Crónica de las etapas 212, 213, 214, 215, 216, 217, 218, 219, 220, 221, 222, 223, 224, 225, 226, 227, 228, 229, 230, 231, 232, 233, 234 y 235 de Perlé por el Mundo desde el miércoles 19 de julio al viernes 11 de agosto.

“Tú, dulce amor, que puedes referidas por mi lengua, si quieres, tal gracia le concede, que con la palma quede de gusto y gloria por decir quién eres, que si me ayudas, como yo confío, veráse en presto vuelo subir al cielo tu valor y el mío”. Canción de Tirsi, en “La Galtea”. Miguel de Cervantes.

Un mes sin hacerme eco de tus aventuras perlerianas. Pero tu incursión por las cimas de los Montes del Pamir de Tayikistán, sin posiblidades de conseguir una conexión segura de wifi hace que nuestra comunicación, muy a pesar mio, sea escasa y a cuentagotas.

En la capital Tayika, Dusambé, permaneces unos días resolviendo todos los detalles para enfrentarte a las próximas cimas con las máximas garantías. La pérdida de tu navaja suiza lo has solventado con una serie de herramientas que un profesor con el que coincidiste en el valle de Panjakent te regaló (un cuchillo, un tenedor y unos alicates).

Tambíin perdiste el Ipod, y un paisano vasco con el que coincidiste te pasó una lista de canciones a tu móvil, que son los sones que amenizan tu recorrido.

¡A grandes males, curiosos remedios!

Tu demora en Dusambé también es debida a que esperas recibir una rueda de la marca alemana Schwalbe Marathon con las que hacer las etapas motañosas sin que Penélope sufra graves incidentes. La rueda que ahora vas cambiar la adquiriste en Berlín, luego su rendimiento ha sido más que notable. Como tú dices “le has sacado la pringue”.

Las últimas noches en Dusambé las has pasado en la casa de una anfitriona muy particular; se trata de Veronique, una señora francesa de unos cincuenta años (me fastidia que la llames mayor, que en este tramo de edad ya estoy yo inmerso) que trabaja para la Delegación de la Unión Europea en Tayikistán. Trabajos de cooperación y proyectos europeos para toda Asia Central. “Una maravilla de mujer” que te deja al cargo de su casa mientras ella cena con la embajadora francesa en el lugar.

Compras recámaras, arreglas los cables de los frenos (“que estaban comidos”), una de las llantas agrietada también has tenido que cambiarla, … en fin, una puesta a punto muy completa; no sin pasar algunos contratiempos pues adquirir los meteriales que te interesan es casi una labor de contrabando. Aunque mecánicos del lugar no te han faltado.

A última hora, cuando cargas a Penélope con todos tus apichusques, descubres una grieta “hermosa” en el portaequipajes trasero. Manos a la obra para que todo esté mas o menos a pedir de boca antes de las próximas etapas por las alturas.

Sigues con tus problemas de estómago pero el ánimo sigue intacto.

Entre reparaciones y esperas te apuntas a una expedición a una montaña de 3900 metros al norte de Dusambé, organizada por tu anfitriona “Vero” que te dejó un equipo de alpinista y viviste dos jornadas inolvidables y espectaculares. Desde tu experiencia hace unos meses en el Tirol con unos compañeros alemanes no habías tenido un acercamiento tan intenso con la alta montaña.

En tu audio una reflexión sobre la efeméride del inicio de tu periplo aventurero:

“… El aniversario aventurero creo que me hace pensar que el año que está por llegar viene cargado de aventuras, los kilómetros van a ser especiales, rodando por lugares desconocidos y, en fin, con la marca de Herencia y con la marca del Perlé, con el espíritu del “perlegrino” por cada rincón del planeta. Y nada, cada gente que me encuentro y le cuento la aventura de Herencia a las Antípodas, vestido de Perle, les encanta”.

Perlé por el mundo. Etapas de la 212 a 222.

Y empezamos con esta sucesión de etapas que te llevan desde el 19 de Julio hasta medidados del mes de Agosto. Muy complicado definir los principios y finales de algunas etapas, pues tu recorrido por entre las cimas del Palmir no presenta grandes poblaciones y muchas noches acampas en mitad de la nada, sin una ubicación concreta.

