El Auditorio municipal Pedro Almodóvar de Puertollano se vistió de solemnidad la noche del sábado pasado al acoger el pregón de Semana Santa a cargo de Manuel Juliá Dorado. Con notable emotividad, el reconocido periodista, poeta y exalcalde ofreció un discurso centrado en la memoria, la fe y el amor, evocando la figura de su madre como uno de los pilares fundamentales de su vida y fe.
La ceremonia, que congregó a unas 300 personas, se destacó por la presencia de autoridades locales como el alcalde Miguel Ángel Ruiz y varios concejales, además de miembros prominentes del clero y la Junta General de Cofradías. La orquesta Cofrade Symphony añadió un componente musical al acto, resonando con piezas que acompañaron las palabras de Juliá.
En su discurso, Juliá compartió recuerdos de su infancia, momentos íntimos y cargados de espiritualidad como las procesiones bajo la lluvia o el aroma a incienso, elementos que nutrieron su fe desde joven. Sus palabras hicieron hincapié en la espiritualidad de la Semana Santa, resaltando el paralelo entre el dolor universal del Viernes Santo y las heridas del mundo actual. Sin embargo, a través de la esperanza de la Resurrección, Juliá defendió el amor como la única respuesta capaz de dar sentido a la vida.
El presidente de la Junta General de Cofradías, Federico San Millán, elogió el pregón de Juliá por su renovada fuerza evangelizadora, subrayando el papel de las cofradías como puentes entre el mundo secular y la Iglesia. San Millán destacó además la figura de la madre como transmisora de fe, animando a la comunidad a vivir la Semana Santa con un renovado compromiso y trascendencia.
Por otro lado, el alcalde de Puertollano, Miguel Ángel Ruiz, presentó a Juliá como un pregonero idóneo para la ocasión, ensalzando su capacidad poética y emocional para expresar lo que muchas veces queda en el silencio. Según el alcalde, el próximo abril será un tiempo para que la comunidad se reconozca en su tradición y fe, animando a todos a vivir estos momentos con naturalidad y respeto.
El acto, presentado por Yolanda Laguna y con traducción en lenguaje de signos, concluyó con un miniconcierto de la orquesta de cámara de Alcalá de Henares, cerrando así una velada cargada de emotividad y tradición. La imagen de Jesús de Medinaceli, capturada por la fotógrafa María Jesús Dueñas, completó un escenario repleto de simbolismo y veneración.
















