Los tres primeros cuartos del siglo XIX fue un cúmulo de sucesos bélicos que sacudió a toda la geografía española, con las graves consecuencias que trajo consigo. El inicio de los incidentes ocurrió en el año 1808 con la dominación de toda la Península por parte de las tropas napoleónicas y, como consecuencia, el desarrollo de la cruenta Guerra de la Independencia (hasta 1814).

Las atroces consecuencias económicas y sociales para toda España fueron enormes. Sin embargo, sólo veinte años después otro acontecimiento sumió a muchas comarcas nacionales en otro conflicto armado que ahondó más en las penurias acumuladas.

A la muerte de Fernando VII en 1833 se originaron la denominadas Guerras Carlistas, cuya principal causa era el enfrentamiento entre dos bandos por la sucesión a la corona española: por una lado, los liberales que apoyaban a Isabel II, hija del fallecido, y por otro los que defendían loa derechos sucesorios de don Carlos María Isidro, hermano del monarca. El conflicto originó las denominadas Guerras Carlistas (en concreto hubo tres: la primera de 1833-1840, la segunda de 1847 a 1860 y la tercera de 1870 a 1876.

Herencia y su comarca se vio asolada en diferentes momentos por los pasos de ambos bandos por su territorio, y numerosos incidentes violentos protagonizados, en la mayoría de los casos, por la presencia de abundantes partidas paramilitares –considerados como bandoleros-  que, en ocasiones,  sembraban el terror por donde pasaban.

Entre los cabecillas de esas citadas partidas nos encontramos en la década de 1830 con el herenciano Luís González.

luis gonzalez
Luis González

Su nombre completo era Luis Antonio González-Roman y había nacido el 21 de Junio de 1785.

Su actividad como cabecilla se dirigió desde Herencia a los pueblos de lo Montes de Toledo (Noreste de Ciudad Real y Sur de Toledo). En su inició reclutó a 28 0 30 hombres, pero ya en 1835 encabezaba una partida de unos 67 hombres, llegando a controlar la centena de individuos, en 1836, con la adhesión de hombres procedentes de Fuente el Fresno y pueblos cercanos.

El 5 de Diciembre de 1835, la partida de este herenciano tuvo un choque brutal con el ejército isabelino quedando 24 de sus hombre muertos en el campo y del resto mucho fueron hechos prisioneros. Este enfrentamiento se produjo en Villarrubia de los Ojos, en el paraje conocido como Puente del Pocillo.

Sin embargo, Luís González puedo escapar con apenas quince de sus hombres. Hay referencia de esta cuadrilla en 1837 por las cercanías de Villarrubia de los Ojos. Posteriormente se tiene conocimiento de este grupo carlista recorriendo las villas de Consuegra y Camuñas, donde son acusados del robo y quema de la diligencia de esta última localidad. Finalmente, esta partida, en un choque violento con las milicias de pueblos de alrededor, seguidores de Isabel II, perdió a tres de sus componentes que fueron fusilados al ser acusados del robo e incendio de la diligencia anteriormente mencionada.

Nada se sabe más del carlista herenciano, pero seguro que tras las adversidades sufridas en su partida, los supervivientes de la misma engrosaría las listas de las huestes del importantísimo general carlista Zacaría Rugeros, Palillos hijo, que procedente de Ciudad Real recorría la comarca de Madridejos, atacando Camuñas y Villafranca de los Caballeros.

Estandarte carlista de “los Palillos”

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