Imagen del Cristo del ConsueloEl pasado año, junto al libro Guía de Semana Santa de nuestro pueblo, “Herencia de Pasión”, se distribuyó un suplemento que escribí acerca de los Talleres Rabasa de Valencia y su presencia en Herencia. Ahora prosigo con la tarea emprendida, estudiando en esta ocasión una imagen de pasión de los prestigiosos Talleres Reixach-Campanyá de Barcelona: el Santísimo Cristo del Consuelo.
Para conocer el origen y posterior desarrollo histórico de los citados talleres hemos de remontarnos al año 1874 cuando Don Joseph Reixach Campanyà, escultor estatuario, fundó en Barcelona, en la desaparecida calle de la Corribia, n º 1-5, una casa taller especializada en la escultura religiosa bajo la denominación de La Artísitica. Don Reixach Vilas, murió en el mes de febrero del año 1896, Doña Rosario, su viuda (fallecida, al parecer, hace pocos años en Madrid) prosiguió con la actividad en el mismo lugar. En 1912 ve necesaria una ampliación y modernización de los talleres, así los traslada al Paseo de Gracia, n º 117, donde se confeccionó nuestra imagen y donde actualmente continúan con su artística labor.
Doña Rosario, viuda de Reixach Vilas, siguió al frente del negocio hasta 1923,  año en el que lo vendió a Don Josep Campanyà Ros, adquiriendo este último los derechos de reproducir los modelos ya existentes.
Desde 1923, la empresa ha continuado en manos de la familia Campanyà. Su actual propietaria, Doña Mireia Grisolía Riera, es biznieta de Don Campanyà Ros, recibiendo la propiedad, en parte por herencia de su abuela Doña Joaquina Campanyà Benguerel, hija de Don Campanyà Ros, fallecida en el pasado año 1996; y en parte por la compra al resto de los herederos, hijos y nieto de Doña Campanyà Benguerel.
En nuestros días los talleres prosiguen abiertos al público, a través de sus salas de exposición y venta, en el ya mencionado Paseo de Gracia, n º 117, y en Riera San Miguel, 10-12, bajo el nombre comercial Reixach-Campanyà, nombre que adquirió renombre mundial; obra suya es, por ejemplo, el archiconocido Niño Jesús que se venera en Belén, tan popularizado en postales y estampas, encargo de un franciscano, Comisario General de Tierra Santa por la década de los años 30.
Comenzaremos diciendo que los talleres Viuda de Reixach no son meros copistas, ni nada clásicos, son rompedores y vanguardistas, a diferencia de otros talleres, buenos también en su género, pero más apegados a lo tradicional, a lo de siempre. Un mismo patrón puede servir para hacer varias imágenes, pero nunca se copian los modelos íntegramente sino que se modifican sustancialmente. A este propósito, y a título de ejemplo, anotamos que se conservan en el taller ocho o diez clichés de una obra suya: la imagen de la Virgen de las Mercedes de Herencia, donde se van observando los cambios obrados por los artistas hasta lograr la bella obra de arte que hoy admiramos en el Convento mercedario.

I. EL SANTÍSIMO CRISTO DEL CONSUELO, OBRA DE CAMPANYÀ.

La advocación del Cristo del Consuelo, llevaba varios siglos en Herencia y está rodeada de misterio y de leyenda. Hay quienes cuentan que en el siglo XIX cuando la invasión napoleónica, ante el temor de ser profanada o robada la imagen, fue guardada en una jabonería ubicada en el Barrio del Cristo, alusión esta última a otro Ecce-Homo, al de la Misericordia. Otros, narran una leyenda en la que nuestro Cristo del Consuelo fue injuriado y apedreado en una procesión, y por ello, tuvo que ser recogido a toda prisa en su capilla dentro de la iglesia de la Merced, ante lo cual, el comendador mercedario que presidía la comitiva, sentenció con rotundidad y enojo: “Jamás volverá a salir”. Esta leyenda secular, de tradición oral, ha sido publicada por Claro-Manuel, como señalamos en la bibliografía final.
La capilla del Cristo del Consuelo ha tenido, dentro de los muros conventuales de la Merced,  dos emplazamientos diferentes a lo largo de la historia.

