De un tiempo a esta parte el patrimonio religioso de Herencia se va, poco a poco, poniendo en valor gracias a las diferentes iniciativas de restauración llevadas acabo en los distintos inmuebles religiosos de la localidad. De esta manera, los hallazgos aparecidos y la repercusión de los mismos ha llegado ya hasta ámbitos universitarios nacionales. Tal es así, que la revista de tirada nacional, Pasos de Arte y Cultura, (en cuyas ediciones anteriores también habían aparecido artículos sobre el patrimonio de Herencia escritos por Mario Alonso Aguado), reproduce ahora en su número de junio de 2010, un extracto del artículo escrito por el Doctor en Historia del Arte Javier García-Luego Machado, sobre las pinturas murales recientemente descubiertas en la iglesia parroquial “Inmaculada Concepción” de Herencia (Ciudad Real), y que reproducimos ahora en Herencia.net / El Rondadías en su edición completa, además de añadir al final de este artículo una breve reseña curricular de su autor.

Los actuales trabajos de rehabilitación que se están llevando a cabo en la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción de Herencia, Ciudad Real, bajo la dirección del arquitecto Francisco Javier García Simal y patrocinados por la propia Parroquia y la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, han permitido descubrir una serie de restos pictóricos pertenecientes a un amplio conjunto de pintura mural sito en la actual Capilla del Sagrario. Entre los motivos que aparecen en dichos restos encontramos angelitos en posturas dinámicas, arquitecturas fingidas, rocallas, filacterias, etc., todo ello dentro de unas formas bien características del barroco dieciochesco, periodo estilístico donde se ubicaría este conjunto.

Estos motivos, así como su composición, nos ponen ante lo que sería un retablo pictórico, tipología esta tan común en el barroco pleno. Dicho en otras palabras, se trata de una pintura mural en la que se jugaba con la idea del trampantojo, término que, como su propio nombre indica, intentaba engañar al ojo, pues, en efecto, a través columnas, entablamentos y cortinajes fingidos se simulaba un retablo, en el que al añadir angelitos y rompimientos de gloria se dotaba a lo que a priori podría resultar  una pieza del mobiliario litúrgico de unos elementos que parecían trasgredir las leyes de la física, jugando con la teatralidad y la apoteosis barroca, uniéndose así lo celeste y lo terrestre. Por otra parte, en la mayoría de los casos, estos retablos pictóricos eran completados por algún elemento real, tales como una escultura o, sobre todo si se trataba de capillas del sagrario, una custodia, todo ello intensificaba la confusión entre lo real y lo ficticio, llegando ese juego de trampantojo a su eclosión. Y esto es lo que probablemente encontraríamos en Herencia, máxime en un espacio reservado para la Eucaristía, pues son múltiples los espacios artísticos que en el XVIII pretenden exaltar el Santísimo Sacramento poniendo de relieve el desafío a la física y, por tanto, de la razón, como también es un desafía para la razón el propio Sacramento de la Eucaristía. Destaquemos en este sentido el Sagrario de la Cartuja de Granada, obra de Hurtado Izquierdo, un conjunto cuyos juegos de luces, de movimiento espacial y policromía pretenden desmaterializar el espacio, crear el cielo en la tierra para albergar precisamente a Dios en la tierra.
Las pinturas murales de Herencia se imbrican en el ambiente de exaltación eucarística que tanto caracterizó a la España del barroco, especialmente durante la segunda mitad del siglo XVII y la primera mitad del XVIII, momentos en que sobre todo en el ámbito artístico se va a palpar con más elocuencia lo dictado por el Concilio de Trento en el Siglo XVI en este sentido. Dicho concilio, del que surgirá la Contrarreforma, pretendió reforzar los principales dogmas de la Iglesia Católica que habían sido puestos en duda por los protestantes, destacando el de la Transubstanciación de la Eucaristía, pues bien Trento fortalecerá la devoción a la Eucaristía, surgen así con mayor ímpetu nuevas cofradías sacramentales, los monumentos del Jueves Santo adquirirán una esplendor inusitado y se enriquecen las procesiones del Corpus Christi. En pintura aparecen nuevos repertorios alegóricos dedicados a exaltar el Santísimo y en escultura a partir de mediados del XVII destacan los retablos eucarísticos , donde el tabernáculo ocupa la parte central del mismo, mientras que pámpanos y uvas recorran las columnas salomónicas, pensemos, por ejemplo, en el célebre retablo de San Esteban de Salamanca obra de José de Churriguera. Junto a ello, el siglo XVIII, serán prolíficas las capillas del sagrario de importantes catedrales, se trataban más que de capillas, de pequeñas iglesias de planta centralizada anexas a los grandes conjuntos catedralicios, cuya finalidad era la de dar adoración y culto a la Eucaristía, recordemos interesantes ejemplos como Granada o incluso más allá del Atlántico en tierras Mexicanas en los sagrarios de las catedrales de la Ciudad de México o de Puebla.

