Informa: PILAR MUÑOZ. diariolatribuna.com
El Instituto de la Mujer ha proporcionado este mes a 21 mujeres y 39 niños de la provincia una estancia en un hotel de la costa

Las vacaciones de verano llegan a ser para las víctimas de la violencia de género un viaje de vuelta a la libertad merced al programa denominado Estación de tiempo libre para mujeres con cargas familiares no compartidas y también para las víctimas de la violencia doméstica y sus hijos.Este mes ha llevado a 21 mujeres y 39 niños de la provincia a la playa para que disfruten de un merecido y tranquilo descanso. Las personas que se han beneficiado de este programa son de la capital, Daimiel, Pedro Muñoz, Herencia, Argamasilla de Alba, Villanueva de los Infantes, Membrilla y Valdepeñas, entre otros municipios, indicó a este diario la responsable en la provincia del Instituto de la Mujer, Concha Tolosa.

Explicó que el programa proporciona a las mujeres, acompañadas de sus hijos e hijas, una estancia en el mes de julio en un hotel de la costa española durante diez días, en régimen de pensión completa, con actividades complementarias tanto para las madres como para los menores.

La solicitudes y los criterios de selección para la concesión de las plazas corren a cargo del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, cuyos técnicos tienen en cuenta para la adjudicación de las mismas el número de hijas/os a cargo exclusivo de la solicitante, la cuantía de sus ingresos, que estén residiendo o hayan residido en una casa de acogida para mujeres o centro similar, que acrediten haber sido víctimas de violencia de género, que demuestren una carencia de estabilidad social, que sean desempleadas de larga duración y que no hayan disfrutado de este programa u otros similares en los últimos tres años.

Para Tolosa, el programa es un respiro para las mujeres con cargas familiares no compartidas y también paras las víctimas de la violencia de género y sus hijos.

En este sentido, la directora del Instituto de la Mujer destaca la importancia de formar a los menores, ya que la violencia es una conducta aprendida en los primeros años.

De ahí la necesidad de actuar desde edades tempranas para combatir los malos tratos, que «están estrechamente relacionados con la desigualdad». Y como apunta la doctora Inés Alberdi, dijo Tolosa, «a mayor desigualdades en el reparto de funciones, responsabilidades y recursos económicos, mayor es el poder que los hombres ejercen sobre las mujeres y mayor el riesgo que estas tienen de sufrir la violencia».

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