1. La primitiva Capilla del Cristo del Consuelo en la Iglesia Conventual de la Merced de Herencia.
Antigua Capilla del Cristo del ConsueloLa primitiva se hallaba situada en la nave lateral derecha. Una tarjeta postal anterior a la guerra civil de 1936, nos muestra el estado en que se hallaba esta singular capilla. Presidía todo, un retablo barroco, decorado con un par de columnas salomónicas, y tres escudos heráldicos, correspondientes a los apellidos de los bienhechores del convento que yacen allí enterrados. Al fondo, una trampilla en el suelo, daba acceso, mediante escaleras, a una pequeña cripta, lugar de los enterramientos. Una lápida consigna lo siguiente: “Aquí yacen los restos mortales de la familia Enríquez Antolinez de Castro”. La rama de Los Enríquez de la Orden eran  nobles castellanos descendientes de los reyes Trastámara. En el centro del retablo, en un templete, aparece la efigie del Cristo del Consuelo, representado como un busto de un Ecce-Homo. Esta capilla, al igual que el resto de la iglesia conventual, sufre serios destrozos durante la guerra. En el año 1948 se restaura, el retablo desaparecido es sustituido por uno nuevo traído desde Santiago de Compostela, es obra de Don José Rodríguez y Puente, su coste fue de 41.000 pesetas aportadas por Don Gabriel Enríquez de la Orden y su esposa Doña Carmen Antolinez de Castro. Los escudos de sus apellidos campean a ambos lados del retablo. La nueva imagen del Cristo del Consuelo, fiel réplica del anterior busto, fue adquirida en los Talleres Campanyá de Barcelona y pagada por Doña Aurelia Parra. Esta capilla fue totalmente trasformada en la década de los 60 de pasado siglo XX. Se quitó el retablo y se abrió un arco que permite ver el retablo de San Pedro Nolasco y parte del presbiterio. En la actualidad conserva dos nichos laterales, el primero es un monumento funerario dedicado a Don Gabriel Enríquez de la Orden y González de Olivares (1878-1960). Ejecutado en mármol blanco por J. Gutiérrez, el personaje aludido, ataviado con el hábito de Infanzón de Illescas, se representa arrodillado en un gran almohadillado, cual mecenas del Renacimiento, las manos unidas, cubiertas con guantes y en actitud orante, y dirigiendo solemnemente su mirada hacia el Sagrario. La obra, a pesar  de su aparente rigidez y clasicismo, posee buen tratamiento y derrama elegancia. En lo alto del arco el escudo de los Enríquez de la Orden. El segundo arco, alberga una imagen de Cristo Crucificado. Obra en madera, sin policromar, salida de los afamados Talleres Granda, de Madrid. Cristo muerto, con la boca entreabierta, y el rostro inclinado hacia su derecha, emanando dulzura y paz. La anatomía de su cuerpo se halla perfectamente tratada, con pliegues profusamente recalcados en el paño blanco de pureza que ciñe su cintura. En lo alto la cruz blanca, emblema de la catedral de Barcelona, obsequio del obispo Berenguer de Palau a los mercedarios en el momento de ser fundados en 1218. Cruz que junto con las cuatro barras rojas, emblema del reino de Aragón, aportadas por el rey Jaime I,  El Conquistador, forman el escudo mercedario.

