Ayer por la tarde conocimos a través de algunos medios, regionales y nacionales, la noticia de que un juez militar está investigando si la empresa encargada del suministro de alimentos en la misiones en el exterior envió lotes de leche caducada a una de las bases situadas al norte de Afganistán, según declararon a Efe fuentes del Ministerio de Defensa. La empresa puesta en tela de juicio sería Tecnoucal, un consorcio integrado por la sociedades anónimas Tecnove y Ucal.

Defensa informó haber puesto en conocimiento de la Justicia militar el caso el pasado mes de mayo después de que se detectaran “presuntas irregularidades” en algunas partidas de leche enviadas al cuartel de Qala-i-Naw, en la provincia de Badghis, cuya fecha de caducidad habría sido manipulada. Según

Tecnoucal desmintió esas informaciones, calificando de “falso e insostenible” que suministrara a las tropas españolas desplegadas en Afganistán 24 latas de leche condensada “sin los previos controles administrativos y sanitarios de la empresa y del Ejército de Tierra”. Según el ministerio que dirige Carme Chacón, “no se han registrado intoxicaciones”, aunque “se han redoblado los controles” para asegurar la calidad de los productos que consumen los militares desplegados en Afganistán.

“Las 24 latas no salieron de ningún almacén de Tecnoucal, ni del ubicado en España, ni del ubicado en Afganistán”, aseguró esta empresa en base a lo acreditado por su gerente y su jefe de almacén en Qala-i-Naw, “los únicos que tienen las llaves” del lugar donde se guarda el avituallamiento de los militares españoles.

Tecnoucal recordó que lleva desde hace diez años suministrando “sin problemas” el avituallamiento de los soldados en Afganistán (Herat y Qala-i-Naw), Líbano y Bosnia, así como del ejército portugués y diez bases de la ONU repartidas por el mundo.

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