
¿Dónde estabas entonces?
Como viene siendo habitual, hasta el punto de haber generado tradición, la panda de amigos a la que me honro pertenecer, la del pueblo, la de siempre, la que de tanto conocernos cuando uno abre la boca ya sabemos lo que va a decir, la que hunde sus raíces en muchos casos en la más tierna infancia , cada sábado
