Los avances son muy lentos, inferiores a los 30 km por día, por caminos sin asfalto, y sobrellevando tus problemas digestivos. Además las temperaturas son infernales por lo que intentas hacer la mayor parte del trayecto por la noche.

A veces te curzas con un retén militar. Te piden el pasaporte y después, al saber que eres español, suelen preguntarte si eres del Madrid o del Barcelona. Depende de la respuestas, la reacción de unos u otros de los militares que consultan es más amigable o menos.

En cada puente siempre la policía pendiente de los excasos viajeros. No es raro que algunos de estos policías pidan dinero a los conductores. Llevas en mente, en uno de los próximos puestos con los que coincidas, pedirles tú dinero a ello a ver qué dicen.

El 26 de Julio llegas a una aldea un poca más importante de las que habías atravesado antes; se trata de Tavildara.

Magnífico el paisaje que te rodea, a veces por preciosos valles y otras por pequeños caminos casi intransitables entre las cimas que te circundan. Has pasado por pequeñas aldeas de tan sólo unas decenas de habitantes que subsiten de lo básico que les da el terreno y las pocas cabras y vacas de las que son propietarios. Los accesos a esos enclaves son abruptos y casi infranqueables; entre todos ellos recuerdas el de un vetusto puente por el que llegas a una recóndito lugar habitado por unas pocas familias. El único vestigio de civilización aparece en alguna que otra diseminada construcción de la época soviética.

En tu recorrido por esos caminos polvorientos has de sufrir la inmisericorde nube de polvisca cuando un vehículo se cruza en tu camino. ¡¡¡ Es una forma de vivir tu particular París-Dakar ¡!! Temes que Penélope no soporte el rigor de estas vías abandonadas de la mano de Dios. Algunos lugareños te cuentan que en el próximo país al que vas a llegar, Kirguistán, tiene mejores vías de comunicación; es ésta una esperanza que intentas transmitir a tu montura para que aguante hasta fechas mejores.

Y las curiosidades se suceden. Ese cartel de hormigón que reza “Buen camino”, cuyo orgien hay que buscarlo en la época soviética. Al fondo, Afganistán. Tú mismo, caballero rodante Elías, calificas de locura el haber llegado hasta aquí…

Quizá una de las sorpresas más tétrica de estos últimos días es encontrar ese cartel que te avisa del peligro que tiene circular por donde lo haces, donde aún quedan minas de la guerra civil que hubo en los años noventa del pasado siglo XX. Sinceramente, no sé como catalogar ese dibujo infantil en tan sombrío anuncio.

A veces los caminos se vuelven en auténticas trampas donde caen hasta los más expertos aldeanos del lugar. Les dijiste que no te importaba que engancharan las cadenas a tu bici y el humor internacional llenó el momento, aunque para dentro de ti pensaras “…pobre gente, lo que tiene que aguantar”.

Impresionante, como siempre, las sonrisas de esos niños que, sorprendidos, salen a verte bajo el hechizo de la hazaña de un loco manchego a miles de kilómetros de su hogar.

Llegando a Tavildira has parado junto a una cascada, que te ha dado unos momentos reparadores incluyendo un conciliador baño.

Ya no hay vuelta atrás, te encuentras totalmente inmerso en el Pamir, una gran cordillera asiática, una de las más altas del mundo, situada entre los límites de Asia Central y meridional y relacionada al este con el Himalaya. Por ser un punto de reunión de varias cordilleras es también conocido como Nudo del Pamir y, junto al Tíbet, era conocida en tiempos victorianos como el Techo del Mundo. En tu pedaleo por sus alturas y altiplanos deberás superar en cuatro puntos los 4000 metros de altitud.

Tu descanso en Tavildara bastante más reparador que el de las noches anteriores. Pasas la noche en una mezquita de verano donde te dan de cenar. El enorme río, a cien metros de distancia, hace la banda sonora del momento y al fondo divisas las montañas nevadas pertenecientes a Afganistán.

