Informa: P. VELASCO [La Tribuna de Ciudad Real]

La ortografía está en crisis.
Profesores de Lengua y alumnos de Bachillerato reconocen que el nivel de escritura es «bajo»• Aunque los errores se penalizan en la mayoría de los institutos, los docentes admiten que no es extraño que un examen tenga 25 faltas.

Corregir un examen con 25 faltas de ortografía ya no sorprende a muchos profesores de Bachillerato. Han suspendido a alumnos que hubieran conseguido un nueve por los contenidos, pero que sin embargo su nota baja considerablemente por los fallos en la escritura. Tanto los docentes como los alumnos reconocen que el nivel actual de ortografía en los institutos es bastante «bajo» y señalan como principal culpable la pérdida del hábito de lectura, entre otros muchos factores.

La Tribuna pulsó ayer la opinión de docentes y alumnos de segundo de Bachillerato (que están a punto de acceder a la Universidad) sobre el uso correcto de la lengua española en los centros de la región, en el marco de la celebración de la fase regional del Concurso Hispanoamericano de Ortografía en el IES Hermógenes Rodríguez de Herencia (Ciudad Real).

¿Hay crisis también en la ortografía? Los profesores consultados admiten que el nivel es «bajo», ya no sólo en la escritura, también afecta a la hora de expresarse de forma correcta y con coherencia. «Hay un grupo minoritario de alumnos con buena ortografía, pero mayoritariamente se nota un descenso», afirma Ángel González, docente en el instituto Atenea de Ciudad Real. Dionisio Muñoz, del centro Clavero Fernández de Córdoba, de Almagro, va más allá y añade que «es un problema gordo y serio, porque cada vez se nota más en clase y hay menos horas de Lengua».

Por su parte, los alumnos tampoco esconden su falta de conocimientos sobre el uso correcto del lenguaje. La mayor parte de los consultados cometieron algún fallo en el examen previo para presentarse a la fase regional de este concurso. «La gente no lleva muy bien lo de las faltas, porque en Selectividad restan puntos. Yo he cometido tres, pero hay compañeros que tuvieron más de 20», asegura Tomás, de 17 años y alumno de Villanueva de los Infantes. Una cifra que se repite en otros muchos centros. Sara, de Valdepeñas, señala que no hay nadie en su clase que no cometa faltas, mientras que otros como Sergio, de Puertollano, y María, de Albacete, ponen varios ejemplos de errores que han aparecido en los exámenes: desde iba con hache y uve hasta avispa con be.

Estas cifras de fallos ortográficos que se pueden llegar a contabilizar en un examen (entre 20 y 25) no sorprenden a los profesores, «porque no es extraño encontrar un examen así», confirma Ángel González, aunque reconocen que nadie con este nivel debería acceder a la Universidad, incluso no pasar de curso en algunos casos. «De hecho, en la Selectividad se resta un punto por cada tres faltas», explica Ramón Losada, de Toledo.

Para la mayoría de los docentes, uno de los fallos más habituales está en la acentuación. «Hay alumnos que piensan que los acentos son adornos», explica José Carlos Sánchez Galán, del instituto Francisco Nieva de Valdepeñas, aunque tampoco sobresalen con la puntuación. Además, los docentes aclaran que no depende de si los alumnos eligen la rama de Ciencias o Letras, «aunque desgraciadamente la tendencia es que los buenos vayan a la primera y los menos buenos a la segunda, porque consideran que son más llevaderas», justifica Sánchez Galán.

La mayoría de los institutos de la Comunidad tienen sus propias normas para penalizar las faltas ortográficas en los exámenes: dos puntos menos en la prueba en Infantes, una décima por cada error en Puertollano o dependiendo de si se trata de una tilde o una errata en un centro de Albacete. Mientras que para los alumnos estas normas son suficientes, algunos profesores consideran que deberían reforzarse, «pero quizás con cambios de método en la enseñanza de la escritura y de la lectura para llegar a la Universidad mejor preparado», opina Ángel González.

Causas.
Profesores y alumnos están de acuerdo en la causa principal de este descenso en el nivel de ortografía de los alumnos: no leen. «Que lean poco es fundamental para que escriban mal», afirma Virgilio Elipe, profesor de Herencia y miembro del jurado del concurso.

Pero no es el único factor que parece haber afectado. La escritura con abreviaturas en los móviles, el cambio en el sistema educativo, con un Bachillerato «más corto y más comprensivo», y el uso de internet son otras de las causas. «Los mensajes de móvil han hecho mucho daño y parece ser que les llega mejor esa información que nuestras propias explicaciones. De hecho, en los últimos exámenes aparecen siglas, abreviaturas y nos ponemos serios quitando puntuación, porque al final no vamos a entender nuestro propio idioma», manifiesta Gemma Carralejo, profesora de Herencia.

Sin embargo, los alumnos afirman que el uso de abreviaturas en los mensajes e internet no afecta tanto a la hora de hacer los exámenes. «Sólo es cuestión de fijarse y saber que escribes para una prueba de clase», recalca María, de Albacete. Un ejemplo, de los diez estudiantes consultados por este periódico, sólo uno de ellos no usa abreviaturas ni siglas al escribir mensajes a través del móvil.

¿Qué medidas se pueden poner en marcha para evitar que el nivel siga bajando? Los profesores también coinciden en las posibles soluciones: menos alumnos por aula, más docentes y fomentar la lectura. «Se está cambiando el sistema educativo, fomentando la lectura, dedicando más horas en el centro expresamente a mejorar la ortografía y la expresión escrita en general para precisamente evitar que lleguen a la Universidad con las deficiencias actuales», destaca Ángel González.

