Seguir leyendo y ver el artículo completo en: www.elmundo.es

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