En Herencia, un pequeño municipio de Ciudad Real, el carnaval es mucho más que una simple festividad. Este año, con la reciente designación como Bien de Interés Cultural, el evento ha consolidado aún más su importancia cultural y turística a nivel nacional. El vicepresidente segundo de Castilla-La Mancha, José Manuel Caballero, reafirmó el compromiso del Gobierno regional para seguir impulsando este emblemático carnaval que, según sus palabras, destaca por su singularidad, participación y tradición inigualables.
Durante la celebración del tradicional desfile del Ofertorio, que marca el martes de carnaval, Caballero estuvo acompañado por el alcalde de Herencia, Sergio García-Navas. El desfile atrajo a más de 3.000 participantes de 31 agrupaciones, llenando las calles de un vibrante estallido de color y emoción. «Quiero felicitar y agradecer a los vecinos, a todos esos hombres y mujeres, pequeños y mayores, que hacen posible el inmenso colorido y la emoción que siempre se vive en el carnaval de Herencia», expresó Caballero, visiblemente impresionado por el esfuerzo comunitario.
Destacando el reconocimiento recientemente adquirido, Caballero subrayó que esta fiesta esencial para Herencia ha sido reconocida como Bien de Interés Cultural porque «está en el arraigo, en los orígenes y en la identidad» de la comunidad. Además, no escatimó en elogios para el equipo de gobierno local, que con arduo trabajo y dedicación, han logrado mejorar el evento año tras año, haciéndolo cada vez más atractivo y capaz de atraer a un mayor número de visitantes.
Por último, Caballero expresó el orgullo compartido por los castellanomanchegos al contar con carnavales de tal magnitud y relevancia. «Estamos especialmente orgullosos de cómo un pueblo se echa a la calle a celebrar y cómo un equipo de gobierno, un alcalde y sus concejales y concejalas, trabajan por hacer que una fiesta que es histórica, que incluso en la dictadura se mantuvo, hoy sea una expresión de festividad, de participación y también de libertad», concluyó el vicepresidente. La celebración en Herencia se ha convertido, sin duda, en un símbolo de identidad y de resistencia cultural que llena de orgullo no solo a sus habitantes, sino a toda la región.















