Un hermoso regalo para nuestras vidas.

La mayoría de nosotros anhela una sensación de unidad, de bienestar y de sentirse “curado”. Hay varios tipos de curación: física, emocional y espiritual, y cada una de ellas es un área compleja.
Desde hace mucho tiempo sabemos que los sonidos y la música tienen el poder de afectar nuestras emociones, nuestros estados de ánimo e incluso nuestro cuerpo físico. La música tribal, la música ceremonial, la música sacra y los cantos espirituales son sólo unos cuantos ejemplos, bien conocidos, de cómo el sonido puede utilizarse para hacer un cambio. El uso intensivo de cantos rituales puede crear estados alterados tan poderosos que las personas en la India se dejan morder por víboras venenosas y no se enferman, y los danzantes de fuego en Java pueden introducirse en enormes fogatas sin sufrir quemaduras bajo el efecto de sus cantos. Así mismo, los prisioneros de guerra han logrado soportar el hambre, el aislamiento y las torturas físicas sencillamente tarareando y cantando para mantenerse con vida.
En la actualidad hay muchos investigadores que están trabajando en las formas en las que el sonido afecta en los cambios en el cuerpo y/o el campo etéreo. Conforme nuestra sociedad se vuelve más orientada hacia la información, buscamos más validaciones a este fenómeno.
El ser humano está formado por agua (fluidos) en más de un 80 %; nuestros huesos son excelentes conductores de la vibración y tenemos una serie de densidades en función de la masa, del tejido, la grasa, los músculos, los órganos y los huesos. Dada la forma tan profunda en que el sonido afecta a estas sustancias, es fácil entender cómo nuestro cuerpo y espíritu reacciona a los patrones de la música.

Bien mirada la música no es más que una secuencia de sonidos ordenados, una especie de encarnación del paso del tiempo a base de sonidos, silencios y ritmos. Sin embargo su poder para provocar reacciones emocionales en los humanos, desde la depresión al éxtasis, es tal que se ha convertido en piedra de toque de nuestro comportamiento como especie.
Además del lenguaje, la capacidad para disfrutar de la música es una de las pocas habilidades que nos diferencian del resto de los animales. Y al igual que nos ocurre con el habla, se hace difícil pensar en un día en el que no escuchemos ni una sola nota.

Pero, ¿Realmente la música es tan importante para nuestras vidas? ¿Por qué?…
Los últimos hallazgos en neurología, psicología y biología parecen demostrar que sí: la música no solo puede modificar nuestro estado de ánimo, sino que puede tener influencia muy positiva en el desarrollo cognitivo humano, en el estímulo de nuestra inteligencia e incluso en la prevención y tratamiento de muchas enfermedades y deficiencias. Está demostrado que la música posee una serie de valores y beneficios, en ocasiones hasta desconocidos por los propios músicos. Podíamos hablar así, también, de un valor ético-social al facilitar el dominio de uno mismo, la sensibilidad y el buen gusto que por mimetismo se proyecta en la sociedad.
La música en grupo adquiere un valor más educador ya que incide en la socialización, acercando personas entre sí, tanto ejecutando como escuchando, que comparten un amplio conjunto de experiencias inherentes a la música.
Se favorece así el respeto por los demás. Además la interpretación musical en grupo requiere flexibilidad y capacidad de adaptación al conjunto, por el bien del mismo.

No podemos olvidar una de las mayores riquezas de la música, su valor terapeutico.
La musicoterapia es el uso de la música para mejorar el funcionamiento físico, psicológico, intelectual o social de personas que tienen problemas de salud o educativos.
La musicoterapia puede ser definida como “…un proceso de intervención sistemática, en el cual el terapeuta ayuda al paciente a obtener la salud a través de experiencias musicales y de las relaciones que se desarrollan a través de ellas como las fuerzas dinámicas para el cambio”. (Bruscia, 1998)
La música se usa con niños, con adultos y personas de la tercera edad con diferentes problemas físicos, emocionales, intelectuales o sociales
También se emplea con personas que no están enfermas o que no tienen algún problema para mejorar el bienestar personal, para desarrollar la creatividad, mejorar el aprendizaje para mejorar las relaciones interpersonales y para el manejo del estrés.
En los niños, adultos y personas con deficiencias físicas o psíquicas se usa para mejorar la autoestima, la atención y concentración, la coordinación el aprendizaje y la socialización, el estrés, para corregir problemas conductuales, problemas de psicomotricidad, de ansiedad, entre otras.
Todos estos beneficios que produce la escucha de la música aún se ven multiplicados con su práctica.