2. La segunda Capilla del Consuelo en la Merced de Herencia.
Capilla Actual del Cristo del ConsueloEl segundo emplazamiento de la capilla del Cristo es el que tiene en la actualidad. Al desmantelarse la primitiva en la década de los 60 del pasado siglo, se lleva a este lugar, y se hace una profunda reforma, ampliando enormemente la cripta-enterramiento. Esta parte era la antigua capilla de San José, verdadera joya barroca cuyos retablos e imágenes desaparecieron en 1936 con la guerra. Contaba esta capilla, además de un gran retablo dedicado a San José, otros cuatro laterales, a saber: el de La Dolorosa, el de la Beata Mariana de Jesús, terciaria de la Merced Descalza, el de Jesús Nazareno y el de Santa María de Cervellón, fundadora de la rama femenina de la Orden de la Merced. Al presente esta ornado con el retablo compostelano de Rodríguez y Puente, y con una imagen del Cristo de Consuelo, no de busto, como la anterior, si no de cuerpo entero. Igual que la anterior fue adquirida en los Talleres Campanyá de Barcelona, talla en madera confeccionada según modelo de Antonio Parera Saurina, conocido escultor, nacido en Barcelona en 1868, autor que partió de un gusto por lo más clásico pero que acabó derivando hacia un estilo más cercano al gusto modernista imperante desde finales del siglo XIX. Se da la circunstancia de que en Crevillente (Alicante) la cofradía del Ecce Homo procesiona, en su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Nacional, una imagen idéntica a la herenciana, aunque de proporciones ligeramente más pequeña, es obra del mismo Parera. Más adelante aportamos datos acerca de este escultor.

3. La representación iconográfica de la imagen del Cristo.
La representación de la talla es la de Ecce Homo o Cristo presentado al pueblo. Este episodio de la pasión del Señor lo sitúa el evangelista San Juan, después de la coronación de espinas Cfr. Jn. 19, 4ss. Pilato presenta  a Jesús, ante la multitud que se había reunido ante el pretorio, diciendo “Ahí tenéis al hombre” (Ecce Homo). Al verle, los sacerdotes y sus servidores gritaron: “¡Crucificale, crucificale! (Tolle, crucifigie). La multitud, rechaza, humilla y grita su muerte. Este tema se difundió ya en el arte del siglo XV, al final de la Edad Media. Normalmente Jesús es expuesto sobre un estrado o en lo alto de una escalera exterior, coronado de espinas, el manto de color púrpura y el cetro de caño sostenido entre las manos atadas; patética imagen llena de contrasentido, la de Jesús vestido de rey de forma lastimosa y humillada, presentado como un malhechor siendo el Hijo de Dios; como un embustero, siendo la Verdad. Es el Varón de Dolores, el Cristo mercedario, el Cristo de la Merced Redentora, que ofrece Visita y Consuelo a cuantos padecen cautividad y opresión.
La comunidad mercedaria de Herencia restauró su culto en el 2006. La fiesta litúrgica del Cristo ha quedado fijada el domingo de Pasión, domingo anterior al de Ramos. Previo a su fiesta se celebra un triduo preparatorio y un devoto besamanos el sábado. La salida procesional de la imagen tiene lugar el Jueves Santo por la noche, en la llamada “Procesión del Silencio”, partiendo desde la ermita de San Bartolomé, donde previamente es llevada con todo honor y solemnidad desde el convento mercedario. El Viernes Santo por la mañana, en la denominada “Procesión de los Siete Santos”, tiene lugar un evento íntimo, emotivo, que ya se ha convertido en todo un clásico dentro los actos de la Semana Santa herenciana. En el momento en que el paso de la Virgen de la Soledad pasa por la puerta principal de convento, se torna encarando su figura hacia la portada, momento en el que sale a su encuentro el Cristo del Consuelo, instante preciso en el que se entona una saeta, al tiempo que unas devotas lanzan una petalada de rosas desde el Pasadizo elevado de La Merced. La gente irrumpe en aplausos, al tiempo que embarga la emoción y el sentimiento emerge a flor de piel.

