La localidad de Fuencaliente se ha convertido recientemente en el centro de atención con su celebración de la Candelaria, un evento que este año ha atraído la visita de Maribel Mansilla, diputada provincial y delegada de la gestión del Área de Apoyo a los Municipios de la Diputación de Ciudad Real. Esta festividad, conocida por su carácter único y local, ha servido también como un momento crucial para que las autoridades locales reafirmaran su compromiso con la preservación de las tradiciones culturales.
Acompañada por el alcalde de Fuencaliente, Rubén Francisco Paz Martínez, Mansilla puso especial énfasis en la importancia de mantener vivas las costumbres que forman parte de la identidad cultural de los pueblos de la provincia. En nombre de la Diputación y de su presidente, Miguel Ángel Valverde, la diputada reiteró el objetivo de la institución de lograr que las fiestas locales obtengan la declaración de interés turístico provincial, un reconocimiento que resulta vital para asegurar la continuidad y valoración de estas celebraciones únicas.
El momento cumbre de la Candelaria es la formación de dos grandes candelas, situadas una en el centro de la localidad y otra en el cerro, las cuales iluminan la noche y reúnen tanto a vecinos como a visitantes en un ambiente de fiesta. Una de las tradiciones más distintivas de la celebración es la costumbre de tiznar el rostro, recordando antiquísimas prácticas de cortejo entre los jóvenes. Mansilla considera que estas costumbres son verdaderos tesoros culturales que deben conservarse.
La jornada transcurrió en un clima de entusiasmo y alta participación, contando también con la presencia de Manoli Nieto, delegada provincial de Igualdad en Ciudad Real, Esther Mora, diputada provincial, y diversos miembros de la corporación municipal, además de un gran número de asistentes que se unieron a la comunidad en esta festividad.
Los organizadores del evento han sido ampliamente felicitados por el éxito de la celebración y su dedicación a preservar una tradición que conecta con el pasado histórico de la región, al mismo tiempo que proyecta un futuro orgulloso de sus raíces culturales. Este impulso por difundir y salvaguardar las festividades locales fomenta un fuerte sentido de pertenencia y promueve el turismo cultural a lo largo y ancho de la provincia, añadiendo un valor incalculable al patrimonio inmaterial de sus localidades.