Otro de los profesores, Dionisio Muñoz, considera que «contar con más horas de Lengua y poder hacer más ejercicios» sería fundamental para mejorar la ortografía, incluso «también es muy importante que se valore la lectura en casa y los padres animen a sus hijos», añade Teresa González.

José Carlos Sánchez incluso propone que las aulas deberían ser como máximo de 15 alumnos y tener una hora semanal de ortografía y, «¿por qué no? crear una asignatura propia para el uso correcto del lenguaje».

Resultados del Concurso:

En cuanto a los resultados del concurso podemos decir, según nota oficial de la JCCM que Pilar Martínez Ortega, alumna del IES “Alfonso VIII” de Cuenca, ha sido la ganadora de la fase regional del IX Concurso Hispanoamericano de Ortografía, en el que este año han participado 55 estudiantes de distintos centros de la región.

La prueba que se celebró el pasado miércoles, 22 de Octubre, en el IES “Hermógenes Rodríguez”, de Herencia (Ciudad Real), y en la misma quedó clasificada en segundo lugar Raquel Fuentes Cobo, del IES “María Pacheco” de Toledo.

Los participantes, que han llegado a la fase regional tras una selección previa en sus centros, realizaron una prueba escribiendo 200 palabras con distinto grado de dificultad ortográfica propuestas por un jurado.

Entre otros, se tuvieron que enfrentar a vocablos como giróvago, barahúnda, bibelot, ebúrneo, alhóndiga y retruécano.

Los dos primeros seleccionados en esta fase autonómica recibirán un primer premio de 600 euros y un segundo premio de 500, y el primer clasificado participará en la fase nacional del Concurso, donde se seleccionará al alumno español que estará presente en el Concurso Internacional Hispanoamericano de Ortografía.

La fase nacional se celebrará a lo largo del mes de noviembre en la fecha que determine el Ministerio de Educación, Política Social y Deporte

El objetivo de este Concurso Hispanoamericano de Ortografía es el fomento del uso correcto de la lengua española y para ello se invita a diferentes países, entre ellos España.

Actualización 27-10-2008 www.elmundo.es

CRISTINA NÚÑEZ

TOLEDO.- Ha sido capaz de escribir a la perfección palabras tan complicadas, incluso de pronunciar, como giróvago, barahúnda o ebúrneo. Pero no han sido esas las únicas palabras a concurso. Un total de 200 vocablos, de uso más o menos coloquial, han formado parte del examen de ortografía que han “sufrido” los 55 estudiantes de Bachillerato de Castilla-La Mancha, que han participado en la fase regional del IX Concurso Hispanoamericano de Ortografía, celebrada el pasado IES Hermógenes Rodríguez de Herencia en la provincia de Ciudad Real.

Y la alumna más aventajada, la ganadora, la que sabe escribir lo que muchos ni saben pronunciar ha sido Pilar Martínez Ortega, alumna de Segundo de Bachillerato del IES Alfonso VIII de Cuenca seguida de cerca por otra buena “escribiente”: Raquel Fuentes Cobo del IES María Pacheco de Toledo.

Ambas se sienten orgullosas porque han recibido un premio económico de 600 y 500 euros respectivamente, pero seguro que Pilar mucho más, porque ha sido la firme merecedora de representar a la comunidad autónoma en la fase nacional del concurso. De ahí espera llegar a la finalísima que se va a celebrar en Venezuela.

La metodología de este concurso ya es bastante tradicional como su nombre indica. Lo único que tiene que hacer el alumno participante es escribir bien, correctamente, marcado muy especialmente los acentos, 200 palabras que cada profesor elegido para formar parte del jurado, deberá pronunciar hasta tres veces de manera correcta y clara. Porque eso, es fundamental para el concurso.

Los responsables del mismo, que en Castilla-La Mancha gestiona la consejería de Educación considera que no es muy difícil aunque sí encontrar alumnos que a la hora de escribir, lo hagan correctamente. Muchos de los participantes en esta fase, aún siendo buenos escritores, o mejor “ortógrafos”, reconocen que no hay nadie en sus clases que no tengan alguna falta de ortografía. Incluso, profesores han llegado a suspender un examen que, por contenidos, podía tener hasta un nueve y en el que han encontrado hasta 20 faltas de ortografía, “cómo para no hacerlo”, aseguran en grupo.

Y es que el objetivo principal de este concurso es que los alumnos escriban bien en su propia lengua que, en los últimos años, se ha visto muy muy perjudicada por las nuevas tecnologías y más concretamente, por el uso de los mensajes en los teléfonos móviles. “Están haciendo mucho daño”, asegura un profesor de Toledo ya que incluso en exámenes, “hemos llegado a detectar que los chavales usan abreviaturas y eso, no se puede permitir”.

La lengua, sin duda, aseguran lo que entienden de esto, es un valor que entre todos, debemos cuidar y sin duda, el concurso es un aliciente más para que los jóvenes se esfuercen e intenten escribir mejor. Aunque ellos, los alumnos, piensan que suspender un examen por faltas de ortografía es una medida demasiado extricta pero claro, muchos de ellos no sólo no puntúan correctamente y olvidan los acentos, es que algunos tienen errores tan graves como “avispa” con “b”. Y los profesores, no cejan en su empeño, “hasta ahí podíamos llegar”.

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