La red de carreteras de Castilla-La Mancha afronta este miércoles una jornada con retos significativos tras las intensas lluvias y tormentas que azotaron la región el día anterior. A pesar de que la mayoría de las vías se encuentran operativas, persisten algunas afectaciones relevantes.
En la provincia de Guadalajara, la carretera CM-2122 permanece cerrada tras la desaparición de una obra de paso en el punto kilométrico 14,3, cerca del límite con Zaragoza. Este imprevisto ha llevado a movilizar una brigada de gestión para realizar tareas de señalización en la zona. Mientras tanto, se recomienda a los conductores utilizar la carretera GU-418 como ruta alternativa.
Albacete también ha enfrentado desafíos con desprendimientos y acumulación de agua en su red vial. Aunque la mayoría de los problemas se han resuelto, en la CM-412 se produjo un desprendimiento en el kilómetro 208. Las autoridades han dispuesto una circulación alternativa para paliar las posibles congestiones, y se espera que la limpieza de este tramo se lleve a cabo durante la mañana.
En la provincia de Cuenca, la CM-2109 ha registrado desprendimientos de piedras entre los kilómetros 44 y 51, en la zona de Mira. Aunque ya se han realizado trabajos de reparación, se tiene previsto el envío de maquinaria adicional para retirar los escombros restantes. Asimismo, en la CM-2100, se han denunciado dos salidas de vía en los kilómetros 38 y 57, lo que ha llevado a desplegar un retén en estos puntos críticos.
Toledo presenta un panorama más favorable, con solo una incidencia reportada: la formación de una balsa de agua en la CM-4133, cerca de Consuegra. Aunque la carretera permanece abierta, se ha colocado señalización para advertir a los conductores y extremar la precaución. La situación es más estable en Ciudad Real, donde las incidencias fueron resueltas en torno a las 2:00 de la madrugada, aunque persisten algunas señales de precaución debido a la presencia de barro en ciertos puntos.
El impacto de las condiciones meteorológicas no se ha limitado solo a las infraestructuras viales. Cuatro centros educativos han tenido que cerrar en la región, dejando a 407 alumnos sin clases. En Cuenca, los municipios de Mira y Landete han sido especialmente afectados. En Mira, la escuela ha sido habilitada como centro de ayuda y coordinación, mientras que en Landete, los accesos al centro educativo presentan un riesgo elevado. En Letur, Albacete, el colegio ha sido transformado en un centro operativo, aunque se ha mantenido un aula habilitada y el equipo directivo está disponible para apoyar a las familias que lo necesiten durante este turbulento periodo.
En el conjunto de la región, las autoridades continúan trabajando intensamente para restaurar la normalidad, asegurando la seguridad en las carreteras e instituciones educativas, priorizando tanto el bienestar de los ciudadanos como la eficiencia en las operaciones de recuperación y señalización.