II. EL ESCULTOR ANTONIO PARERA SAURINA, AUTOR DEL BOCETO DEL CRISTO DEL CONSUELO.

1. Semblanza biográfica del escultor.
Antonio Parera Taurina, como ya henos dicho, es el escultor que confeccionó el modelo del Cristo del Consuelo. A continuación ofrecemos unos datos de su vida y de su obra. Nació en Barcelona en 1868, descendiente de una familia de artistas, su abuelo fue el notable compositor Bruno Parera, su padre el decorador Juan Parera Santacana (influye de forma importante en la sensibilidad artística de su hijo), uno de los decoradores más destacados de su época, impuso en diversas residencias y establecimientos públicos un estilo entre renacentista y neogriego. Su hermano Miguel Parera, conocido editor, publicó poemas catalanes con el seudónimo de Miguel Dotzanys, editó varias revistas relacionadas con el arte.
Parera se trasladó a Madrid, donde realizó sus estudios en la Escuela de Pintura, ingresó en el taller de Jerónimo Suñol, del que fue discípulo y colaborador. En este período conoció a Aniceto Marinas (su amigo inseparable y siempre fiel compañero), ambos obtuvieron dos plazas para ir pensionados a Roma en 1888, allí estaría durante 5 años enviando las obras correspondientes (Orfeo, Adán y Eva, Recompensa al trabajo y ¡Gerona 1809!), viajó por toda Italia y Francia.
En 1897, consiguió por oposición la plaza de profesor de la Lonja de Barcelona, perteneció a la Academia de Bellas Artes de San Jorge de Barcelona y fue elegido Académico de la Real Academia de San Fernando (1913) y de la Hispanoamericana de Cádiz.
En 1899 fue propuesto por el jurado de la Exposición de Bellas Artes de Madrid para la Encomienda de Isabel la Católica (Real y Americana Orden de Isabel la Católica).
Habría que destacar su relación con las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes y con las Exposiciones Universales. Fue miembro del jurado de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1897 (junto a Mariano Benlliure); resultó premiado en diversas ocasiones, en 1887 consiguió la tercera medalla por Juramento de Aníbal, este año consiguieron primera medalla Benlliure por Estatua del pintor Ribera y Agustín Querol. En 1890 obtuvo el diploma de honor por Recompensa al trabajo en la Exposición de Barcelona, única distinción que se realizaba, en 1892 segunda medalla por ¡Gerona 1809!, en la exposición de Bellas Artes, donde ganó su amigo Aniceto Marinas por la obra 2 de Mayo y Miguel Blay, habría que destacar que este año tuvo carácter internacional al conmemorarse el cuarto centenario del descubrimiento de América, en 1895 segunda medalla en la Exposición Internacional de Arte de Barcelona por Caridad, en 1904 medalla de oro en la internacional de Atenas y en 1911 medalla de oro por Lección de Natación en la Exposición Internacional de Barcelona.

2. El escultor y su obra
La obra de Parera pasa del realismo de las primeras obras al modernismo imperante en Cataluña desde finales del XIX, Parera admiraba la escultura clásica, especialmente a Fidias, pero su realismo clasicista se fue mezclando con un estilo más cercano al gusto modernista.
Las influencias más próximas son las de su maestro Jerónimo Suñol (autor de grandes obras como el Monumento a Colón en Madrid, Mausoleo al General O´Donnell, o la escultura Dante…) con él colabora durante algunos años, el contexto y aprendizaje con este artista fueron decisivos para las convicciones artísticas de Parera, Suñol será su máxima influencia, pero también admira el trabajo de autores como los hermanos Vallmitjana,  Mena, Berruguete…
Pero como buen artista, le gustaba ser bohemio, aprender de otros escultores, resulta fundamental en su formación, la estancia en Italia, Roma era la ciudad del arte, no solo por su pasado glorioso e imperial, también en  Roma acababa de desarrollarse “El Resurgimiento”, movimiento político-cultural que se desarrolló en Italia y que culminó con la unificación nacional en 1861, mas allá de la importancia política, es de especial importancia la ejecución de monumentos públicos ensalzando la grandeza y unidad de Italia.
También realiza viajes esporádicos a París, donde surgen las nuevas tendencias artísticas, surge el arte más al fusto de la nueva clientela burguesa y acorde con las nuevas formas de vida.
Todo esto influyó en Parera, en un gusto por un arte digno, elegante, sobrio y fuerte que aplicará principalmente en la escultura monumental, bien conmemorativa, bien aplicada a la arquitectura e incluso funeraria y esporádicamente dentro de la imaginería religiosa y capítulo aparte serían otras facetas del autor como fueron su producción medallística, o el diseño de frascos de perfumes y de algunos dibujos.