La música es un arte, una ciencia y una técnica, por lo que su práctica y ejecución nos va a favorecer un desarrollo cerebral y nervioso muy completo al comprender estas tres facetas tan diferentes y complejas. Algunas investigaciones dicen que el cerebro de los músicos es estructuralmente diferente al del resto de los humanos. La ejecución musical, al desarrollar las posibilidades de nuestros circuitos neuromusculares, permite no solo cultivar el sistema nervioso, sino trabajar también nuestro desarrollo en general, nuestros estados afectivos, nuestra receptividad, nuestra atención, etc.
En consecuencia, la educación musical estimula todas las facultades del ser humano: abstracción, razonamiento lógico y matemático, imaginación, memoria, orden, creatividad, comunicación y perfeccionamiento e los sentidos, entre otras.
Es probado que la práctica musical desde edades tempranas intensifica y mejora las interconexiones neuronales de la corteza cerebral.
Tanto han calado estas experiencias que hoy en día nadie discute que el estudio de partituras, la educación musical y el contacto con un instrumento son piezas básicas en la educación infantil, por ello ha sido obligada su implantación curricular en la educación Primaria y Secundaria de nuestro actual sistema educativo (LOGSE).

No podemos dejar de hablar de la música sin ubicarla en el mejor de sus lugares, la cultura.
Podemos definir la cultura como un modo de representación colectiva de una sociedad dada que conlleva un modo de vida, de una manera de ser y de sentir.
Uno de los parámetros socioculturales de un pueblo es, sin duda, la música. Por ello, ha sido siempre compañera del hombre desde sus albores hasta nuestros días con su presencia permanente en nuestra vida cotidiana. La música va directamente ligada a nuestra historia, a la religión, al arte, a la filosofía, a nuestras tradiciones, en definitiva, forma parte inseparable de nuestra cultura; debemos tener muy en cuenta que cuando hablamos de música no solamente debemos pensar en la llamada música clásica, sino que nos referimos a cualquier forma de expresión musical en toda la historia, pasando por todos sus estilos y formas, desde la antigüedad hasta nuestros días, desde la Edad Media al siglo XXI, desde la música antigua hasta las últimas vanguardias sin olvidar la música más cercana como el pop, el rock, la copla, el flamenco, el jazz, etc. Por ello hemos de conocerla, apreciarla y cultivarla, y servirnos de sus beneficios. Hemos de hacer posible el acceso a ese patrimonio cultural, apreciarlo y valorarlo, ya que los pueblos que olvidan pierden sus señas de identidad y su esencia. Las Escuelas Municipales de Música son las encargadas de facilitar ese acceso a la música, tanto a su conocimiento como a su disfrute y beneficios.

En Herencia la música forma parte de la vida de todos, siendo parte indispensable en cualquier fiesta y celebración, contando con grupos y solistas locales que nos ayudan a participar mejor de todas nuestras tradiciones y fiestas. Las distintas bandas de cornetas y tambores, los grupos de coros y danzas, la banda de música, los grupos de rock, las orquestas de baile, los disc jockeis, etc. y como no la Escuela Municipal de Música.
Si nos fijamos, la música está por todas partes, en todos los momentos importantes de nuestras vidas. Recojamos y disfrutemos de este maravilloso regalo que es la Música.

Ana Belén París Iniesta.
Luis Miguel Abengoza García-Morato.

Fuentes:

– Revista “Música en movimiento”. Nº. 2. Cabildo de Tenerife.
– Revista “Doce Notas”. Varios números.
– Revista “Muy Interesante”. Nº. 275.
– “La educación musical: algo imprescindible”. Miguel Ángel Leiva y Eva María Llamas. www.filomusica.com.
– “¿Por qué los niños deben aprender música?” María Victoria Casas. www.folimúsica.com.
– www.musicoterapia.com.mx.
– “La Musicoterapia” Ediciones Reader´s Digest.