En la actualidad, Castilla-La Mancha se enfrenta a un creciente desarrollo de macroplantas de biogás y biometano, con un total de 71 iniciativas en distintas etapas de tramitación administrativa. Este auge se concentra principalmente en la provincia de Toledo, que alberga casi la mitad de los proyectos, con 34 instalaciones previstas. Le siguen en número Albacete, con 15 proyectos, y Ciudad Real, con 13. En menor medida, Cuenca y Guadalajara cuentan con cinco y tres proyectos respectivamente.
En Toledo, los municipios donde se distribuirán las instalaciones incluyen lugares como Alameda de la Sagra y Albarreal de Tajo, esta última con una planta ya operativa, entre otros. Albacete también ve un desarrollo significativo, con plantas en localidades como Balsa de Ves, donde ya opera una instalación, así como en Barrax y Caudete. Por otro lado, en Ciudad Real, ciudades como Argamasilla de Calatrava y Campo de Criptana están en el punto de mira para el desarrollo de estas energías renovables.
No obstante, esta expansión ha encontrado resistencia. Se han archivado seis proyectos debido a la presión social en municipios como Albacete y Quintanar de la Orden. A esto se suma la falta de transparencia en la documentación de ocho proyectos por parte de la Junta de Castilla-La Mancha.
La escala de estas instalaciones es notable: 40 de las plantas proyectadas procesarán más de 150.000 toneladas, y tres superarán las 300.000 toneladas. Esta magnitud es parte de lo que algunos llaman una «burbuja del biogás», representando un 67% de los residuos identificados en el Plan regional de Biometanización 2024-2030, lo que suscita preocupación sobre la gestión de estos desechos.
El Plan regional de Biometanización ha sido objeto de polémica desde su presentación, y el descontento es palpable con 15.701 alegaciones recibidas. Críticas han sido dirigidas a la falta de consideración de riesgos sanitarios en el plan, un punto subrayado por la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad.
Los opositores, como la plataforma Stop Ganadería Industrial, advierten sobre una posible burbuja especulativa alimentada por fondos europeos. Insisten en que la Junta ha delegado el control al mercado sin establecer regulaciones suficientes en cuanto al tamaño, tratamiento y distribución del digestato, lo que podría resultar en problemas ambientales significativos debido a la presencia de nitratos en estos subproductos.
Entre la promesa de una energía más limpia y las advertencias sobre sus riesgos, el futuro de las macroplantas de biogás en Castilla-La Mancha sigue siendo incierto, con la necesidad de balancear crecimiento económico, sostenibilidad ambiental y bienestar social.
