3. La escultura religiosa de Parera
Sin duda, no fue la temática predilecta de Antonio Parera, quizá en su última etapa,  como escultor-modelista y director artístico del Taller Reixach-Campanyà fue cuando más encargos religiosos realizó, al ser esta una casa especializada en escultura religiosa; en este taller tuvo una serie de colaboradores, como Rafael Badía, Lluís Saumells, Joaquín Gassò, Lluis Ribugent…De la enorme cantidad de escultura civil destacamos, por su significación, su colaboración en la Fuente de la Cibeles, obra diseñada por Ventura Rodríguez en el siglo XVIII. En 1895 siendo alcalde de Madrid el Conde de Romanones, se reubicó y restauró la fuente. En ese momento se colocaron dos amorcillos, obra de Parera, que de espaldas a la diosa juguetean con una caracola y un ánfora.
Entre su obra de temática religiosa destaca: San Juan Bautista (1888), escultura que se encuentra en el MNAC, premiado en la Exposición Universal de Barcelona de 1888, el San Jorge que se encuentra ubicado en el Salón de Ciento del ayuntamiento de Barcelona, una Inmaculada Concepción realizada en alabastro y que se encuentra en la Universidad de Barcelona, algunas imágenes que realizó para las Iglesias de Nuestra Señora del Pino y la de San Jaime en Barcelona.
En cuanto a pasos procesionales debemos de destacar El Cirineo o Segunda Caída, realizado en 1930 para la Semana Santa de Tarragona, muestra la figura de Jesús caído con un rostro cansado y suplicante, ayudado por Simón de Cirene, que sujeta la pesada cruz, bajo la atenta mirada de un sayón látigo en mano y de un legionario romano sosteniendo un estandarte con la inscripción SPQR y el águila imperial. Como anécdota, habría que decir que fue el único paso completo que se libró de ser quemado en la pasada guerra civil, destacar que en Tarragona, se perdieron obras de magníficos escultores como Llimona Campeny y una urna procesional de estilo modernista de Pujol.
A pesar de no predominar la escultura religiosa en su obra, probablemente sea una escultura enmarcada en esta temática la que mayor repercusión haya tenido, esta es el Niño Jesús de Cuna, que se encuentra en la Basílica de  la Natividad de Belén,  es una pequeña figura tallada en madera de cedro que representa al Niño Jesús, este es llevado en procesión cada 24 de diciembre y colocado en el pesebre hasta el 5 de enero.
La estrella de plata indica el lugar donde nació Cristo en la Gruta de la Basílica de Belén, la Cueva de Belén ha sido centro de veneración desde inicios del cristianismo, el emperador Constantino erigió la Basílica sobre la gruta y desde entonces ha sido desvalijada en numerosas ocasiones debido a las circunstancias históricas.
Pero, más allá de la importancia artística que pueda tener esta escultura, su valor va más allá, pues representa uno de los grandes misterios de la humanidad y es sin lugar a dudas, uno de los lugares más venerados del mundo.
Junto a la Basílica, se encuentra un convento de franciscanos, donde se encuentra también una escultura de Antonio Parera, muy representativa, ya que aparece en numerosas postales navideñas, es una imagen del Niño Jesús sentado en un trono de estilo gótico y pisando sobre dos cojines de terciopelo rojo adornados con flecos de oro, con la mano derecha bendice y con la izquierda sostiene un globo azul coronado con una cruz.

