Este martes, trabajadores y trabajadoras de CaixaBank han tomado las calles en diferentes ciudades de España para mostrar su descontento frente a las sucursales de la entidad financiera. Estas concentraciones, organizadas por el sindicato Comisiones Obreras (CCOO), responden a la creciente frustración entre el personal debido a las actuales condiciones laborales impuestas por el banco.
El sindicato CCOO, que lidera la representación del sector, ha levantado la voz señalando la paradójica situación que viven los empleados: mientras CaixaBank anuncia récords en beneficios, las exigencias hacia la plantilla no dejan de aumentar. Según CCOO, se prevé que para el año 2026 las metas impuestas a los empleados serán aún más ambiciosas, incrementando la presión comercial sobre ellos. Sin embargo, estas nuevas responsabilidades no están acompañadas de mejoras en los salarios ni de incentivos significativos que recompensen de manera justa el esfuerzo requerido.
Este desajuste entre los beneficios crecientes del banco y las estancadas condiciones laborales ha sido el foco principal de las protestas. Las concentraciones convocadas buscan dar visibilidad al impacto negativo que las políticas actuales de la empresa están teniendo sobre sus empleados, quienes sostienen que las respuestas ofrecidas hasta el momento respecto a sus demandas son insuficientes.
En un escenario donde otras entidades financieras también reportan ganancias al alza, los empleados de CaixaBank reivindican que tal crecimiento económico debe reflejarse en unas condiciones laborales más justas. Afirman que el personal es un elemento clave en la consecución de estos resultados positivos y, por tanto, merece una compensación alineada con los logros alcanzados por la entidad.
















