En un esfuerzo que demuestra la fuerza de la cooperación interinstitucional y el compromiso político, el presidente de la Diputación de Albacete, Santiago Cabañero, junto con el diputado de Medio Ambiente, José Antonio Gómez, lideraron la inauguración de ambiciosos proyectos de transformación de regadíos en la región. Este avance, que tuvo lugar en las localidades de Alcadozo y Pozohondo, afecta a más de 900 hectáreas y representa una inversión de más de 8,6 millones de euros, marcando un antes y un después para el medio rural.
Con la relevante participación del presidente de Castilla-La Mancha, así como del consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, este evento se convirtió en el inicio de una nueva era en la gestión hídrica regional, coincidiendo estratégicamente con la cercanía del Día Mundial del Agua. En su intervención, Cabañero enfatizó la importancia del agua como recurso básico para el desarrollo equitativo, afirmando que su gestión responsable es crucial en la lucha contra la despoblación, al permitir «crear riqueza en el territorio.»
Los proyectos representan un cambio significativo, especialmente para las economías locales que enfrentan desafíos en su desarrollo. En Alcadozo, por ejemplo, aproximadamente 50 familias se benefician directamente con la transformación de más de 618 hectáreas, gracias a una inversión cercana a los 6 millones de euros. Esta iniciativa no solo beneficia a sus beneficiarios directos, sino que también impulsa el empleo indirecto y fortalece servicios locales como la hostelería y el suministro de energía.
En Pozohondo, se han transformado cerca de 294 hectáreas con una inversión superior a los 3 millones de euros, implementando tecnología de última generación y energías renovables, destacando la energía solar. La alcaldesa Julia Sánchez describió estas obras como una «nueva oportunidad de desarrollo rural,» subrayando su papel en una gestión hídrica más sostenible y en la generación de empleos, contribuyendo a frenar la despoblación.
Estas transformaciones no solo modifican la economía y el panorama local, sino que también reflejan un compromiso serio con la sostenibilidad y modernización de la agricultura a través de innovaciones como las placas solares. Desde un enfoque político, estas infraestructuras son producto de la reserva de 10 hectómetros cúbicos del Plan Hidrológico del Segura para el sureste de Albacete, un hecho considerado histórico por la distribución equitativa de recursos. Apoyada por la JCCM, esta iniciativa deja claro que la colaboración entre entidades, más allá de las afiliaciones políticas, puede generar beneficios significativos para los ciudadanos.
Al finalizar el acto, Cabañero destacó el simbolismo del agua como motor de vida y justicia territorial, felicitando a las comunidades e instituciones por su esfuerzo conjunto para asegurar un futuro prometedor para el medio rural de Albacete. Con la vista puesta en el Plan Director Horizonte 2030, la transformación de estas 2.900 hectáreas es un paso crucial para el desarrollo continuo de sus habitantes y de la región.
Además, la Diputación de Albacete, más allá de su rol de apoyo en estos proyectos, se establece como un defensor firme de los derechos de los agricultores, comprometiéndose a vigilar cualquier intento de limitación que ponga en riesgo la prosperidad y el crecimiento equitativo de la región. Esta postura proactiva asegura que tanto la tierra como el agua seguirán siendo pilares fundamentales de la agricultura albacetense y de la identidad y economía de Castilla-La Mancha.













