Actualización del 04-11-2008: Celebrada la primera sesión de la lectura de la novela “Saber Perder” de David Trueba, se ha fijado como lectura hasta la página 188 (inicio del capítulo 5 de la segunda parte del libro).

Tras la lectura de “La lluvia amarilla” el C.L “Castillos de cartón” se dispone a devorar una nueva novela, en esta caso, de estilo y temática completamente distinta a la anterior. Se trata de la novela “Saber perder” del escritor y cineasta David Trueba (editorial Anagrama). En ella nos cuenta la vida de cuatro personajes que, sin parecerse en nada, coinciden en un mundo donde no saben encontrar el rumbo perdido, donde se ven abocados a hacer cosas que no desean, o mejor dicho, que desean aún sabiendo que no deberían hacerlas. Es un libro de pequeños éxitos y grandes derrotas, que nos demuestra que no hay ganancia sin pérdida, pero que aún así puede que el esfuerzo merezca la pena.

Para el próximo martes, día 4 de noviembre, leeremos y comentaremos hasta la página 112 (sin comenzar el capítulo 16). Anímate y entra a formar parte de este club.
Según un extracto sacado del diario El Periódico:

Para el escritor y director de cine David Trueba (Madrid, 1969) existe un número mágico, el cuatro, aunque no sepa muy bien decir el porqué. “Quizá porque nací en Cuatro Caminos”, aventura con guasa. Y es que cuatro eran los amigos de su segunda y muy celebrada novela, y cuatro vuelven a ser los personajes de Saber perder (Anagrama), una historia que se dibuja con las vidas cruzadas de un joven jugador de fútbol argentino fichado por un equipo español, de una adolescente a punto de dar el salto a la vida adulta, del padre de aquella al borde del desahucio moral y del abuelo frecuentador de prostíbulos. “Escribo para clarificar el mundo y cuando acabo un libro el resultado sigue siendo confuso para mí”, admite con su característica y divertida resignación en la presentación de la obra.
Pero a pesar de todo, con sus frases de “anciano sabio chino”, como las define su editor, alguna que otra certeza sí tiene. “Vivimos en una época en la que que el triunfo y la fama se consideran como la perfección misma. Es una idea que comparten, incluso, personas sensibles e inteligentes. Pero nos olvidamos de las tensiones y, a menudo, de la imposibilidad que conlleva llegar a esa perfección con los materiales imperfectos de los que estamos hechos”. Así que Trueba, el sabio chino, propugna una felicidad zen cargada de sentido común y hecha de fracasos menores. “La vida está llena de pequeñas derrotas de las que hay que saber levantarse. De hecho, vivir es saber perder”.

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1 Comentario

  1. SABER PERDER
    De la primera novela de David Trueba me llamó la atención el estilo ágil y fresco, la rapidez cinematográfica y la imaginación. Me desagradó el humor macabro, las groserías, lo morboso de algunas situaciones, la ridiculización de la religión y el excesivo peso de las cuestiones sexuales.

    La segunda la dejé pasar pues leí que estaba centrada en las correrías sexuales de los protagonistas.

    La tercera la he leído hasta la mitad. Tres generaciones de una familia:

    – La abuela muriéndose de cáncer. El abuelo -un pianista frustrado- engañándola mientras tanto con una prostituta negra.
    – El hijo, abandonado por su mujer, acaba de asesinar a un antiguo socio. Se enamora de una colombiana sin papeles y no para hasta que la lleva al huerto.
    – La nieta de 16 años está obsesionada por perder la virginidad. Busca sexo con un compañero al que no quiere y luego se lía con un futbolista argentino.

    Todos son patéticos y sufridores. Quieren arreglar sus vidas con el placer y no logran arreglar nada. Trueba insiste en explicar con detalle cada encuentro íntimo y, por si alguien no se ha enterado de cómo funciona, vuelve a explayarse en el siguiente. Los personajes no son malas personas, es sólo que su horizonte moral puede describirse en la mitad de una octavilla.

    La novela se lee bien porque, a pesar de todo, quieres saber qué pasa a los personajes. El estilo es de frases breves y cortas, visual, con diálogos creíbles y destellos de ingenio. Tiene bastante gracia a veces y muchos detalles circunstanciales son reales y cercanos.

    Desisto porque quedan trescientas páginas y esto no me aporta nada ni me entretiene.

    http://javiercercas.blogspot.com

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