Tu resumen de estos días lo dice todo:

“Viendo Afganistán al otro lado del río Panj, comparto estas imágenes de los últimos días de travesía. Al salir de la capital de Tajikistan tuve que beber algún agua con alguna bacteria que me revolucionó el estómago, así que durante dos días anduve pedaleando con rayos y con visitas al inodoro forestal constantes. La carretera a los pocos kilómetros se volvió camino y después camino de cabras. Pero el paisaje ha sido sublime. Las subidas también”.

Y sigues tu camino por entre las montañas, destino a Khorok. Como tú dices “…después de toda subida, por muy larga que sea, siempre hay una bajada”, aunque haya verdaderos recovecos donde la misma Penélope parece avisarte de “…que como se te ocurriera coger velocidad con el equipaje que llevas, continuas el viaje a pie”.

Y se suceden las noches y disfrutas de esas preciosas vistas “cuando amanece en mi búnker descapotable”.

Sigues tu recorrido por esos caminos que sólo conservan pequeños tramos del asfalto que tuvieron durante la época soviética. El asfalto falta pero no así los carteles publicitarios del presidente tayiko Emomalii Rahmon, que en más de trescientos se encuentran por toda la geografía de este país vendiendo la figura de este personaje. ¡Bendito toro de Osborne!

Desde el valle de Panjakent no has visto la continuidad de asfalto por las carreteras, y en aquel valle este material es costeado por empresas chinas que explotan algunos yacimientos de oro del lugar.

Todos estas jornadas desde Tavildara a Kalai Kumb ves al otro lado del río a niños afganos que te van saludando. Pese al río Panj el camino es muy árido y las temperaturas axfisiantes. Por si fuera poco tu cuerpo sigue descompuesto y algunos días se hacen interminables. Además has vivido desprendimientos que han dañado la pobre ruta por la que transitas y que además ha enfurecido en algunos tramos el río vecino haciendo, si cabe, más complicado tu viaje.

Noches de acampadas, aunque esta monotonía se rompe en algunas etapas donde lo mismo descansas al lado de una vieja fábrica de metales, que en el hogar de unos humildes jornaleros, con trabajo de sol a sol, o con unos ancianos dedicados a la recolección de miel en cien colmenas; que te prestan su humilde hogar para que el caballero manchego descanse. Ellos te ponen al día de su precaria situación mucho más acentuada desde la disgregación de la antigua URSS y la independencia de estos estados. La corrupción está muy extendida y los más mayores añoran aquellas décadas bajo el gobierno ruso.

Te resulta curioso como, aunque exisitiendo una minoría islámica en Tayikistán, no escuchas la lllamada a la oración en este territorio y sí la llamada al rezo, al otro lado del río, en la zona afgana.

Tu reflexión sobre estas experiencias:

“Las caras del mundo: Los pequeños ovejeros con el gran abuelo de barba blanca, a más de 3000m sobre el nivel del mar. Esos son los pueblos que conozco cuando pedaleo por los tejados de Asia Central. Ya en la región del Pamir. Desde que salí de la capital, cruzé unos pocos cientos de kilómetros sin asfalto, en una zona muy remota. Ahora rodando al lado del río de Panj que divide Afganistán de Tayikistán. Los escenarios son tan únicos, los pueblos también, la gente también. Estoy completamente fascinado”.

Perlé por el mundo. Etapas de la 223 a 232.

Tras pasar Khorok, donde incluso has podido disfrutar brevemente de un Festival de música tradicional, prosigues tu recorrido. Pronto un percance pues te pica en una pantorrilla una abeja o una avispa, el dolor intenso y esperas que todo quede en eso y no en una mala reacción. Por las carreteras polvorientas te adelantan camiones “mastodontes” rusos, con dos remolques, que son un verdadero peligro para tu transitar.

A una decena de kilómetros te encuentras con un enclave que es un sanatorio donde se aplican aguas medicinales. En este lugar una señora es tu anfitriona, lo que demuestra que por estos lares la radicalidad islámica pierde fuerza, es la diferencia entre lo ismaelíes y los sunís. Por un euro te has bañado en esas aguas calientes y los músculos han experimentando tal relajación que ahora te cuesta gran esfuerzo ponerte en marcha.

Por las zonas que ahora transitas aunque el asfaltdo no es total sí existen más kiómetros de mejor firme lo que es un alivio para tu pedaleo. Paras en una aldea, Alichur, sin las ansiada electricidad con la que poder cargar tus despositivos.

