El pasado domingo comenzó la Semana Santa de Ciudad Real, declarada  de Interés Turístico Nacional, y lo hizo con la procesión del Domingo de Ramos y con la primera procesión de Penitencia protagonizada por la Hermandad de la Coronación de Espinas. La procesión comenzó sobre las 18:00 y los pasos que los penitentes sacaron a costal fueron el Santisimo Cristo Ultrajado y Coronado de espinas y Santa María del Perdón. Esta última fue acompañada en su salida y durante el recorrido por la Agrupación Musical Santa Cecilia de Herencia.

Esta es la Crónica publicada en “El día de Ciudad Real“.

“Dice el refranero popular que el Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos. Los hermanos de la Coronación se lo tomaron tan en serio que empezaron por estrenar día de salida, tras abandonar el Jueves Santo. Y acertaron. La recoleta placita que la calle Toledo abre frente a la iglesia de la Merced estaba repleta de ciudadrealeños anhelando ver uno de los misterios más recientes de la Semana Santa ciudadrealeña: el del Santísimo Cristo Ultrajado y Coronado de Espinas.

Unas pocas horas antes pasaba por ese lugar Jesús entrando triunfal en Jerusalén, y sin embargo, la gloria de la mañana se convertía después en humillación. Jesús era ahora víctima aceptando el martirio al que le sometían un sayón y unos soldados romanos que no merecían los ropajes que estrenaban, aunque ahí estaba la hermandad cuidando todos los detalles de un misterio tallado por Jesús Méndez Lastrucci; ese misterio que este año anuncia al mundo entero la Semana Santa de Ciudad Real.

El nazareno de bronce que preside la placita parecía querer bajarse de su pedestal y cumplir la estación de penitencia junto a los aún pocos hermanos que decidieron vestir la túnica de color hueso y fajín púrpura. Precisamente eso, la falta de un cortejo más numeroso, hizo que resultara un tanto molesta para los espectadores la mezcla de sonidos que producía la unión entre la Compañía de Armados de Moral de Calatrava que abría la procesión, y la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Redentor, de la misma localidad, que acompañaba al misterio.

Tarde de viento
La salida del Cristo Ultrajado y Coronado de Espinas fue recibida con aplausos por el público asistente, y por el viento, que provocó que una de las plumas negras del romano que ocupa la trasera del paso saliera volando y recorriera la fachada del palacio de la Diputación Provincial.

Previamente, un costalero se había subido al paso para colocar el casco del romano y la caña con la que el otro soldado hiere a Jesús clavándole la corona de espinas.

En cortas chicotás, el paso de misterio se plantó en la plaza de la Constitución con las marchas “Padre nuestro” y la clásica “Alma de Dios”. Y tras el Cristo, un penitente con una pesada cruz de madera y un grupo de niñas ataviadas con la túnica de la cofradía, aunque sin antifaz.

La salida del paso de palio con la imagen de Santa María del Perdón resultó emocionante para quienes la contemplaban, dado que ha de realizarse con las costaleras algo agachadas mientras bajan la rampa. Y una vez en suelo firme, el paso alcanzó su altura habitual mientras sonaba el himno de España, a cargo de la Banda de Música Santa Cecilia, de Herencia, y del edificio situado frente al templo caía una generosa lluvia de pétalos.

Tampoco la Virgen se libró del viento. La toca de sobremanto, estreno de este año, se dobló hacia arriba por su parte trasera. Y otro estreno que llevó la dolorosa fue la cruz militar de San Hermenegildo, donada por el capitán de Artillería Francisco Pajarón.

Sones macarenos acompañaron a la Virgen del Perdón en los primeros metros del recorrido. A la marcha “Macarena”, de Abel Moreno, le siguió “Esperanza Macarena”, de Pedro Morales, antes de escucharse en la calle Toledo la primera saeta”