alumnos holandeses intercambio con alcazar

El teniente de alcalde, Gonzalo Redondo, y el concejal de Régimen Interior, Ángel Rubén Arias, han recibido en el ayuntamiento a los alumnos holandeses que visitan nuestra ciudad en estos días con motivo del intercambio escolar que organiza por octavo año el IES María Zambrano.

Un total de 20 alumnos de un pueblo de sur de Holanda, Duerme, comparten esta semana el tiempo en familia, y las clases con otros tantos alumnos del Zambrano dentro del Programa de intercambio que el instituto viene desarrollando a lo largo de ocho años ya.

Los alumnos holandeses se han mostrado muy interesados en la vida cultural y social de la localidad y los que estudian español han explicado lo que más les gusta de Alcázar. Han desatacado la comida, entre ella la tortilla y la paella, pero además les encanta la práctica de deportes y los monumentos de la ciudad.

Redondo agradecía al instituto que haya abierto las puertas a estos alumnos a los que el ayuntamiento también hace lo propio. Redondo animaba a los alumnos a disfrutar de la ciudad, de su historia, de su cultura y de su gastronomía.

Para la profesora que organiza el intercambio, jefa de estudios del IES María Zambrano, Sagrario García Richard, es muy buena iniciativa sobre todo para el departamento de idiomas ya que, aunque algunos alumnos estudian español, la lengua en la que comparten sus experiencias es el inglés lo que les obliga a utilizar la lengua que estudian en el instituto para entenderse entre ellos. El intercambio se desarrolla entre los alumnos de tercero y cuarto de la ESO y primero de Bachillerato. Los alumnos suelen venir en abril y conviven con los familia lo que la profesora califica como una manera excepcional de aprender el idioma y conocer la cultura de otros países. Lleva mucho trabajo la organización pero siempre tiene su recompensa, dice, y las familias acaban encantadas porque en muchos casos se mantiene la relación entre las familias a lo largo del tiempo. El primer intercambio surge porque se conoce a gente en esa ciudad y era bueno porque el idioma vehicular era el inglés con lo que comparten conocimientos.

La mayoría es la primera vez que vienen a España y no conocen mucho del país están viendo y aprendiendo, y todos manifiestan estar encantados tanto con las familias como con la forma de vida en Alcázar.

La profesora que acompaña a los alumnos desde hace años, Annemarie Vam Balem, explica la importancia del intercambio cultural. Destaca las visitas que también realizan a Toledo o Madrid además de conocer Alcázar y sus alrededores, “las lagunas, los castillos” y dice que “nos tratan muy bien aquí los alumnos y las familias”. Cada año vienen grupos de alumnos distintos con lo que se da la posibilidad a más escolares de participar en este programa, “para ellos es una experiencia en su vida, es una oportunidad de conocer esta parte de España, porque normalmente se conoce solo la costa”. También es una forma de adentrarse en la literatura y de que se promocione más Cervantes y el Quijote, afirma.

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