Según el poder adquisitivo de iglesias, conventos, parroquias o cofradías, cada uno a su manera, querían participar de esta exaltación eucarística, renovando los espacios a ésta dedicada, siendo por ello una época en la que surgen grandes conjuntos pictóricos cuyos motivos iconográficos y finalidad serán la de dar culto al Sacramento por excelencia. Por supuesto en La Mancha también nos encontramos con muchos casos, el más singular lo halamos en Almagro, se trata de la iglesia de San Agustín, donde también en la primera parte del siglo XVIII se llevan a cabo una serie de pinturas murales dedicadas a la exaltación de la orden fundada por el Obispo de Hipona y dedicada igualmente al Santísimo Sacramento, no en vano en la bóveda del presbiterio a parece un rompimiento de gloria con una custodia rodeada por unos angelitos y completada por una balaustrada que trabajada con la perspectiva de “sotto in sú”.

En este mismo contexto manchego la tipología de retablo fingido la hallamos también en la Iglesia de la Merced de Ciudad Real. Fue también un proceso de restauración las que describieron en los brazos del crucero de la referida capilla sendos retablos fingidos, en una línea muy similar, desde un punto de vista a los restos que aquí se comentan.

Las perspectivas de “sotto in sú” y los juegos de trampantojo sobre todo para la imitación de elementos arquitectónicos en relación con la pintura mural, van a tener gran difusión en España a partir del mediados del XVII, cuando los fresquistas Mitelli y Colonna llegaron desde Italia a Madrid con el fin de trabajar para Felipe IV, su estilo teatral, ilusionista crearán toda una escuela que legará hasta el XVIII, reforzado claro está por las pericias introducidas por l. Giordano. Ese efecto ilusionista es también el que detectamos en estas pinturas de Herencia.

En definitiva, los restos de pintura mural halados en Herencia enriquecen aun más el patrimonio artístico de este templo, un templo que desde el punto de vista arquitectónico responde a los parámetros de austeridad propio de la arquitectura española del XVII, de hecho se trata de una iglesia de nave única con capillas hornacina entre los contrafuertes. Sin embargo, el juego barroco lo encontraremos en el esplendido conjunto de retablos que afortunadamente se conservan, así como en conjuntos pictóricos como el referido, las pinturas que por otra parte se imbrican en los múltiples conjuntos de pinturas murales sacros que se desarrollan en la Mancha dentro del conocido como barroco pleno.

Javier García-Luengo Manchado, Doctor en Historia el Arte

Javier García-Luengo Manchado

Es Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca, habiendo recibido Premio Extraordinario de Doctorado en 2006  por su tesis dedicada al estudio de la obra del pintor manchego Gregorio Prieto. Actualmente es profesor del Departamento de Historia del Arte de la citada Universidad.

Ha realizado estancias de investigación y docencia en la Academia de España en Roma y en las Universidades de Londres, La Sapienza de Roma, Cergy-Pontoise de París, Évora, Lyon y Anáhuac de México.
Junto a su labor como curatorial en el ámbito de las exposiciones dedicadas a diferentes artistas, su hacer en el campo de la investigación artística ha quedado reflejado en la publicación de numerosos artículos  y monografías centradas en el estudio de la historia  pintura.

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2 Comentarios

  1. Se cita, que debido a los actuales trabajos de rehabilitación, ha sido posible el descubrir dichas pinturas; se entiende, que gracias a la empresa contratada para dichos trabajos. Pero esto no es cierto.
    Estas pinturas llevan descubiertas desde hace muchos años. Cualquier herenciano que le haya dado por mirar al techo de dicha capilla, lo corroborará, debido en parte a la humedad, siempre ha habido desconchones en esta zona y se han podido ver, pequeños formas, como hojas y formas geométricas de colores.
    Así como la primera persona que realmente se dio el gusto de sacar dichas pinturas a la luz, realizando para ello una cata importante en el cuadro central de la bóveda, y por supuesto con la autorización del párroco, fue el restaurador herenciano Enrique Rodríguez de Tembleque.
    Él fue quien realmente ha mostrado a Herencia su rico patrimonio artístico, y se a ciencia cierta que ha luchando por mantenerlo.
    Anterior a ello, las pinturas que insistían en salir, eran ignoradas, tapadas y repintadas.
    Y aunque todos sabemos esto, llamemos a cada cosa por su nombre y coronemos con laurel a quien se lo merece.
    Un saludo.

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