La situación en el Grupo Losán ha alcanzado un punto crítico, según denuncian sus trabajadores en diversas plantas esparcidas por el país. La prolongada espera para la llegada de un nuevo inversor se ha transformado en una fuente de incertidumbre y desasosiego. Sin una explicación clara, este proceso de inversión ha superado el plazo inicialmente previsto, impactando directamente sobre la moral y el bienestar de los empleados, quienes ven su estabilidad laboral amenazada y en un estado contínuo de inseguridad.
La gestión del grupo está bajo escrutinio, al ser señalada como responsable de esta demora. En lugar de ofrecer una solución que provea seguridad y confianza, la falta de avances concretos ha mantenido un ambiente de ansiedad entre los trabajadores. Esta situación no solo perjudica el desempeño en el trabajo, sino que también conlleva graves repercusiones personales para muchos de los afectados, quienes sienten que están enfrentándose a una situación sin solución a la vista.
Este retraso en la llegada del inversor tiene consecuencias que trascienden las instalaciones de las fábricas. Las familias de los empleados también están padeciendo los efectos de esta incertidumbre. La comunidad laboral del Grupo Losán anhela con urgencia una resolución favorable que traiga la tan necesitada estabilidad y permita reanudar las operaciones normales en las distintas plantas del grupo. Mientras tanto, la prolongada espera continúa recayendo sobre los hombros de los trabajadores, quienes esperan pacientemente por un futuro que sigue siendo incierto.
Fuente: CCOO Castilla-La Mancha
