Seis etapas más para llegar a Murghab acercándote poquito a poquito a la frontera tayika. Murghab es la ciudad más alta de Tayikistán (y de la antigua Unión Soviética ) a 3.650 metros sobre el nivel del mar. Se encuentra en el cruce del río Murghab y la autopista Pamir.

Unos espectadores de excepción en estas etapas de montañas, las marmotas. Salen a tu paso en grupos y poniéndose de pie observan al singular Perlé que atraviesa aquellos intransitables recovecos montañosos.

La ubicación de Murghab lo convierte en un centro regional importantísimo de comercio en Asia Central y también un importante enclave para el tráfico de todo tipo de drogas ilícitas. En tus previsiones Murghab es un enclave importante de la zona, pero al llegar allí lo que te encuentras no cumple tus pespectivas. Un pequeño lugar con casas de adobe, sin agua potable ni electricidad. Descansas en una casa de huéspedes y consigues que te pongan en marcha un generador durante una hora y de esta forma poder cargar tus dispositivos eléctricos (móvil, cámara de fotos, …).

Perlé por el mundo. Etapas de la 232 a 235.

Y te encuentras a tiro de piedra de la frontera con un nuevo país. En el recuerdo estas decenas de etapas en un marco geográfico con una belleza singular, donde en algunos días tu único contacto con la humanidad eran los tres o cuatro vehículos al día con los que te cruzabas en tu trayecto.

Lo que no eran subidas a cimas de más de 4000 metros se convertía en un recorrrido por un altiplano sin arboles, donde el sol inmisericorde quemaba hasta tus manos encima del manillar.

Al princicipo la frontera de Afganistán como testigo, donde además de muchachos curiosos que te vociferaban al otro lado del río, has visto mujeres vestidas con esos incomprensibles burkas que, pese a las tórridas temperaturas, te hiela el corazón.

En tu despedida del Pamir Tayiko tienes como testigos al lago Karikul y al pico Lenin (7134 metros).

Por fin llegas al puesto fronterizo tayiko antes de pasar a un nuevo país, Kirguistán. Los trámites, pasaporte y visado, todos correctos; así que sin contratiempos a continuar la ruta. El capítán del control antidrogas del puesto fronterizo, de nombre Raúl, te ha invitado a un té y fruta y te ha demostrado una amabilidad máxima y un gran interés por tu devenir aventurero.

Tu llegada a la frontera lo haces bajo una niebla tremenda, a 4200 metros de altitud. Por eso, aunque no llueve, estás totalmente empapado. Pedaleas casi 20 kilómetros en tierra de nadie hasta llegar al puesto fronterizo kirguiso. Al llegar al mismo unos militares te abren una vaya y te adentras en unas instalaciones rudimentarias.

Ocho de Agosto y con el plumas puesto, pantalones largos, guantes y el gorro. Tus jadeos por el pedaleo a esa altitud donde el oxígeno empieza a escasear me conmueven. Cuando acampas el viento es intenso así y el descenso de las temperatura notable, así que rodeas toda tu tienda de campaña con piedra para evitar que se la pueda llevar el aire huracanado y para dormir el saco de dormir, el abrigo y el traje de Perlé encima.

Aunque has pasado la frontera tayika tienes que vivir una etapa en tierra de nadie hasta llegar al puesto fronterizo de Kirguistán. Durante tu recorrido ves a la distancia la frontera china.

Y así llegas a un país montañoso de Asia central sin salida al mar? y que comparte fronteras con la Reaplública Popular China, Kazajistán, Tayikistán y Uzbekistán. La montañosa región del Tian Shan cubre cuatro quintos del territorio (es conocido como “la Suiza de Asia Central” por la similitud orográfica con el país europeo). El lago Issyk-Kul es el mayor de Kirguistán y el segundo lago de montaña más grande del mundo después de Titicaca.

