Almansa se ha adentrado nuevamente en el espíritu festivo, celebrando con entusiasmo una de las tradiciones más reverenciadas de sus Fiestas Mayores: la Ofrenda de Flores a la Virgen de Belén. En un despliegue vibrante de color y música, la ciudad se llenó de vida al recibir a numerosos vecinos y visitantes que participaron de este emotivo evento. Diversas comparsas, colectivos y ciudadanos de la localidad se unieron para rendir homenaje a la patrona en una muestra de fe y comunidad.
Entre la multitud se encontraba el vicepresidente de la Diputación de Albacete, Fran Valera, quien se sumó a las festividades junto a la alcaldesa y diputada provincial de Igualdad, Pilar Callado. Desde las ocho de la tarde, una avalancha de flores y melodías recorrió las calles almanseñas, siguiendo el itinerario tradicional que parte desde la Avenida de Madrid hacia la Plaza de Santa María. El recorrido culminó ante la imagen de la Virgen de Belén, situada en la Iglesia de la Asunción.
La Ofrenda de Flores es más que un acto de devoción religiosa; es una manifestación tangible de la identidad almanseña. Fran Valera subrayó la importancia de la participación comunitaria en esta tradición, considerando que su verdadero valor radica en la implicación de los vecinos, quienes año tras año fortalecen los lazos entre las distintas generaciones almanseñas. Este evento participativo permite a los ciudadanos no solo expresar su fe, sino también consolidar la cohesión social.
La autenticidad ha sido la protagonista indiscutible de la Ofrenda. Con preparativos meticulosos y un ambiente festivo palpable en cada rincón, la celebración se caracteriza por la indumentaria tradicional y el acompañamiento musical de la Unión Musical de Almansa. Estos elementos, esenciales en la festividad, enriquecen la experiencia sin necesidad de grandes adornos externos.
Durante el evento, Fran Valera reafirmó el compromiso de la Diputación de Albacete con las tradiciones y la cultura de la región. Resaltó estos actos como vitales no solo por su valor patrimonial, sino también como dinamizadores sociales y económicos en la localidad. «Estar aquí es comprender que nuestras tradiciones no son reliquias del pasado, sino una manera contemporánea de mantener vivas la identidad y la actividad de nuestros pueblos y ciudades», señaló.
En pleno desarrollo de las Fiestas Mayores, Almansa ha demostrado que su fortaleza yace no solo en grandes espectáculos, sino también en esos momentos compartidos que preservan su esencia histórica y cultural. La ciudad continúa sembrando orgullo y dedicación en cada paso que da, celebrando así su legado a través de una tradición que se mantiene viva y llena de significado.
