III. OTRAS IMÁGENES DEL TALLER REIXACH-CAMPANYÁ.

No son las imágenes de la Virgen de las Mercedes y del actual Cristo del Consuelo las únicas tallas de los talleres Viuda de Reixach que hay en el Convento de la Merced de Herencia, existen algunas más, nosotros anotamos aquí las que hemos podido documentar, somos conscientes de que no agotamos la investigación. El 8 de abril de 1940, se envía un Niño Jesús, por el que se pagan 640 pesetas. Dos años después, en 1942, el 17 de abril, piden un Niño de pasta con su cuna, de 30 cm. y de 125 pesetas de coste. El 27 de abril del mismo año, el contable de los talleres anota en su libro un San Ramón Nonato, el que hoy admiramos en el retablo central y al que ya aludimos anteriormente, es el modelo 536 de madera y mide 150 cm. Costó 3.065 pesetas. Ya en septiembre, el día 3, Fray Miguel Aguiar encarga otra Virgen de las Mercedes, de pasta y de 40 cm. de altura, por valor de 115 pesetas.
En 1944, el 13 de enero, de nuevo Fray Miguel Aguiar hace de nuevo un encargo de una Virgen de las Mercedes, modelo 228, en pasta de madera de 100cm. Por 940 pesetas. Al fin, el 21 de julio se anota un busto de madera de un Ecce Homo de 84 cm. Su coste ascendió a 2.780 pesetas., 2.837,30 con los portes. El 10 de agosto de 1944, se bendijo y puso a veneración este busto del Ecce Homo, llamado Cristo del Consuelo, en la iglesia de la Merced de Herencia, fue donado por Doña Aurelia Parra, Vda. de Rodríguez. Era réplica del desaparecido durante la guerra civil de 1936.
Cuatro años más tarde, el 11 de enero de 1948, el Padre Daniel, Superior, se trasladó de Herencia a Santiago de Compostela para inspeccionar la construcción de los retablos del Cristo del Consuelo y del crucero de la iglesia, próximo a la puerta de la calle Colón. El constructor de ambos era Don José Rodríguez y Puente. El 30 de marzo del mismo año 1948, se anota que fue colocado el retablo del Cristo del Consuelo en su antigua capilla. El retablo fue donación de Don Gabriel Enríquez de la Orden y Doña Carmen Antolinez de Castro, costó 41.000 pesetas. El mismo señor regalaría las 27.000 pesetas que costaría el altar del crucero de la calle colón, hoy dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, y que en el citado 30 de marzo de 1948 estaba casi terminado en Santiago.

IV. FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA:

  • ARCHIVO CONVENTUAL DE LA MERCED DE HERENCIA.
  • ALONSO AGUADO, Mario: “Notas histórico-artísticas acerca de la imagen de la Virgen de la Merced de Herencia (Ciudad Real)” en Boletín de la Provincia de Castilla, nº 117 (1992), pp. 67-80.
  • “La Capilla del Cristo del Consuelo en el Convento de La Merced de Herencia” en VV.AA.: Herencia de Pasión. Libro Guía de la Semana Santa de Herencia 2004, p. 84-87.
  • “Pasión por Herencia”, en Canfali, 2/4/2004.
  • El Convento de Herencia. 350 años de Merced. Herencia, Junta de Hermandades de Semana Santa, 2006.
  • ALONSO AGUADO, Mario y FERNÁNDEZ-CABALLERO, Claro-Manuel, Ntra. Sra. de las Mercedes y Herencia. Imágenes, tradición y devoción, Ciudad Real, Diputación Provincial, 2006.
  • FERNÁNDEZ-CABALLERO, Claro-Manuel: “El Cristo del Consuelo. Ecce Homo de Leyenda”, en Canafali, 30/03/2007.
  • LLEDÓ, José: “Semejantes. Herencia y Crevillente unidos por la imagen de un Cristo”, Libro de la Semana Santa de Crevillente, 2007, Alicante.
  • VV.AA.: Herencia y la Orden  e San Juan (Siglos XIII-XX), Biblioteca de Autores y Temas Manchegos, Ciudad Real, 1991.

Por el P. Mario ALONSO AGUADO, O. de M.
Miembro de la Real Academia de Bellas Artes
y Ciencias Históricas de TOLEDO.

Publicado en el Libro-Guía
Semana Santa 2009 de Herencia

2 Comentarios

  1. El Cristo del Consuelo es una imagen bella, impresiona de cerca, siempre me habló de él el Padre Mario, la verdad es que es muy impresionante

  2. En El Carmen de Bolívar (Colombia); tenemos dos imágenes fabricadas en sus talleres, se trata de dos vírgenes del Carmen o del Monte Carmelo; la una en el Santuario de la Población con advocación a la Virgen del Monte Carmelo y la del corregimiento de El Salado donde hubo una masacre hace 15 años por los grupos de paramilitares. Ambas datan en nuestra población desde 1916 y se lee en su base V.da de Reixach. Ver Moises Morante "Aspectos iconógraficos de El Carmen de Bolívar" en facebook.

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