La historia de Kirguistán se extiende por más de dos mil años y abarca una gran variedad de culturas e imperios. Aunque geográficamente aislada por su altamente montañoso terreno –lo que ha ayudado al país a preservar su cultura antigua– Kirguistán ha estado históricamente en el cruce de varias grandes civilizaciones, como parte de la Ruta de la Seda y otras rutas comerciales y culturales. Aunque siempre habitada por una sucesión de tribus y clanes independientes, Kirguistán ha llegado a estar, periódicamente, bajo dominio extranjero y ha alcanzado la soberanía como estado-nación solo después de la desintegración de la Unión Soviética en 1991.

Según reciente estudios históricos el origen del pueblo kirguís hay que encontrarlo en poblaciones nómadas de lo que es actualmente Mongolia. Este origen siberiano es confirmado por estudios genéticos recientes.

El monje Juan del Plano Carpino nos relata en su libro de viajes que realizó a mediados del siglo XIII por tierras del Imperio mongol que “… Estos hombres son paganos, no tienen pelos en la barba y tienen la costumbre siguiente: para expresar su dolor cuando alguien muere, y como signo de tristeza, se arrancan de la cara una tira de piel de oreja a oreja”. En el siglo XII, el Islam se convirtió en la religión dominante de la región. La mayor parte de la población kirguisa son musulmanes sunitas.

Como dato curioso, en este país, aunque de forma ilegal en la actualidad, aún se practica como una tradición el rapto de novias. En un principio, en un país donde eran habituales los matrimonios pactados, el novio procedía a un rapto consensuado con la novia con la que quería casarse si no podía pagar el precio del mismo o la familia de ella se oponía a la boda. Sin embargo, no son infrecuentes los raptos no son consensuados sino que se trata de secuestros reales.

Y te adentras en Kirguistán. Por suerte un descenso continuado que te llevará desde las cimas milenarias del Pamir hasta la ciudad de Osh. El primer enclave kirguí es la pequeña de aldea de Salitás.

Osh es la segunda ciudad más grande del país después de Biskek la capital, esta situada en el Valle de Fergana en el sur del país y, a menudo se la llama como la Capital del Sur. Ha servido como centro administrativo de la provincia de Osh desde 1939. La ciudad tiene una población étnicamente mixta con alrededor de 250.000 habitantes..

Osh es un lugar animado, con el mayor y más concurrido mercado al aire libre de toda Asia Central. La base industrial de la ciudad que fue establecida durante el período soviético, en gran parte se derrumbó tras la desintegración de la Unión Soviética y ha comenzado a revivir gradualmente.

Cuando llegas a esta ciudad te dan ganas de llorar por la abundancia que te encuentras en ella: mercados, tiendas, y gente… mucha gente. Tras más de veinte días en una soledad absoluta es un placer volver a sentirte rodeado de Humanidad.

Hasta ahora tus dos relaciones humanas en territorio kirguí han sido muy diferentes. Por una lado, tu primera noche en Kirguistán acampas de noche y a la mañana siguiente el propiertario del terreno donde lo había hecho te reclama un alquiler por tu estancia. De nada le servía la escusa de decirle que no tienes som kirguís (la moneda del lugar) y que sólo tienes unos cuantos euros, pero al final reinicias tu marcha y el señor del lugar no recibió nada de tu parte.

Unos kilómetros después llegas a unas tiendas que te recuerdan a las haimas del Sáhara que pertenecen a pastores nómadas. Uno de ellos te invita a su refugio y te ofrece bebida y comida típicas del lugar.

Bueno, y hasta aquí esta condensación tan especial de etapas en tu discurrir por la Cordillera del Pamir.

En la próxima entrega hablaremos de las posibilidades que planteas para seguir tu recorrido ante los problemas para conseguir el visado chino desde Kirguistán y teniendo por el sur las fronteras de paises tan peligrosos como Afganistán o Pakistan, que para nada son opciones a tener en cuenta.

El sábado 12 de agosto compartiste a distancia las emociones de la celebración del Carnaval de Verano en Herencia. Durante este fin de semana hemos hablado vía teléfono casi una hora, dejando a un lado los whatssaps y los audios donde apenas hay interacción. La verdad es que yo lo necesitaba, tras tantos días sin saber de ti.

Un abrazo, Perlé herenciano, y como despedida esa foto donde se te ve en el indicador de una las cimas que has coronado en estos días a 4282 metros.

 

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